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3.° Que, durante las sesiones secretas, hubiera centinelas en todos los parages por donde pudieran oirse las discusiones.

A fines del siglo xviii, la fuerza del Cuerpo de Guardias de Corps pasaba quizá de 1.000 caballos, llamando la atencion general en los primeros meses de las Córtes el que aquel Cuerpo permaneciese inactivo en las circunstancias por que atravesaba la Península. De esta opinion fué órgano en el seno del Congreso el Sr. Diputado Luxán, exponiendo en la sesion secreta de la mañana del 5 del repetido mes de Marzo de 1811, que seria muy conveniente destinar dicho Real Cuerpo de Guardias de Corps al servicio activo de campaña; pero habiendo manifestado otros Sres. Diputados que aquel Cuerpo tenia pendiente igual solicitud en el Consejo de Regencia, se acordó suspender entonces la discusion sobre el asunto, continuándola en la sesion secreta de la noche del mismo dia. En ella presentó el expresado Sr. Luxán una proposicion concebida en los siguientes términos:

«Habiendo entendido las Córtes que el Real Cuerpo de Guardias de Corps desea se le emplee en el servicio activo de campaña, para continuar los notorios y distinguidos servicios que ha hecho á la Patria desde el principio de nuestra santa revolucion, acuerda S. M. que se diga al Consejo de Regencia, que sin embargo de la orden que se le comunicó para que todo el Cuerpo pasase á Cádiz a hacerle la guardia, igualmente que al Congreso, pueda disponer y destinar la parte que estime de dicho Real Cuerpo, al servicio de campaña que mejor le parezca.))

Despues de un prolijo debate sobre la anterior proposicion, se acordó por mayoría no admitirla á discusion; pero ya estimulado por estas indicaciones, ya porque en realidad los Guardias de Corps quisieran salir á campaña,

tres dias despues de haber sido desechada la proposicion del Sr. Luxán, se leyó en sesion secreta una representacion del Conde de Castelflorido, Capitan-comandante del repetido Real Cuerpo, que aparecia dirigida al Consejo de Regencia con fecha 28 de Febrero anterior, solicitando que se destinara un escuadron de los de su mando al servicio activo de campaña, dejando el resto para cubrir el que

le estaba encargado cerca de S. M. A esta representacion acompañaba un oficio del Ministro de la Guerra, manifestando que, aun cuando el Consejo de Regencia hallaba muy propia del honor y lustre de dicho Cuerpo la expresada solicitud, no le habia parecido conveniente resolverla en atencion al anterior acuerdo de las Córtes, para que todo el Cuerpo se trasladara á la plaza de Cádiz. En vista de todo, acordó el Congreso que sin embargo de la citada resolucion, se accediera á la solicitud del Conde de Castelflorido, destinando el Consejo de Regencia al escuadron donde creyera más oportuno, y que se leyera todo en la sesion pública del dia siguiente, como así se verificó.

Conveniente será advertir que en el mismo edificio de las Córtes y para su custodia durante las horas que no habia sesion, existia un cuerpo de guardia, debiendo ser muy reducido el local destinado á este objeto, lo cual obligó á aquellas á acordar en sesion secreta de 19 de Setiembre de 1811 que, sin perjuicio de aumentar el número las noches que hubiera sesion, quedase limitada la fuerza en las demás á 10 hombres, únicos que cabian en los tablados hechos para su descanso.

En 7 de Abril de 1812, estimando necesario el Gobierno para sus fines usar de la guardia de las Córtes, el encargado de la Secretaría de Guerra dirigió á las dos y media de la tarde al Sr. Vicepresidente del Congreso, que desempeñaba las funciones de Presidente por fallecimiento

del Sr. D. Vicente Morales Duarez, dos oficios con la nota de muy reservados, participándole en el primero que la Regencia le mandaba solicitara poner a su disposicion toda la tropa de la guardia, para emplearla en un asunto muy interesante; y en el segundo que aquella seria relevada por los voluntarios distinguidos de Cádiz. Impulsado por la perentoriedad de la urgencia y la reserva de lo dispuesto, el Sr. Vicepresidente, que lo era D. José María Gutierrez de Terán, determinó avistarse con el Presidente de la Regencia, para enterarse confidencialmente de la hora y demás circunstancias en que habia de verificarse el relevo, y las cuales no se explicaban en los oficios. Enterado de todo, y no permitiendo la hora señalada reunir las Córtes, para enterarlas de lo que acontecia, mandó citar á las cuatro y media de la tarde á los Oficiales de Guardias Españolas y Walonas,

que

estaban aquel dia de servicio en el Congreso, para darles la orden de dejarse relevar por los voluntarios distinguidos; y como á las cinco aún no hubiesen acudido dichos oficiales, mandó llamar á los sargentos comandantes, los que le manifestaron se les habia comunicado ya Ja órden por su Ayudante. El Sr. Vicepresidente Gutierrez de Terán les dijo lo cumpliesen, pues era lo mismo que iba á mandarles, y en seguida contestó á la Regencia de conformidad, pero haciendo expresion en el oficio de cuanto habia ocurrido.

De ello fueron enteradas las Cortes en la sesion secreta del dia siguiente 8, y despues de aprobarse á propuesta del Sr. Secretario Zorraquin lo hecho por el señor Vicepresidente, y de hablar con este motivo varios señores Diputados, que consideraban poco decorosa la forma empleada por la Regencia, acordó el Congreso que se nombrara una Comision á la cual se pasaran los indicados oficios, para que, en su vista y de lo que informara el señor

Vicepresidente, propusiera lo conveniente para aquel caso y los de igual naturaleza, que pudieran ofrecerse en lo sucesivo.

La Comision, compuesta de los Sres. Polo, Golfin, Marqués de Villafranca, Llano y Mexía, no descuidó el cumplimiento de su encargo; pues en la primera sesion secreta que se celebró despues de haberlo recibido, que fué el dia 10 del expresado mes de Abril, presentó un dictámen proponiendo en primer término que las Córtes debian desentenderse de lo ocurrido el 7, lo cual quedó aprobado acto contínuo sin debate, aprobándose asimismo la minuta del decreto que tambien presentó la misma Comision (y se incluye bajo el número xxxvi entre los documentos de esta primera época) sin más modificacion que la de suprimir en el final las palabras «haciéndole imprimir, publicar y circular.))

Como se puede ver allí, en el art. v de dicho decreto se disponia que no obstante la preferencia declarada por las Ordenanzas al servicio de Palacio, las Córtes querian que, si en algun caso la salud de la Patria exigia que la guardia del Congreso, ó parte de ella, se empleara en otro servicio, el Presidente de la Regencia lo hiciera presente por un oficio al de las Córtes, en derechura; expresando juntamente el cuerpo que designara para el relevo, y el tiempo en que este hubiera de verificarse; resolucion que ampliaron las Córtes tambien en sesion secreta con los tres siguientes acuerdos: 1.° Que cuando ocurriese el caso de

que

trataba dicho artículo v, si el Congreso se hallaba reunido, su Presidente manifestara á las Córtes, en sesion pública ó secreta, segun lo exigiera la naturaleza de las circunstancias, el oficio de la Regencia, para que resolvieran lo que

estimaran oportuno; pero si no estuviere formado, y el asunto

fuere urgente, podria reunirlo en sesion extraordinaria, si su prudencia no hallaba inconveniente en ello; y si lo hallaba quedaba autorizado para

resolver

por


у

dictar la contestacion y órdenes necesarias, dando cuenta de lo ocurrido en la sesion inmediata.

2.° Que para asegurar y facilitar la ejecucion de lo prevenido en el anterior acuerdo y en el decreto de referencia, y á fin de conservar mejor el buen órden del servicio dispondria el Presidente que, desde aquel dia (10 de Abril de 1812) en adelante permaneciera constanlemente en la guardia un oficial de la de Españolas y otro de la de Walonas, quedando al cuidado del Presidente que se dispusiera lo necesario para el alojamiento de dichos oficiales.

3.° Que se formase una tablilla de órdenes en la que constaran las principales, cuyo arreglo podria encargarse á una Comision, que para este trabajo deberia tener presente lo dispuesto en el decreto aprobado, ó lo que las Córtes resolvieran en su virtud; lo que se habia practicado hasta el dia, y lo que prevenian las ordenanzas.

No obstante lo terminante del decreto del 10 de Abril de 1812, el 25 de Julio del mismo año, al tomar la orden del Sr. Presidente los oficiales de la guardia de las Córtes, el de Españolas le manifestó que estaba solo, por

haberse retirado la de Walonas, anuncio que no pudo menos de sorprender al Sr. Presidente, que lo era D. Felipe Vazquez, por no habérsele pasado oficio ni aviso alguno; y como además averiguase que, a pesar de lo prevenido y de las obras hechas para alojar á los oficiales, ninguno de estos dormia en el cuerpo de guardia, lo puso todo en coconocimiento del Congreso en la primera sesion secreta inmediata, que se celebró el 27. En presencia de aquel relato, sobre el cual hicieron observaciones varios Sres. Di

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