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HECHA POR EL SEÑOR ANDRÉS DE TÁPIA,

SOBRE LA CONQUISTA DE MÉXICO.

Relacion de algunas cosas de las que acaecieron al Muy Ilustre Señor Don Hernando Cortés, Marques del Valle, desde que se determinó ir á descubrir tierra en la Tierra Firme del Mar Océano. El cual salió de la isla de Cuba, que es en las dichas Indias, y fué al puerto de la Villa Rica de la Veracruz, que es el primero nombre que puso á una villa que pobló é fundó en lo que él despues llamó Nueva España.

Llevaba el dicho marques una bandera de unos fuegos blancos y azules, é una cruz colorada en medio; é la letra della era: Amici, sequamur crucem, et si nos fidem habemus, vere in hoc signo vincemus.

Salió de la dicha isla de Cuba el dicho señor marques no tan bastecido cuanto él quisiera para seguir su viaje, é fuése por de largo de la dicha isla de Cuba á un puerto que en ella está, que se llama Macaca, donde hizo hacer cierto pan de raices, que se dice yuca, que nacen sembrándolo en unos montones de tierra, é salen como nabos; las cuales raices antes de ser desmenuzadas é cocidas en cierta manera, son ponzoña é tósico, é despues de ralladas y estrujadas é cocidas es pan y razonable mantenimiento: y de aquí deste puerto despachó ciertos navíos á la punta de la isla, é otro navío á otra isla que se llama Jamaica, con cosas de bastimentos de Castilla é con algund oro para que le mercasen dello deste pan que hemos dicho, é tocinos de puerco, porque en aquella isla lo habia al presente mas que en la isla de Cuba; y asimismo tuvo aviso que un navío de un vecino de Cuba venia cargado deste pan

para lo ir á vender á cierta parte donde se cogia oro en la dicha isla; é mandó á ciertos de su compañía que fuesen en busca del dicho navío, é por fuerza ó de grado lo trajesen á la punta de la isla, que es do él habia mandado ir sus navíos: lo cual fué hecho así como el dicho marques lo mandó, é desta manera algund tanto basteció su armada, é pagó en ciertas joyas de oro lo que valie el bastimento é navío que así tomó, despues de lo cual el dicho marques anduvo perdido quince ó veinte dias entre unos bajos é islotes, é al fin fué á la villa de San Cristóbal del puerto de la Habana, que es en la isla de Cuba, do mercó de uno que tenie los diezmos de la dicha isla arrendados, y de otro que era receptor de unas bulas y en precio dellas le daban tocinos y pan, porque en aquella parte no se coge oro; é desto se acabó de bastecer, con algund otro bastimento que despues mercó á los dichos vecinos, é lo fué á tomar á otro puerto que se dice Guaniguanico, que es en la misma isla de Cuba.

En el dicho puerto de Guaniguanico juntó el dicho señor marques del Valle sus navíos, é repartió por ellos el bastimento que habie é la gente, é hizo capitanes á los cuales dió sus instrucciones segund le pareció que debian seguir las derrotas, é para cómo se habian de regir é gobernar la gente que cada uno llevaba; é luego que se desabrazó de la isla, dió en su armada un temporal que derrotó los navíos, é por la instruccion que les habie dado de por do habien de navegar aportaron todos á una isla pequeña que en la mar se halló, cerca de la tierra firme, á quien los indios della llaman Aquçamil, é de todos los navíos no faltó mas de uno, de que despues diremos. En la dicha isla se hallarien como dos mill hombres, é la isla será de cinco leguas por lo mas largo, é una y media ó dos de ancho. Adoraban la gente della en ídolos, á los cuales hacien sacrificio, especial á uno que estaba en la costa de la mar en una torre alta. Este ídolo era de barro cocido é hueco, pegado con cal á una pared, é por detras de la pared habia una entrada secreta por do parecie que un hombre podia entrar y envestirse el dicho ídolo, é así debie ser, porque los indios decian, segund despues se entendió, que aquel ídolo hablaba. En esta isla se halló delante del ídolo, abajo de la torre, una cruz de cal de altor de estado y medio, é un cerco de cal y piedra almenado alrededor de

ella, donde los indios dicien que ofrecien codornices é sangre dellas, é quemaban cierta resina á manera de incienso, é que esto hacien cuando tenien necesidad de agua, é haciéndolo llovie.

En esta isla se entendió por señas, ó como mejor se pudo entender, que en la tierra firme que estaba frontero desta isla habia hombres con barbas como nosotros, hasta tres ó cuatro. El señor marques del Valle dió ciertas joyas é cosas de rescate de las que él llevaba, á un indio porque llevase una carta á aquellos cristianos, é con este indio envió un bergantin é cuatro bateles é un capitan; é porque el indio decie que estaban cerca de la costa de la mar, les escribió en la carta que aquellos bajeles los esperarien cinco dias, é no mas é con esto se fueron el bergantin é bajeles, y estuvieron ocho dias, é el indio que llevó la carta volvió á nuestra gente, é hizo señas que no querian venir, é así se volvieron todos á la dicha isla. É luego el dicho señor marques mandó embarcar toda su gente, é se embarcó é hizo señal que todos hiciesen vela, é así lo hicieron, é improviso se tornó el viento tan contrario, que fué necesario tornar al puerto, sin poder hacer otra cosa, é tornarse á desembarcar. É otro dia estando en un navío el que esta relacion da é otros ciertos gentileshombres, vieron venir por la mar una canoa, que así se llama, que es en lo que los indios navegan, y es hecha de una pieza de un árbol cavada, é reconociendo que vinie á tomar tierra en la isla, salieron del navío en tierra, é por la costa se fueron lo mas encubiertamente que pudieron, é llegando adonde la canoa queria tomar tierra, é la tomó, vieron tres hombres desnudos, tapadas sus vergüenzas, atados los cabellos atrás como mujeres, é sus arcos é flechas en las manos, é les hicimos señas que no oviesen miedo, y el uno de ellos se adelantó, é los dos mostraban haber miedo y querer huir á su bajel, é el uno les habló en lengua que no entendimos, é se vino hácia nosotros, diciendo en nuestro castellano: «Señores, ¿sois cristianos, é cuyos vasallos?» Dijímosle que sí, y que del rey de Castilla éramos vasallos, é alegróse é rogónos que diésemos gracias a Dios, y él así lo hizo con muchas lágrimas, é levantados de la oracion, fuemos caminando al real, y él llevó los dos compañeros suyos, que eran indios, consigo, é por el camino nos fué diciendo que habie diez años que yendo en un navío por la mar, no sabe á qué parte, mas de que ha

bie partido de la isla de Santo Domingo, é yendo á la Tierra Firme hácia las Perlas, se les abrió el navío, é que trece hombres de él tomaron el batel y le pusieron una vela, é corrieron donde el viento los quiso llevar. El navío se fué á fondo con los demas, é que á ellos los habie llevado Dios à aquella tierra, é que él habie trabajado de contentar á un señor indio en cuyo poder habie estado, é otro español habie tomado por mujer á una señora india, é que á los demas los indios los habien muerto; é que él sintió del otro su compañero que no queria venir, por otras veces que le habie hablado, diciendo que tenia horadadas las narices y orejas, é pintado el rostro y las manos; é por esto no lo llamó cuando se vino.

El señor marques se holgó mucho con este español, el cual servia de intérpetre (sic), y con él hizo llamar los indios de la isla, y les predicó y hizo amonestaciones, y les rogó que derribasen sus ídolos, y lo hicieron de buena voluntad, al parecer, é le pidieron imágenes, y se las dió de Nuestra Señora la Vírgen María, é puso é hizo poner por toda la isla en partes y en la torre donde estaba el ídolo, cruces, é dando á los indios de lo que él tuvo que veia que les parecie bien, é así se partió de la dicha isla, é despues supimos que cuando por allí algund navío venia, los indios salien á él en una canoa con una imágen de Nuestra Señora, é le daban de lo que tinien.

Partió el dicho señor marques con su armada desta isla algo llegado á la tierra firme en busca del navío que le faltaba; é yendo por la derrota que habie mandado seguir, halló en un portezuelo el navío que le faltaba, el cual navío tenie por la jarcia de él mucho número de pelejas de conejos y liebres, y algunos pelejos de venados pequeños é grandes, é dijeron los españoles del dicho navío, que luego que allí llegaron vieron andar un perro español por la costa, é ladraba hácia el navío; é como saltaron en tierra el capitan del navío é algunos españoles, vieron una lebrela de buen talle, é se vino á ellos é los halagaba, é se volvió al monte, é les comenzó á traer conejos, y con esta lebrela cazaban los dias que allí estuvieron, é tenian hecha alguna cecina de conejos é venados.

De aquí partió el señor marques é fué á la punta que llamó de las Mujeres, porque todos los ídolos que en unas salinas que ende habie estaban eran á manera de mujeres. Allí estuvo dos dias por

falta de buen tiempo, é yo vi que en el navío donde yo estaba tomamos un pescado que llaman tiburon, que es á manera de marrajo, é segund pareció habie comido todas las raciones que daban de carne á los soldados é personas que iban en el armada, que como era de puerco salada, para la echar en mojo cada cual la ataba al bordo de su navío en el agua; y tomámosle en nuestro navío con un anzuelo y con ciertos lazos que le echaron por la veta do iba el anzuelo; é no podiéndolo sobir con los aparejos porque daba mucho lado al navío, con el batel lo matamos en el agua, é como podimos lo metimos á pedazos en el batel y en el navío con los aparejos, é ternie en el cuerpo mas que treinta tocinos de puerco, é un queso, é dos ó tres zapatos, é un plato de estaño, que parecia despues haberse caido el plato y el queso de un navío que era del adelantado Alvarado, á quien el señor marques habie hecho capitan de un navío de los de su armada. Eran los navíos que llevaba trece, é irien en toda el armada quinientas y sesenta personas. Los navíos eran el mayor de hasta cien toneles, é otros tres de sesenta fasta ochenta toneles; de los demas de allí abajo, pequeños. La carne que se sacó del pescado comimos, porque estaba mas desalada que la otra, y sabie mejor.

De aquí partió el armada é fué á un rio, que llaman Tabasco á la provincia por do él pasa. Dejó los navíos mayores fuera en la mar, é metió la gente é artillería en los bajeles mas pequeños, y entró con ellos por el rio, donde le salieron ciertos indios de guerra, é con el intérprete les habló y prometió de no les tomar cosa alguna, ni consentirles hacer mal si lo recibiesen de paz é le escuchasen la razon porque allí era venido. Ellos tomaron de término para responder fasta otro dia de mañana, y el dicho señor marques se estuvo con su gente en sus bajeles en una islitilla que el rio hacie; y segund pareció pedian el término para alzar su ropa. Otro dia como á las diez, el marques llegó su gente junto á la tierra en los bateles, é los indios se mostraban de guerra con sus arcos y flechas y varas, é tiraban hácia los bateles, y el marques les tornó á requerir muchas veces que le recibiesen de paz, y que se lo rogaba tanto porque sabie que habien de ser destruidos si otra cosa hacien, é no quisieron, sino amenazarnos que si saltábamos en tierra que nos matarien; é así saltamos é ganóseles el pueblo, é en un patio

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