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Rumigny, y tambien presentó sus credenciales á la Regente de aquella época.

» Vino por último, señores, el embajador Mr. de Marthieu de la Redorte, y presentó asimismo sus credenciales en la misma forma. Tambien debo citar como precedente, que del mismo modo presentaron sus credenciales el conde de Clarendon, y Mr. Aston, ministro plenipotenciario de S. M. Británica ; lo mismo hicieron los de Portugal, presentando sus credenciales á la Regente y á la Regencia provisional, a pesar de estar acreditadas cerca de S. M. doña Isabel II.

»Nha habido, señores, una sola persona con carácter representalivo mandado por otra potencia, que no haya presentado sus credenciales al Regente del Reino. En su consecuencia el ministro que liene la honra de hablar al Congreso, ha tenido y tiene la profunda conviccion de que el señor conde de Salvandy debia presentar sus credenciales al mismo Regente. Creia que esto era decoroso y digno asi para el jefe del Estado, como para la nacion, y que no debia ceder en este punto á ningun género de consideraciones. Pero ademas, señores, de las razones que acabo de indicar al Congreso, habia otra muy poderosa y principal, y bajo cuyo punto de vista ha mirado el gobierno español siempre la cuestion. Creia que el señor conde de Sal. vandy se presentaba en un acto oficial grave y solemne, el mas grave y solemne que se puede ejercer por el jefe del Estado. )

» Partiendo de este principio, y bien convencido de que no es la Reina actual capaz de ejercer ningun acto de autoridad por su menor edad, no ha querido permitir que se autorice este, existiendo semejante incapacidad constitucional, y tratándose de un acto de suma trascendencia. Ademas tenia un artículo de la Constitucion, y antes que permitir su violacion, hubiera sido víctima, y se sujeta con gusto á la responsabilidad que pueda exigirle el Congreso; pues antes de ccder en este punto, hu. biera yo sacrificado mi existeneia y mi vida. Estaba el gobierno atrincherado en el artículo constitucional, y no creia yo que las condescendencias que en otro caso hubiera tenido con el señor conde de Salvandy en todo lo que no hubiera sido de etiqueta,

la na.

pudiesen desvirtuar la fortaleza quo el gobierno debe manifestar para sostener la Constitucion en toda su pureza.)

» Esta es la cuestion que se ha sostenido por parte del gobierno con el señor conde de Salvandy. Yo creo que cuando se trala de cosas tan importantes, prescindiendo de otras consideraciones que la situacion del negocio no me permiten manifestar, ha estado el gobierno en su terreno, y que no ha podido ceder, aunque el señor conde de Salvandy haya marchado á Francia. El gobierno, luego que el señor conde ha pedido sus pasaportes se los ha facilido, diciéndole al mismo tiempo que en su tránsito se le dispensará todo género de consideraciones, debido a su carácler de embajador. Este es el estado de la cuestion, en la parte que puede manifestar el gobierno. El Congreso juzgará si ha procedido el gobierno con todo el decoro y dignidad que cion se debe, y sostenido en toda su integridad la Constitucion del Estado.

Los señores Lopez, Lujan y el conde de las Navas, que hablarcn en seguida, se mostraron satisfechos de la conducta del gobierno, esplanando las ideas emitidas por el ministro de Estado; Argüelles dijo entre otras cosas :

« Estando en pié, y habiendo los scñores que me han antecedido hecho indicaciones de tanto peso y de tanta trascendencia, me parece que no será inoportuno ni tampoco contrario á la circunspeccion, que en razon de la posicion personal que ocupo en el dia me corresponde guardar, el que yo esplique en esta ocasion mis sentimientos, tanto mas, cuanto tengo que agradecer muy particularmente la conducta del gobierno, por que me saca á mi do un embarazo, puesto que la misma responsabilidad con que las Córtes me honraron, me constituyen en posicion bien delicada y bien difícil. Yo estoy bastante confiado en la bondad de mis compañeros, para esperar dos cosas: 1.°, que no llevarán á mal la revelacion de un pensamiento mio anterior personal; y 2.', que tampoco llevarán á mal el que yo crea que acaso me asiste alguna razon para presumir que no he dejado en la parte que me es posible, de corresponder a la espectacion suya, cuando me honraron con el voto para dicho cargo.»

» La cuestion es sencilla: está reducida, como han indicado ya los señores que me han precedido, á un artículo constitucional. Bajo este aspecto no era necesaria interpelacion ninguna de nuestra parte; y cuando digo que no era necesaria, no es mi ánimo disminuir en lo mas mínimo el mérito de la hecha por el señor Serrano, ni menos el del gobierno. Con solo leer el artículo constitucional, ó pedir que cualquier señor secretario lo le. yere, se hubiera visto desde luego por los términos claros y sencillos en que está concebido, que el Regente del reino hoy ejer. ce omnimodamente toda la autoridad que al Rey compete por la Constitucion del año de 1837.)

Con esta sola lectura hubiera el gobierno satisfecho, en mi concepto, plenamente a la interpelacion. En adelante podria dar el gobierno cuantas esplicaciones fueran convenientes; pero en el dia, el artículo constitucional no solo le ponia á cubierto de las interpelaciones de los cuerpos colegisladores, ó sea de las Córtes, sino que seria un cargo gravísimo para los ministros, el que no hubiesen hecho lo que han indicado.,

» Yo prescindo ahora, señores, de entrar en el campo de las que se llaman conjeturas é intenciones; nada me importa, no obstante, que como diputado de la nacion en este Congreso, como individuo de este nacional jurado, lo que yo necesito son pruebas morales, únicas que yo reconozco aquí, únicas compatibles con nuestra mision: y si no fuera por temer estraviarme algun tanto, por temer abusar de la bondad del Congreso, yo di. ria que es tal la suma de las pruebas morales que existen, tal la superabundancia, que sin necesidad del artículo constitucional, o aun cuando su testo no estuviese tan claro y terminante, el gobierno se hubiera visto obligado á obrar como ha obrado, por el recuerdo de ser ministros de la corona, por el decoro de la nacion española, de esta nacion con quien parece que la Europa se empeña en jugar y en apurar sus sufrimientos.”

Con esto solo hubiera dado respuesta a la interpelacion. Yo respetaré muchísimo la circunspeccion y prudencia con que ha procedido el gobierno en el caso presente. Tambien la necesito para mí; pero quiero, señores, aprovechar algo de lo que

dá la esperiencia de lo pasado; y no repetirla, porque no se atri. buyese á orgullo ó vanidad lo ocurrido en aquella época , si no viese que no existe aquí ningun contemporáneo mio de entonces, pues uno que habia, se ha ido. Indico al Congreso esto para venir á parar en recordar, que una de las circunstancias que mas contribuyeron al trastorno de la Constitucion en el año de catorce, fué un arbitrio muy parecido al que se ha querido usar en el dia........

» Señorcs, en la historia diplomática, en que tan versados están los señores diputados, nada se hace por casualidad, y por lo mismo, aun cuando no hubiera otra consideracion que esta, me bastaba. Yo respeto mucho las intenciones en su caso del em'ajador, y del gobierno que le haya autorizado; pero yo tomo acta de todos los testimonios históricos de mi patria : los uno , y esto forma la suma de las pruebas morales á que aludi al principio. El gobierno no ha podido sin esponerse á una responsabili. dad gravisima, desentenderse de estas pruebas, para no mirar con la debida consideracion un acto semejante. Y si no, señores, si este es tan leve, tan ténue, si es una mera ceremonia del salon de embajadores, &por qué no se cede? A qué esta insistencia? ¿Por qué llevarla tan allá? _Cuál puede ser el objeto de dar esta campanada, valiéndome de una espresion vulgar, pero muy sig. nificativa? ¡Retirarse un embajador, una persona condecorada, perteneciendo por otro lado á uno de los cuerpos legislativos, ministro de la corona en aquel reino; persona a quien tengo la honra de conocer desde el año de veinte, y que parece que está escogida á propósito para dar reglas, si reglas se pueden dar alguna vez á la embajada del Rey de los franceses!,

De todas estas circunstancias unidas a las que concurren en la persona del señor conde de Salvandy, que tiene una reputacion europea, que es hombre de letras, escritor ilustre y distinguido, ¿no se deducirá muy obviamente, que una persona semejante no insistiria en su empeño, si no mediara algo mas que su propia presuncion ó voluntad? Yo respelo, vuelvo á decir, la circunspeccion y prudencia de gobierno; pero quiero llamar la atencion de mis colegas en el Congreso sobre todas estas cir

cunstancias. No seré, pues, yo ligero si de todas ellas deduzco cuando menos la grande importancia que se ha dado por el señor conde de Salvandy á su pretension; y sí creo que todas se deben tener presentes, á fin de dar nosotros al gobierno todo apoyo y consideracion. En hora buena que sea ahora solo lo que este asunto requiere. Si señor; yo le doy mi voto particular, у le ofrezco mi cooperacion. No diré mas, porque soy poco amigo de lo que se suele llamar baladronadas. Por lo demas, yo confio en esta nacion que ha sabido trunfar despues de una lucha obstinada y sangrienta de siete años, no de don Carlos solo, sino de una gran parte de Europa en su favor.»

» Es verdad que no ha enviado ejércitos contra nosotros; porque la Europa sabe muy bien lo que cuesta una guerra. Pero entre empeñar una guerra y hacer lo que se ha hecho por

dar consistencia moral al partido de nuestros adversarios, no hay mucha distancia. Yo confio, repito, que nuestra nacion, mi patria, y si se quiere el partido á que pertenezco, tiene mcdios sobrados para continuar sosteniendo al gobierno y mantener en su integridad la dignidad nacional, si llega el caso, que yo espero que no llegará. »

» Yo tengo la mayor confianza en que si se eleva a la persona del rey de los franceses esta disputa, su acordará de que la Francia es una nacion valerosa y magnánima, y que no se debe hacer menosprecio de otra que, como ha dicho oportunamente un señor diputado que me ha precedido, tiene en sus anales un gran catálogo de gloria y trofeos militares. Pero no pasaré mas adelante sobre el particu'ar: voy ahora á tocar el otro punlo que antes he ofrecido,

El cargo que las Cortes han puesto a mi cuidado, inmenso, gravísimo, no tiene mas carácter que doméstico. Tutor de S. M. y A., soy el encargado de presidir domésticamente dentro del palacio y sus dependencias, á todo lo que sea necesario para conservar su preciosa vida, procurar en la parte que me pueda corresponder con el ausilio y cooperacion de personas dignas, como las que me ayudan, su educacion y el desarrollo de sus facultades físicas y morales, y cuidar de que su patrimonio no se dete

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