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del monarca con la habitual y preferida que han tenido siempre todas las dinastías del mundo en un punto determinado, citando, como gran dato para fundar su descubrimiento, la existencia de palacios, ejemplo que acreditaria haber sido corte de nuestros reyes infinitos pueblos de infima imporlancia que pudiéramos citar, donde igualmente aquellos tenian palacios mas o menos suotuosos. El Sr. Torres ha venido á dar el caracter de reyes trashumantes á nuestros soberanos, por no haberse fijado quizás en los orígenes de nuestra comun nacionalidad y el modo como se fué constituyendo: el primilivo reino de Aragon tenia reyes propios, como tenia soberanos. propios, con el título de Conde de Barcelona, Cataluña, y era cada uno de estos estados independienle; el úllimo de los condes unióse con la última sucesora de los reyes, y así el sucesor inmediato fué rey y conde o conde-rey (y en nuestros tiempos ofrecia un ejemplo análogo la casa de los duques de Saboya, que se titulaban reyes de Cerdeña, y residian en el Piamonte,) mas como la linca masculina era la del conde, naturalmente cuantos de él descendieron, siguieron la costumbre del antecesor, proviuiendo de aquí que los historiadores, al hablar de la antigua dinaslia de la Corona de Aragon (nó del reino primilivo,) la dividan en Catalana desde Berenguer y Petronilla hasta Martin 1.°, y en castellana desde Fernando 1.° á Fernando 11'. Formando nacionalidad nueva Aragon y Calaluña, y no debiendo renunciar ni esta ni aquel á su independencia respectiva, convínose, y se practicó constantemenlo, en dar forma federativa á ambos dominios, y de aqui provino que al conquistarse nuevos territorios, se formaso un nuevo estado, tambien autónomo, y se le diese nombre de reino aunque no lo hubiese sido (se enliende en sentido cristiano ó nacional,) pues á no haber necesidad de confederacion, los terrenos conquistados no fueran mas que dilataciones de las antiguos, llamándose los adquiridos por los aragoneses quizá nuevo Aragon y los dominados por los catalanes nueva Cataluña, 'como en Castilla se llamó Castilla la Nueva lo que conquistó Castilla la Vieja; pero adoptada por necesidad la forma federativa, esta exigió á los reyes el cumplimiento personal en determinados casos de lo que prescribia la legislacion peculiar y autonómica de cada estado, originándose de aqui que al principio de su reinado, en las celebraciones de cortes particulares y en otras ocasiones en que no podia excusar el rey su presencia personal, acudieso á la capital respectiva de cada uno de sus cslados y obrase allí como conde ó como rey, sin que deban confundirse eslas residencias, que pudiéramos llamar oficiales, con las temporales que, por recreo, ó por razon de guerra, para hacer ejércilo ó armada, verificasen cuando les pluguiese. Todo esto, sin embargo, no destruye la certeza de ser Cataluña y Barcelona, (cuna de la dinastía catalana de los reyes de la Corona de Aragon, de la misma estirpe varonil de los condes,) residencia habitual y preferente de los soberanos, entendiéndose bajo esta acepcion la palabra corte y nó dela manera infinitesimal que la ha comprendido el Sr. Torres, y si ningun dato, de los muchos que pudiéramos aducir, le pudo convencer de esla verdad, ni quiso recordar texto alguno de los historiadores, bastárale recorrer la lista de los mismos reyes y además la de los infanles Reales, y ver donde en mayor número nacen y mueren, hacer memoria de que en Barcelona tienen el Archivo Rcal y general de toda la Corona, que allí reside el único Canciller de todos los dominios, presidente a la vez del Consejo supremo, Audiencia ó Senado de Cataluña, que en este territorio se levanta el magnífico y sunluoso panteon Regio, en Poblet, y leer finalmente las palabras del nunca bien ponderado historiador aragonés Gerónimo Zurita: «Era esta general aficion de los reyes, porque desde que sucedieron al Conde de Barcelona, siempre tuvieron por su naturaleza y antiquísima patria a Cataluña, y en todo conformaron con sus leyes y costumbres, y la lengua de que usaban cra la Catalana, y de ella fué toda la corlesanía de que se preciaban en aquellos liempos.»

Laanligua capital calalana, que como la antigua capital del reino primitivo Aragonés, conlaba largos siglos de civilizacion cuando los hijos de ambos estados arrancaron del Mahomelismo el territorio de Valencia, no podia degenerar de tal manera, que á ella se igualara en el TOMO II.-NÚM. II.

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siglo xv la capital Valenciana, la hija, la conquistada por ella, aunque esto no lo prueba el Sr. Torres, únicamente lo sabe esperando que otros lo justifiquen: «Mas cuando la historia de Valencia se escriba a la manera que la historia debe escribirse, y cuando se dé mas valor á ciertos hechos, desapercibidos hasla ahora y de inmerecida indiferencia á los ojos de los historiadores de este antiguo reino, se verá que Valencia no rehuye ni leme la comparacion mercantil y política en el siglo xv con Barcelona.» (-Traslado y autos á los vistoriadores valen cianos que gozan de vida, para que pesen y midan el valor de este expresivo párrafo con que les requiebra su compatricio.-) Ha creido el Sr. Torres, para buscarse simpatías en Aragon, que nos corregia diciéndonos que no fueron los catalanes solos los que conquistaron Valencia, torpeza que nadie puede decir ni suponer, pues basta abrir el libro del Repartimento para ver quiénes fueron los conquistadores, y tambien el Aureum opes, para descubrir en la legislacion valenciana asi la Costumbre de Barcelona como el Fuero de Aragon, y no porque se cile la malernidad de Cataluña, ya que la cuestion es entre Cataluña y Valencia, se ha de suponer que se excluye la maternidad ó paternidad de Aragon, y lal ha sido el propósito, que bablando de las empresas de Italia, ha inventado un aserto completamente imaginario y que á admitirse, hiciera quedar como mentirosos á lodos los historiadores incluso el mismo Zurita, pues ha sontado que tanlo ó mas concurso que los catalanes prestaron los aragoneses y valencianos, cuando es sabido que solo suenan aragoneses y catalanes, y si van los valencianos, como es cierto, se incluyen bajo la última denominacion comun, pero sin que ellos se particularicen sobre los catalanes, ni puedan equipararse jamás, como pueblo ó gente especial, á los indómitos aragoneses. Ni antes, pues, del siglo xv, ni en él se puede igualar Valencia á Barcelona, y sí dos siglos despues alaba a la primera Cervartes, por la grandeza de su sitio, la amenidad de sus conlornos, que somos los primeros en reconocer, y por la hermosura de sus mujeres y por otras varias cosas, nada tiene esto que ver con la importancia política y comercial, que fexpresa en la alabanza de Barcelona cuando la llama honra de España, TEMOR Y ESPANTO de lus circunvecinos y apartados enemigos.... y todo aquello que de una GRANDE, FAMOSA, RICA y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso desco. -Esto es lo que vino á ser en todos tiempos, se entiende comparadas con Valencia, la ciudad que con suma gracia (oh poder de los descubrimientos históricos!) llama el Sr. Torres «la corte de los Armengoles y Berengueres;» y por si no le basta con lo referido hasta aquí, lea en el final del cap. CLXXVI de la Crónica de don Jaime, donde encontrará que las milicias de Barcelona fueron los que mas cerca se colocaron de las murallas cuando el sitio de Valencia, y el cap.CCXLVII, en el que dice el mismo Conquistador, «... la mas honrada tierra de España, como es Cataluña, que es el reyno mas honrado y mas noble que en ella existe. » Pero mas fuerza que estas remotas apreciaciones podrán convencer al escritor de la ciudad del Cid los dos testimonios que siguen:

-El inclito valenciano, fray Francisco Diágo, que con tanta maestría escribió la Historia de los Condes de Barcelona (aquellos principes de que tanto se ocupó tambieo el yalenciano Beuter,) hablando en el prólogo de su obra de lo mucho que se habia cansado invesligando en el Real Archivo, para consignar la verdad. apoyado en documentos auténticos, y para combatir ciertas opiniones que refula con evidencia en mayor honor de Cataluña, así se expresa: «Deve este cansancio quien es natural del Reyno de Valencia como yo. Que pues esta valiente nacion quiso cansarse tanto con el Rey don Jaime de Arayon en la conquista de aquella tierra, y dorramó su sangre á trueque de sacarla de las manos de los Infieles Moros que la posseyan de muchos centenares de años atrás: obligada estaba Valencia, y yo por ella, á derramar á lo menos los sudores que se requerian para sacar del poder del olvido lo mucho que de Calaluña estava sepultado hasta ahora en él.»

-Otro sabio valenciano de nuestros dias, movido de un nobilísimo deseo que vió cumplido en la misma ocasion de dar á luz las palabras que escribia, Villanueva, autor del Viaje Litera

rio (y aquí es el punto donde se verá descubierto, conforme prometimos, el intento de los que, comprimieron un largo párrafo reduciéndolo á dos líneas, para hacer pasar al ilustre Viajero como acusador de Cataluña porque no tenia biblioteca provincial,) dió clara idea de la representacion de nuestra anligua pátria en el mundo científico, en los siguientes términos: «Una provincia como la de Cataluña que tanto floreció en todas ciencias en sus dos siglos de oro Xill y sis contando á centenares los escritores de jurisprudencia, tcología, política, filosofía moral, poesia y otras mil cosas, en número mucho mayor que cualquiera de España, todavía ha de estar sin biblioteca de sus escritores? Cataluña que fué la cuna del saber de la antigua Corona de Aragon, se está sin publicar su biblioteca, y sufre con paciencia que al paso que se saben las proezas militares de sus mayores, y su pericia en la náutica y su ingenio en las artes, quc. den ignoradas las produccioues de su ingenio y erudicion. El siglo de oro de los catalanes luvo la desgracia de preceder a la iovencion de la imprenta; y esla es la causa principal porque se ignoran los progresos de la literatura de esta provincia lan fértil en ingenios...» Se vé, pues, bien claro, que el ilustre valenciano no pudo culparnos de alrasados porque no teníamos biblioteca provincial, ni quiso aludir a la carencia de una biblioteca en la actual provincia, sino que se lamento de que no estuviesen reuvidos todos los antiguos lestimonios de la sabiduría catalana, impresos ó manuscritos, formando una biblioteca, que en este sentido, no liene Valencia y sí Barcelona, merced al infaligable celo del ilustrísimo Torres-Amal (el corregido por Orga), biblioteca que solo la fuerza ó la tiranía pudiera arrebatarnos pero que aseguramos al Sr. Torres no venderán jamás los catalanes.

Salpica tambien nuestro antagonista esta parte comparativa de sus artículos con una pre.. gunla suelta que no hemos sabido comprender, ni creemos comprenda ninguno de nuestros lectores, sobre el testimonio de Carbonell que dijo baberse introducido la imprenta en liempo de don Juan II, pues copiando por extenso un párrafo en que dicho cronista consigna la noticia, nos dice á continuacion que este nos ha hecho quedar mal, !, como si se reservase un gran desengaño para nosotros, acaba con esta exigencia y promesa indefinibles: «Para ello le exigimos que anole con exactilud la cita del cronista calalan, que nosotros nos tomaremos el trabajo de evacuarla.» Enhorabuena: sea esta ú otra la cita, aceptamos esta ya porque en el párrafo transcrito va la noticia, y así no tendrá la molestia de rolverla á evacuar el que la aduce, ya para decir al Sr. Torres que él es quien se ha llevado el chasco reproduciendo el documento de 1477 que descubrió Salvá sobre la imprenta en Murcia, del cual ya nos hemos ocupado anticipando la contestacion que ahora nos exige, y por la que se podrá convencer ciertamente de que no se han de levantar falsos testimonios.

Con un saludo final, á que corresponderemos cuando concluyamos nosotros, puede decirse que queda terminada la série de artículos del Sr. Torres; mas si á lodos hemos contestado, insiguiendo nosotros el plan que nos propusimos desde un principio, nos encontramos ahora, en el remate, que nada podemos decir sobre la tercera division que establecimos, pues se ha olvidado nuestro antagonista de refular los datos que aducimos en nuestro sencillo escrito para acreditar, comparativamente, la posibilidad de imprenta en Barcelona en 1468, aquellos datos completamente equivocados como se dijo en el suello del reto, únicos que debieran haber sido, en tal caso, objeto de esta polémica; pero se ve que el Sr. Torres, mas que contrariar nuestros datos, ha contrariado lo que no dijimos, ó, mas bien, lo que pudiéramos haber dicho cuestionando respeclivamente con Salvá, Orga, Mendez y Villarroya. A pesar de que mortui non mordent, es lo mismo que si vivieran los muertos cuando hay quien por ellos habla, y si nuestros escritos valen poco, al menos se nos babrá de conceder que no padecemos de miedo, y que hcmos dado prueba de leal aceptando un poble reto por compañerismo; sintiendo solo que hayamos tenido que echarla de bibliógrafo, cualidad que nunca habíamos ambicionado, y que puede adquirir cualquiera en casos análogos con tal de tener buena voluntad y paciencia, como tambien que nos hayamos visto obligados á perder el tiempo en estos alegatos positivamente empalagosos, porque ha de tener por seguro el Sr. Torres quo muy pocos serán los que tengan la virtud de leer nuestros sermones y los suyos. No deja de ser útil, sin embargo, que unos y otros existan, pues comparándolos, podrá fallar ahora con verdadero conocimiento de causa el que haya de pronunciar la sentencia delinitiva entre el derecho de Barcelona y el de Valencia. Nos aconseja en su despedida el campeon valenciano que dediquemos aun momento mas al exámen reflexivo del opúsculo de Mates, no obstante haberle contemplado ya lan detenidamente:>> nuestra delenida contemplacion ba sido ahora, porque, al escribir nuestro articulo, bien poco lo habíamos inspeccionado; y para correspooder al compañero con un consejo parecido, le dirémos: que dé por no meditado todo cuanto meditó para escribir su série de artículos, pues no han baslado para rendirnos y para hacernos proclamar como reina y señora del arte lipográfico precisamente una obra que su maestro y guia, el bibliografo Salvá, pospone al Comprensorium de 1475, declarandola indigna del trono con estas expresivas palabras que hemos reservado para esta ocasion: « Vo hay en les Trobes indicio alguno del año de impresion, y solo puede conjeturarse que sea el mismo 1474 en que se celebró la justa ó certámen poético tirant la joya.»

No nos rendimos, pues, si bien no nos damos por vencedores ni vencidos, aguardando solo que falle en este pleito quien tenga mas autoridad que nosolros: con que, los señores bibliotecarios y académicos del principal centro literario de España, los bibliógrafos desapasionados de otras provincias ó del extranjero, las sociedades bibliográficas que existen en diversas naciones, pesen con la balanza de su sabia justicia los controvertidos pareceres dados á luz hasta aquí sobre la imprenta en España, y lo que ellos resuelvan selle para siempre la boca al que resulte vencido: si los valencianos pueden fijar al cabo cual es su verdadera reina, á esla pres. larémos acatamiento, dado que se justifique la falsedad de nuestro libro, y dado que no asomen ciertas ediciones de Salamanca ó de Coria, muy anteriores á las de Valencia y Barcelona, que se mencionan en unas lecciones públicas de un conocido profesor de la córle; si así no fuere, y mientras aguardamos el fallo, nuestra conviccion y nuestra voz no proclamarán por reina y señora mas que la preciosa obrila titulada Pro condendis, de Males, impresa en Barcelona en 1468, decimos mal, proclamarémos lo unico que se puede proclamar, dirémos que, hasta aquí, es nuestro libro el primero que se conoce impreso en España.

Habiamos concluido ya este pesado trabajo y lo habiamos firmado, cuando llegó a nuestras manos el programa de un centenar y certámen que va a celebrarse en Valencia, en memoria de la introduccion de la imprenta en España, y de haber sido dicha ciudad la primera que la usó. Prescindiendo de si vale la pena de celebrarse tan solemnemente una simple adopcion, y aun debida á extranjeros, pues siempre hemos visto que los centenares simbolizan la aparicion de un grande invento, un verdadero paso en la carrera de la civilizacion y del progreso, ó la efeméride de un gran génio, de una gloria pátria; á vista de tan inesperado anuncio, y deduciendo que el proyecto del certámen y centenar era cosa preparada ya de lejos, hemos penetrado, de una manera bien clara, la razon de la monografía ó série de artículos que ha escrito el Sr. Torres y mas aun la razon del ardoroso suelto con que se nos reló y de los ataques que de diversos puntos se dirijen contra nuestro inofensivo arlículo. Por demás seria aquí disculparnos del agravio intencionado que los señores valencianos hayan podido ver en nuestro escrito, cuando al principio de la réplica les hemos manifestado la causa y origen de la publicacion de aquel, y pues el certámen ha motivado la cuestion que venimos sosteniendo, permítasenos que, por vía de despedida, y sin separarnos de nuestro objeto, les dirijamos las siguientespreguntas;

-¿Qué libro colocarán los expositores de libros impresos en el Sancta Sanctorum de la exposicion, para que represente, como es regular que así sea, á la reina y señora del arte tipográfico en España?

-¿Será la reina del certamen de imprenta valenciano la obra titulada Certámen poétich, que proclamaron Mendez y sus contemporáneos, y que despues se olvidó, por haber reconocido los bibliógrafos posteriores que no pasaba de ser un manuscrito?

-¿Será el Comprensorium de 1475, que señala el Sr. Salvá como primero verdadero, y que, al fin y al cabo, es del mismo año que el De epidemia et peste impreso en Barcelona?

-O será, por fin, el libro de les obres e Trobes á la Verge Maria, que asegura el Sr. Salvá no tiene fecha de impresion, y que sin embargo de colocarlo en segundo lugar, se empeña su discipulo, el Sr. Torres, en proclamarlo absolutamente primero y en darle el pomposo titulo de única «reina y señora del arte lipográfico en nuestra nacion?» (1)

Sentirémos la guerra civil que tantos derecho - habientes pueden ocasionar, protestamos del conflicto, en que ninguna culpa tenemos, y solo nos resta que decir.... allá se las -hayan!

ANTONIO DE BOFARULL.

Oficial del cuerpo de Archiveros. — Bibliotecarios.

(1) Ya comprenderá el lector que nuestra réplica estaba escrita mucho antes de que se verificasen en Valencia el Centenar y el Certamen. Al anunciarlos un periódico valenciano « La Ilustracion popular económica » el dia 1.o de diciembre, nos descubre un tercer litulo para el primer libro impreso en Valencia, que se llama desde ahora El Certámen poétich en Johor de la Concessió (Concepció?) diciendo que o el 8 de diciembre, dia de fiesta verdaderamente nacional, y toda vez que el primer li. bro fui en loor de la concessió, creemos tambien es el mas propio para celebrar el natalicio de la imprenta valenciana y española; y que de hoy en mis sea la fiesta de la Purísima, la siesta y el patronazgo de los tipógrafos valencianos y españoles.» ¡Cuántas coincidencias no quieren revelar estas líneas! Nosotros creímos, al empezar la réplica, que se trataba puramente de una cuestion histó. rico-científica, pero ahora vemos que lo principal habia de ser la fiesta de la Concepcion, y la de la Imprenta una coincidencia, un medio para llamar concurrentes a la capital Valenciana el dia 8 de diciembre. Sentimos no haberlo adivinado a tiempr, porque nos ahorrara mucho trabajo, y sobre todo la pena de que se nos pueda considerar como perturbadores de un proyecto de fiesta naciobal religiosa, cuando nuestro intento no era otro que contestar, en la cuestion de imprenta, al delegado ó elegido por el Ateneo de Valencia, sin prever entonces que el defensor del derecho de primacia habia de ser el premiado (otra coincidencia,) por su memoria sobre el mismo asunto, en el certamen del centenar, triunfo que celebramos y por el cual enviamos el mas cordial parabien á nuestro amigo, D. José Maria Torres.

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