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nisterio. En circunstancias estraordinarias, se necesitan hoinbres que saliendo del camino trillado por donde van comunmente los negocios, creen nuevos recursos, hagan grandes promesas, subyuguen con golpes atrevidos la imaginacion, y no dejen lugar á los cálculos de la prudencia fria que gradúa de temeridad lo que otros atribuyen al arranque de un gran génio. Creyó pues la generalidad, sobre todo la del partido progresista, en Mendizabal. Acogió con todo favor el programa del 14 de setiembre; aplaudió decretos que las últimas administraciones hubiesen considerado como partos de una imaginacion acalorada ; vió con entusiasmo cerrarse las puertas de todos los conventos, y admiró el atrevimiento del hombre que decretaba un alistamiento de cien mil hombres de una vez para las filas de los ejércitos de operaciones. Gozó aquel ministerio, sobre todo en los principios, de una popularidad estraordinaria ; sus enemigos, que eran muchos, tal vez en mayor número de lo que se imaginaba, no se convirtieron sin embargo á sus doctrinas, y si se dejaron arrastrar del torrente universal , fué tan solo en la apariencia. No aumentó su prestigio en nuestra opinion el voto de confianza, á pesar de la unanimidad con que fué dado en ambos Estamentos. La votacion del 24 de enero en los Procuradores, manifestó bien la hostilidad de que era blanco; y la disolucion tres dias despues, si fué un acto verdaderamente indispensable, dió creces á la animosidad, y puso nuevas armas en manos de sus adversarios. Se leacusaba de ser demasiado pródigo en promesas. Las esperanzas que dió con tanta seguridad de que la guerra civil tendria pronto término, y que los hechos desinentian, contribuyeron no poco á que se debilitase la confianza sobre otros puntos cuya resolucion pendia del tiempo, y sujirió argumentos á muchos para establecer la opinion, de que una gran parte de lo que se llamaba el programa de setiembre, eran palabras que se lleva el viento. Conservó, sin embargo, aquel ministerio todo su ascendiente durante la legislatura que dió principio en 22 de marzo; la hostilidad de que fué objeto por parte de sus antiguos amigos y sostenedores, le elevó en la opinion del partido liberal, alarmado con la tempestad que se estaba aglomerando sobre su cabeza;

y como se atribuyó naturalmente su dimision á la resistencia que habian encontrado en altas regiones algunas medidas que las circunstancias reclamaban, cayó con todo el lleno del favor de que habia sido siempre objeto para el partido progresista, y con la idea general de que dejaba las riendas del Estado tal vez cuando las necesidades del pais reclamaban mas que nunca su presencia.

Subió al poder el ministerio Isturiz en diversas circunstancias. En primer lugar, se hallaba entonces en gran minoría, y aun cuando lo que se llamaban prácticas parlamentarias no estaban arraigadas, como no lo estuvieron nunca en nuestra España, sujeria el buen sentido que no guardaba consonancia esta medida con la buena inteligencia que debe reinar entre un parlamento y la corona. Nadie sabia mejor esto que los mismos interesados, por lo que en otros paises habian visto. La oposicion que habian hecho en la segunda legislatura á la administracion de que en la primera habian sido fogosos defensores, no pareció racional á los ojos imparciales; y las esplicaciones que se dieron al principio de la sesion, no llevaron la conviccion del ánimo de nadie. Que su subida al poder se presentó para muchos como efecto de una combinacion en sentido reaccionario, aparece claro de las esplicaciones que dió el Sr. Isturiz en la sesion del 22 de mayo, antes de votarse lo que dió márgen á la segunda disolucion; paso inevitable, en caso de resolverse como se resolvieron los ministros á seguir con las riendas del Estado.

Con la fecha de la disolucion de las Córtes se publicó un manifiesto de la Reina Gobernadora, que no comentamos, contentándonos con insertar lo que alude á los motivos que promovian aquel acto.

Hablando de la disolucion del 27 de enero, dijo: «Descando sobre todo la conservacion de bienes tan costosamente adquiridos, cuando recelé nuevas conmociones en el Estado, puse por medio de la disolucion de las Córtes a la nacion por árbitra de la dife. rencia de opinion ocurrida entre mis consejeros responsables y los Procuradores del pueblo. Cuanto llevo enumerado, he hecho

yo, españoles, por vuestro bien y el de mi augusta hija que es el mismo, por el interés del trono y de la nacion que es indivisible, y lo he hecho con el placer mas puro, y lo haré si necesario fuese de aqui en adelante. Guiada por estos deseos, cuando habiendo salido fallidas nuestras esperanzas, y no pudiendo yo satisfacer á propuestas, cuyo fundamento no era á mis ojos la justicia ni la conveniencia pública su compañera, me vi en el caso de aceptar la dimision de los que entonces componian el ministerio, y elegi por sucesores á hombres cuya vida política les habia grangeado la confianza de los amantes de la libertad mas apasionada.»

«Pero impensadamente vi que contra el uso hecho por Mi de la real prerogativa se suscitó y alzó una oposicion violenta, como dominada por un ciego furor, juzgando á los secretarios del despacho por las intenciones que les imputaban: oposicion hecha no por amor de la justicia, sino por aversion á personas, por impulso de las pasiones, y no en defensa del órden, ni de cuanto constituye la paz y ventura del Estado. »

Proposiciones presentadas y aprobadas en el Estamento de Procuradores, no obstante que el reglamento y el Estatuto Real no conceden la iniciativa á los cuerpos colegisladores; proposiciones si bien apoyadas en algunos precedentes, cuyo valor es nulo si son contrarias al testo claro y terminante de la ley, apoyadas solo en precedentes que no producian resolucion trascendental: proposiciones leidas, discutidas y votadas con una precipitacion increible: peticiones para sustituir al método conocido de hacer leyes, otro de invencion nueva : interpelaciones de indole estraña cuyo carácter y frecuencia declaraba el intento de embarazar al gobierno; por fin, sustituido el método ilegal de una preponderancia, al legal de una peticion en un caso en que la última, sobre ser conforme a las leyes, habia sido suficiente, como si se quisiese adrede precipitar cuando convenia la circunspeccion y el detenimiento y abrazar la legalidad por aficion y para habituarse á ella; en fin, todos estos aclos, en sí graves, llevados á cabo entre el tumulto y con gran desacato de los concurrentes á las sesiones; tal es, españoles, la pintura de lo

ocurrido en el cuerpo respetable de los Procuradores de la nacion en estos últimos dias.)

«Una declaracion contra mis consejeros de suyo grave, vino á serlo harto mas, por haber sido dada contra el reglamento, contra el mismo Estatuto Real, y ademas con precipitacion, igualmente contraria á lo prevenido en las leyes. Puesta en la triste situacion de tener que procederen virtud de una declaracion tan indiscreta, he creido obligacion mia para atender á inuchos queridos y preciosos objetos, cuya custodia y defensa mo están confiadas, no aceptar, en la dura disyuntiva en que me veia, el propuesto estremo de separar del despacho de los negocios á hombres a quienes no podian sus opositores hacer un cargo, con visos de fundamento, á quienes en uso de la real prerogativa en cuyo ejercicio estoy, habia yo dispensado mi confianza; y á quienes las circunstancias habian venido á constituir en defensores del interés comun del trono y del pueblo. Repiliendo, pues, aunque a pesar mio, la resolucion tomada por el consejo de los ministros anteriores, he accedido á lo propuesto por los actuales consejeros de la corona, y he venido en disolver las Córles. »

Puede juzgar el lector, si semejante documento estaba calculado

para

conciliar los ánimos ; si la mayoría inmensa de cxProcuradores heridos de tan grave acusacion, se resignarian gustosos á pasar ante la faz del pais por infractores del reglamento, del Estatuto y de las leyes.

Quedó con este acto el público imparcial, suspenso y alarmado; los progresistas resentidos, y la atmósfera cargada de nuevas tempestades. Aparecieron los ministros como en ruptura abierta y voluntaria on ellos, del partido progresista, como en estrecha alianza con el moderado. ¿Quién penetra los corazones de los hombres? Las razones de temor, de disgusto, hasta de indignacion, eran muy plausibles; los hechos eran claros, y en momentos de agitacion, sobre un dato cierto, se levanta el cimienlo de otros muchos verosímiles. Al público tan suspicaz de suyo en todos tiempos, cuando se trata de los actos del poder, todo le alarma, y arroja en el campo de funestas conjeturas, y el dicho de César con respecto á su muger, á ninguno es tan

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TOMO IV.

aplicable como á los gobiernos, cuyas intenciones no basta que sean buenas, sino que asimismo lo parezcan. Luchó pues aquel ministerio con inconvenientes grandes; dió materia á acusaciones sérias, no por sus decretos, pues ninguno se espidió en sentido reaccionario.

En 24 de mayo se publicó el de la convocacion de Córtes revisoras para el 20 de agosto. Las elecciones debian hacerse segun el proyecto aprobado por el último Estamento de Procuradores ; por provincias, á razon de un diputado por cada 50,000 almas. Para cada diputado, doscientos electores de los primeros contribuyentes, y ademas entraban en esta categoría los abogados, los médicos, los cirujanos latinos, los doctores, los licenciados, los catedráticos, los arquitectos, los individuos del ejército de capitan arriba, los gefes y capitanes de la Guardia Nacional. Condiciones para ser elegido, una renta propia de 9,000 reales anuales, ó pagar 500 de contribucion. El decreto les daba el nombre de diputados, aboliendo indirectamente el de Procuradores.

Mientras tanto se habia organizado completa y definitivamente el ministerio, pues algunos habian sido nombrados en clase de interinos. En el de la Guerra entró el general Don Santiago Mendez Vigo; en el de Hacienda, D. Félix Olabarriegue y Blanco; y en el de Gracia y Justicia, D. Manuel Barrio Ayuso.

Continuaban mientras tanto los ánimos inquietos, el espíritu público agitado, y la suspicacia en aumento. El anatema fulminado contra el último Estamento de Procuradores, habia hecho una impresion profunda, abierto una de eslas llagas que jamás se cierran: nunca habia llegado el Estatuto Real entre el partido del progreso á mas alto punto de descrédito. Las destituciones que se hicieron de algunos funcionarios; otras que fueron volun. tarias por parte de los interesados, por no adherirse á la administracion que gobernaba , daban nuevo pábulo al resentimiento. Mientras se efectuaban las elecciones para el nuevo Estamento, circulaba un fuego oculto, lanto mas intenso, cuanto la imprenta su natural desahogo, no era libre.

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