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Paraguay han desaparecido de los Archivos de la Asunción (1) en el torbellino de la desastrosa guerra de cinco años que ha consumido á mi Patria sin dejar, puede de. cirse, piedra sobre piedra, y á consecuencia de la cual sus circunstancias actuales no le han permitido enviar comisionados á revisar los Archivos de España donde tal vez existan otros iguales; V. E. comprenderá cuan léjos estará esta Memoria de contener todos ó la mayor parte de los documentos que pudiera haberse presentado en la defensa de los muy claros é incontestables derechos que el Paraguay tiene al lerritorio en cuestión.

Mi posición es mas difícil aún, por cuanto puede decirse que esta es la primera vez que se dilucida cuestión tan importante, si se esceptúa el Memorandum del Señor General Mitre, Ministro Plenipotenciario Argentino en la Asunción en el año 1873, y el Contra-Memorandum del Ministro Paraguayo, Señor Miranda; pues la República Argentina en ningún tiempo ha discutido, ni menos pretendido oficialmente derechos al Chaco Paraguayo, hasta el famoso Tra. tado de Alianza del 1o de Mayo de 1865.- Si alguna vez tales pretensiones se han dejado traslucir, no han pasado de simples escritos, espresando opiniones particulares o de artículos de diarios que ninguna importancia pueden tener entre naciones.

Con todo, los documentos que se han salvado de la gran catástrofe que ha desolado al Paraguay y cuyos testimonios van anexos, así como los mapas y autores que se citan, son á mi juicio mas que suficientes para llevar al ilustrado y recto criterio de V, E, la suficiente luz y el convencimiento de sus innegables derechos.

(1) Memoria de Don José Falcón, Gefe del Archivo Nacional (M. 8.) Asunción, Mar. zo 10 do 1872.

Tanto mas me afirmo en esta creencia cuanto que lie visto que, a pesar de que el Gobierno de Buenos Aires ha enviado á un ilustrado Bibliograf), el Dr. Qresada, á coleccionar documentos en el Archivo General de Indias en Sevilla y Depósito Hidrográfico de Madrid (1), que el importante Archivo de Buenos Aires está intacto y que el Gobierno Argentino, con la anticipación necesaria, ha encomendado la redacción de la Memoria a persona muy competente, a pesar de todo esto, repito, no ha podido encontrarse un solo documento que pudiera, no digo ya pro. bar, lo que sería imposible, pero siquiera dar fuerza á las pretensiones de la República Argentina sobre la parte del Chaco Paraguayo sometido á arbitraje.

Lejos de esto, algunos de los documentos del A péndice de esa Memoria sirven también para probar los derechos del Paraguay, como en su lugar lo demostraré.

Entretanto, y antes de entrar á tratar de lleno la cues: tión, me permitiré precederla de un lijero bosquejo histó rico para su mayor claridad y mejor inteligencia.

II

Descubierto el Río de la Plata por Juan Diaz de Solis en 1515, Sebastian Gaboto siguió sus huellas y descubrió el Río Paraguay en 1528.- Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires en 1535 y Juan de Ayolas la Ciudad de la Asun. ción en 1536, sobre la orilla izquierda del Río Paraguay. Los Conquistadores tuvieron que abandonar la población de Buenos Aires y reunirse todos en la Asunción, siendo, puede decirse, su primer Gobernador Don Domingo Mar

(1) Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, año de 1877, en la Memoria sobre la cuestión Chaco confeccionada por el Dr. Angel J. Carranza para ser presentada al Árbitro, Pag. 680.

tinez de Irala, quién por mayoría de votos había sido electo Gefe á la muerte de Juan de Ayolas.

De esta Ciudad de la Asunción salieron los que repobla. ron en 1580 á Buenos Aires así como también los que funda. ron la Concepción de Buena Esperanza del Bermejo en 1585 y las Ciudades de Corrientes, Santa Fé, la de Guaira, Villa Rica, la de Santiago de Jerez etc. según el historiador Don Felix de Azara. Ella fué la Capital ó residencia de los Gobernadores de toda aquella parte de las posesiones españolas denominadas «Provincias del Río de la Plata), hasta que el Rey encontró por conveniente dividir por Cé. du!a de 1617 estos vastos dominics en dos Provincias 6 Gobernaciones a saber: la Provincia del Río de la Plata con Buenos Aires por Capital y la del Guaira (ó Paraguay) con la Asunción por Capital.

A la primera Provincia, la del Río de la Plata, le adjndico cuatro ciudades que fueron: la de Buenos Aires, Santa-Fé, Corrientes y Buena Esperanza del Bermejo. A la segunda, la del Paraguay, otras cuatro, á saber: la Asunción, la del Guaira, Villa Rica del Espíritu Santo y Santia

go de Jerez

De esta manera, desde aquella época, ambos Gobiernos subsistieron independientes uno de otro y cada cual con su jurisdicción propia. ! En 1776 Buenos Aires llegó a ser el asiento de un Virey, sin que este hecho alterase en nada el estado de cosas subsistente, y así marcharon hasta que la Revolución del 20 de Mayo de 1810, independizó de la Metropoli á la Pro. vincia del Río de la Plata, hoy República Argentina, y la del 14 de Mayo de 1811 á la del Paraguay,

Este lijero bosquejo designa á grandes rasgos los principales acontecimientos de aquellos paises hasta su emancipación: tratemos ahora del chaco.

III

Como he dicho anteriormente, la Asunción, Capital del Paraguay, fué también la Capital de aquellos vastos dominios antes de la división de 1617, realizada en 1618. La nueva Provincia, con la denominación de Río de la Plata, fué, pues, separada del cuerpo principal y de consiguiente era de derecho que la antigua quedara, como quedó, en posesión de todos los territorios que expresamente no hubieran sido adjudicados a la que se le segregaba.

Si pudiera haber alguna duda respecto á que fué la Provincia de Buenos Aires la que se separó de la otra, no ha bria sino leer el acta de 17 de Noviembre de 1618, en que Don Diego de Góngora toma posesión del mando de la nueva provincia; en esa acta se usa de estas palabras: «Por «el cual se nombra é provee por su Gobernador é Capitán «General de estas Provincias del Río de la Plata, y Pueblos del Gobierno que se ha separado, é manda que sea recibi«do del dicho cargo &> (1), que confirman plenamente nuestra afirmación.

Si, pues, se adjudicó a la nueva Provincia hasta la Ciudad de la Concepción de Buena Esperanza del Río Berme. jo, que tenía su asiento a la derecha de este Rio, o lo que es lo mismo, al Sur de él, es natural suponer que su jurisdicción espiraba en el Río Bermejo y que no atravesaba un río caudaloso para extenderse caprichosamente al Norte. Pero todavía quisiera admitir, aunque no fuera sino por mera hipótesis, que hubiera podido extenderse mas al Norte, ¿por qué razón, entonces, había de pasar el Pilcomayo, río también caudaloso y hasta donde hoy lle

(1) Recepción del Gobernador Don Diego de Góngora.-Acta del Cabildo de Buenos Aires de 17 de Noviembro do 1018. Véase Memoria Argentina de 1877.-Pág. 721.

gan los dominios argentinos por el artículo II del Tratado de Limites de 1876?

No hay, ni puede haber razón plausible para suponer semejante cosa. Por el contrario, el espíritu bien marcado del único documento (cédula divisoria de 1617) que la Re. pública Argentina ha exhibido en la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores, correspondiente al año de 1877 y donde está incluida la Memoria que en defensa de los supuestos derechos argentinos debe ser presentada al Arbitro, es que el Chaco, del Río Bermejo al Norte, quedó siempre dentro de la jurisdicción de la Provincia del Paraguay.

Para hacerlo notar mejor, voy á trascribir algunos párrafos de ella, donde dice: «Por cuanto, habiendo enten«dido que algunas de las ciudades de las Provincias del «Río de la Plata, se hallaban en gran peligro de ser desoti vidas de los Indios Guicurús, Payaguás, naciones que «están rebeldes y aunadas y que hacen grandes daños y que para remedio y reparo desto convenía se dividjera «aquel Gobierno &r ......y mas adelante: «que siendo, ecomo era, cosa forzosa que el Gobernador asista lo mas «del tiempo en el Puerto de Buenos Aires para su guarda y «defensa, queda todo lo de arriba desamparado y que, «respecto de lo sobredicho, es cosa conveniente y necesa«ria que la dicha Provincia del Guaira (6 Paraguay) se «baga Gobierno de por sí, para que el que la tuviere á «cargu, procure reducir á la fé gran número de indios infieles que hay en ella &o.

De esto se desprende rectamente que la causa 6 razón de la división de la una Provincia en dos era, por una parte, el temor de que algunas de sus Ciudades fueran des· truidas por los Indios Guaicurús y Payaguás, lo que no podía remediarse en oportunidad por su Gobernador, no solo por la gran distancia que separaba unas Ciudades de

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