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ro nosotros nos contentaremos con recordar á Alfonso II

que fué el primer trovador conocido, y floreció hasta el fin del siglo XII; Pedro II, cuyas trovas se conservaron en una coleccion de ciento veinte trovadores; Jaime I, que escribió una Crónica lemosina (22) anterior a la de Alfonso el Sábio é impresa en 1557 y en 1818, ademas de otras obras, como Lo libre de la saviesa; Pedro III, conocido como trovador; el infante D Pedro que en la coronacion de su hermano Alfonso IV, ocurrida en 1328, lució sus dotes poéticas, siendo los cantores ó juglares de sus poemas los afamados Romaset y Novellet; Juan Francés, que describió aquella coronacion en idioma lemosin; Pedro Lastanosa que floreció en 1318; Pedro IV, autor de una Historia de su reinado, de un Libro de los Oficios de su casa y, segun se asegura, de algunas poesias; Juan I, conocido como poeta; Fray Juan Monzon que floreció en la primera mitad del siglo XV; Mosen Pedro Navarro, Rodrigo Diez , Juan Dueñas, Santa Fé у Martin Garcia, todos cinco poetas lemosines de la misma época; Juan Torres, que lo fué tambien y floreció hacia el fin del siglo XV.

Estos, sin otros que cita Latassa en su Biblioteca antigua, en donde por lo demas abundan en mayor número los escritores en latin (por no decir latinos), prueban de un modo evidente que en Aragon (23) se hizo mucho uso del idio

(23) Algunos ponen en duda la autenticidad de esa Crònica.

(23) En lo que realmente se llama Aragon que es el objeto principal de nuestra tarea, sobre todo desde este párrafo, pues por lo demás ya sabemos que la Corona aragonesa se ha designado muchas veces con el nombre comun de Aragon, como se ve en aquellos versos de Bernardo do Auriac, trovador del siglo Xul, en que dice de los catalanes.

Et auziran dire por Aragó
Oil et neuil en luec d’oc e de no.

de

ma lemosin para la poesia , la historia y la legislation, y eso mismo dan testimonio aquellas palabras del marqués de Santillana en su famoso Proemio: «los catalanes, valencianos, y aun algunos del reino de Aragoni, fueron é son grandes oficiales de este arte,» esto es, de la de trovar, llamada gaya ciencia. Compruébalo tambien la noticia que dán muchos historiadores sobre haberse abierto en Zaragoza un Con“ sistorio del gay saber al modelo del que se habia fundado en Barcelona con maestros ó mantenedores de Tolosa; y tambien nos lo acredita, entre otros autores de buena nota, el diligente Zurita, el cual pinta en esta manera el reinado de Juan I, que floreció en el siglo XIV: «y en lugar de las armas y egercicios de guerra, que eran los ordinarios pasatiempos de los príncipes pasados, sucedieron las trovas y poesia vulgar y el arte de ella que llamaban la gaya ciencia, de la cual se comenzaron á instituir escuelas públicas; y lo que en tiempos pasados habia sido un muy bonesto ejercicio, y que era alivio de los trabajos de la guerra, en que de antiguo se señalaron en la lengua lemosina muchos injenios muy escelentes de caballeros de Rosellon y del Ampurdan que imitaron las trovas de los provenzales, vino á envilecerse en tanto grado que todos parecian juglares."

De lo espuesto hasta aqui habrá quien pueda verosimilmente inferir, y tampoco no le faltarán autoridades en apoyarse, que Aragon se sirvió hasta el siglo XIV inclusive del idioma latino y del provenzal y no de ningun otro, cuyaopinion robustecen los fueros de Jaca escritos en lemosin y conservados en un códice del Escorial; una Crónica manuscrita de los reyes de Aragon eserita en catalán y citada en el libro de las coronaciones de Blancas; una coleccion de fueros,

que fué la primera compilacion y se hizo en catalán, habiendo sido disfrutada por Diego Morlanes; el homenaje rendido en catalán a Pedro el Grande por Jaime II de Mallorca, que corre con algunas piezas latinas al fin de la crónica de D. Pedro el Ceremonioso publicada en nuestros dias; y muchos otros documentos que comprobarian el uso general de ese idioma en nuestro reino, habiéndose de contar entre ellos algunos libros que se dicen escritos en romance, pero entendiéndose que son en provenzal, el cual se denominaba tambien con aquel nombre.

Mas, aun concediendo nosotros que el idioma lemosin ó el catalán fueran el lenguage de la poesia, el de la casa real y el de cierto género de documentos oficiales que no se redactaran en latin; nunca deduciriamos la absoluta de

que aquel fuera el idioma literario, cuando á eso se oponen, no ya algunos escritores imparciales como Terreros y Aldrete, sino los importantes documentos que se nos ofrecen, siglo por siglo, desde el primero documental que es el duodécimo; ni mucho menos incurriríamos en el manifiesto error de suponer que aquella lengua sabia hubiera sido el idioma del pueblo como lo afirma Viardot, á cuya autoridad ha cedido un laborioso escritor aragonés (24), asi como tampoco no podemos convenir con Mayans para quien «la antigua lengua aragonesa se conformaba mas con la valenciana, ó por mejor decir era lemosina.)

Creemos nosotros, muy al revés, que en Aragon hubo

194) D. Mariano Nougués en su obra histórica sobre la Aljaferia, en quien sospechamos que baya influido el recuerdo que hace el abate Andres del Sr. de la Curne, colector diligente de poesias provenzales, á quien una poesia francosa antigua hizo deducir ante la Academia de Inscripciones y Bellas letras que los catalanes y aragoneses hablaron la lengua de oc.

antes de la conquista árabe una crisis lingüística totalmente igual a la que padeció el resto de España; que en las mon_ tañas de Sobrarbe se conservó y pulió en lo posible el nuevo idioma como en las de Asturias; que una vez desahogados los cristianos, y pudiendo descender ya á las llanuras, estendieron su idioma como su reconquista; que los árabes con su tolerancia y su cultura, no menos que con sus victorias y alianzas, hicieron triunfar sobre nuestro infantil idioma un crecido número de palabras todavía conservadas en gran parte; que en adelante la union de la corona real aragonesa con la condal de Barcelona , y sobre todo la influencia que nos vino de la Provenza cuando entraron á gobernarla los Berengueres, se dejó sentir muy perceptiblemente en el idioma aragonés, dándole un tinte lemosin é invadiendo casi por completo la poesia, el palacio de nuestros reyes y en algun modo las transacciones forenses; que sobre todo esto se mantuvo bastante viva desde los siglos XIII

y XIV la comunicacion entre aragoneses y castellanos protegiendo la conservacion de aquel idioma casi comun, el cual no necesitó uniformarse con la eleccion de un príncipe castellano

para el trono aragonés, ni menos posteriormente con la reunion definitiva de ambas coronas; y en una palabra, que el roce con los árabes, las reminiscencias de la época provenzal (25), y el caracter particular del pais, unido al espíritu fuertemente provincial que todavia se deja sentir en algunas de España, han conservado un cierto semblante al dialecto aragonés (si asi puede llamarse) que es el que le di

[25] Cuyo idioma, segun dice Latassa, estaba influido aqui «de muchos otros que entonces se usaban segun la mezcla de las naciones que en las ordinarias guerras contra moros concurrian de gascones, bretones, navarros, narbonenses, proenzales y otras gentes.»

diferencia, aunque en poco, del habla castellana, segun que en breve procuraremos demostrarlo.

He ahi muy en resumen la opinion que hemos formado en esa dificil cuestion de los orígenes del idioma aragonés; y para ello, si no tuviéramos mejores y mas indestructibles pruebas que pronto aduciremos, nos apoyariamos en las palabras mismas de Mayans, el cual, no solo emite su parecer de la manera muy dudosa que se ha visto, sino aun confiesa allí mismo la antigüed id de un lenguage aragonés independiente de los que en adelante le afectaron; y si despues asevera la identidad del aragonés y lemosin , lo hace con tan mala prueba, que no aduce sino el breve catálogo de vocablos aragoneses declarados por Blancas en sus Coronaciones, catálogo que solo contiene unas doscientas, de entre las cuales, la mitad soy de purísimo castellano antiguo (26) ó totalmente latinas (esto es, castellanas tambien), y las restantes, ya pocas en numero, son tomadas en general de documentos antiguos, los cuales no eran al cabo el habla del pueblo, sobre que nosotros ya hemos concedido haberse redactado con frecuencia en lenguaje palaciano.

En cambio de las vacilaciones con que luchó Mayans, y de la afirmacion de Terreros en cuyo concepto recibió Aragon el idioma castellano desde los tiempos de Fernando el Magno hasta el siglo XII, hay otros que confiesan la influencia aragonesa aun sobre el mismo idioma de Castilla, entre los cuales nos limitaremos á citar al P. Merino. Este dili

(26) Adocir por traer, agenollarse por arrodillarse, afeitado por aderezado, costado por lado, cojines por almohadones, en quisa por á manera de, en torno por alrededor, extraños por extrangeros, fillos por hijos, home por hombre, non por no, prender por tomar, trovar por hallar, vegadas por veces y viello por viejo zno son castellanas ó por lo menos no lo han sido?

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