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filosofal, el movimiento continuo y la cuadratura del círculo han contribuido en gran manera al enrriquecimiento de la ciencia.

Segun hemos manifestado, era Leibnitz sócio de la Academia de ciencias de Paris ; en su segunda estancia en Inglaterra en 1674 , fué nombrado indivíduo de la sociedad real de Londres. Habiendo podido apreciar el eminente filósofo las ventajas que reportan las ciencias, de esta mancomunidad de inteligencias y concentracion de esfuerzos, concibió el proyecto de fundar una Academia en Berlin, y en 1700, oblenia por su valiosa influencia, el asentimiento del Elector de Brandeburgo, que un año despues debia tomar el título de primer rey de Prusia. Fué nombrado por este presidente de la nueva sociedad, con las atribuciones mas ilimitadas; es decir sin sujetarle á residencia, ni á que abandonara el servicio del Elector de Brunswisck; y el título en que aquella calidad se le espidió, dícese ser uno de los mas honorificos que hayan podido conferirse á un sabio ; añadamos que honrando unosoberano el mérito, honra altamente su persona y el esplendor de su trono. Al recorrer la vida de Leibnitz, al hallar en toda ella, constantes huellas del apoyo decidido que le prestaron varios jefes de estado, proteccion que parece como si se la legasen unos á otros á su fallecimiento; no puede menos de venirnos á la memoria un doloroso contraste ; la humillacion y abandono que en el siglo anterior al de aquel filósofo sufria en nuestra patria el insigne Cervantes Saavedra, cuya muerte pasó tan desapercibida á sus coetáneos, que aun hoy dia es tema de discusion el lugar donde se hallan sepultadas sus cenizas (1). Fijó la residencia en Hannover Leibnitz los últimos años de su vida, despues de haber recibido grandes muestras de aprecio por parte del emperador de Austria Cárlos VI, que le asignó la pension de dos mil florines, y del de Rusia Pedro 1, y allí continuó entregándose sin descanso al trabajo; su mejor elogio puede sintetizarse en pocas palabras; es tudió siempre y murió viejo.

Setenta años tenia cuando falleció Leibnitz, dejando a la posteridad un verdaderd tesoro para las ciencias ; en sus trabajos tan variados como ricos, aunque no exentos de errores, encontramos como fin primario el bien de sus semejantes. Desde sus primeros estudios se nota en él un espíritu verdaderamente armonizador ; así empleaba sus primeras vigilias en conciliar á Aristóteles y Platon, como mas tarde debia afanarse en querer poner acordes á Lutero y á Bossuet. Generalmente se nota en el estilo con que estaban escritas sus obras, una noble sencillez, distintivo de los grandes escritores de su época, despojada en un todo de adornos ; escribió casi siempre en lalin y francés, dejando completamente relegado el aleman. Indudablemente la correspondencia literaria mas sensible de nuestra época, ofreceria mayor brillo y elegancia que la de aquel hombre célebre, pero en revancha, no hay una de sus cartas que no encierre el gérmen, la expresion ó el fomento de una idea grande ó útil ; las mas estensas ofrecen ordina riamente en resúmen una especie de estado enciclopédico del estado de las ciencias y de los trabajos que las imponian una marcha progresiva. Nadie ha podido despojar á Leibnitz de una cualidad que desearíamos encontrar mas disundida ; esto es, la urbanidad y cortesía de que hace continuada gala con sus contendientes en su numerosa correspondencia ; y bien puede afirmarse que ninguna prevencion de nacionalidad preocupaba aquel genio, cuya imparcialidad le hacia juzgar las cuestiones desde un punto de vista elevado. Para concluir este sumarísimo bosquejo biográfico, dirémos dos palabras sobre su físico : si algunas veces es cierto que el rostro es el reflejo del alma, la apacibilidad y distincion de las facciones de Leibnitz, debia revelar nobilísimos sentimientos, y si á esto se añade su genio festivo y conversacion tan fácil como instructiva, no hemos de admirarnos que su compañía fuese ávidamente deseada on los raros momentos de ocio que se permitia ó que le dejaban sus múltiples cargos y ocupacio

(1) El mausoleo de Leibnitz, construido en forma de tomplo, se halla á la estremidad de la calle Mayor de Hanover, con esta sencilla inscripcion: OSSA LEIBNITZ; su solo nombre lleva consigo el mas glorioso epitafio.

nes. Las principales obras de Leibnitz para la historia son las siguientes : Scriptores rerum Brunsvicensium, tres tomos en fólio, Hannover, 1711. Codex juris gentium diplomáticus, idem 1693, dos tomos en fólio. De jure suprematus ac legationis principum Germaniæ, 1687 en 12.° De origine francorum, id. 1715 en 8.'. Para la filosofía. Ensayo de Teodicea, Amsterdam, 1716 y 1731, Meditaciones de cognitione, veritati et ideis, 1681. De primæ philosophia emendatione, 1694, Principia philosófica, de arte combinatoria. Para las matemáticas y físicas, Theoria motus abstracti et motus concreti, contra Descarles. Reglas del cálculo diferencial en los Acta eruditorum, Leipzig, 1684. Protogea ó Teoria de la formacion de la tierra, etc., etc.

Para reseñar y analizar con alguna detencion las doctrinas de Leibnitz, acerca del derecho en las diferentes fases que le consideró, se necesitaria, no este reducido y desaliñado artículo, sino un verdadero libro, escrito por una eminencia científica. Empero, hemos contraido el compromiso de dar a conocer aunque sumariamente, al filósofo jurisconsulto del renacimiento que tan distinguido lugar ocupa en la historia de la filosofia del derecho.

Al examinar las obras juridicas de Leibnitz, le encontramos sucesivamente estudiando y fijando el origen filosófico del derecho, tratando varias cuestiones de derecho público ó de gentes, trazando un método para estudiar y enseñar la jurisprudencia, haciendo en bosquejo un plan de codificacion y juzgando finalmente de una manera acertadísima la originalidad y carácter del derecho romano.

Veamos el lugar que la crítica histórica señala á Leibnitz, en la obra regeneradora de la filosofia. Ahrens en su Curso de derecho natural o de la filosofía del derecho establece con notable órden las siguientes cuatro épocas para la historia del derecho natural, despues de la restauracion filosófica y la reforma religiosa. La primera comprende, por un lado, los ensayos tentados por los precursores de Grotius, durante el siglo xvi, y por olro, las doctrinas que constituyen la aplicacion de práctica de las nuevas ideas nacidas de la reforma, en la lucha de la libertad religiosa y política, contra el absolutismo en Escocia , Inglaterra y Francia. La segunda, inaugurada por el verdadero restaurador del derecho natural, Hugo Grotius (15831645) seguida por Puffendorf. La tercera, que comienza por las doctrinas de Leibnitz, desenvueltas mas tarde por Wolff y la de Tomasius, y finalmenle la cuarta , iniciada por la doctrina individualista de Kant (1).

Ahora bien : así como los filósofos de la primera época, consideran el derecho natural en consorcio intimo con los dogmas y preceptos de la religion cristiana, y fundada en un todo en la ciencia teológica; y los de la escuela de Hugo Grotius, separan ya la ciencia del derecho de la teologia; Leibnilz establece su sistema de armonía universal, en el que todo se refiere al principio supremo, dando así á las investigaciones sobre el derecho una direccion superior, separando la ciencia filosófica de las hipotesis del estado de naluraleza, y eplazando el principio del derecho con el primer principio de las cosas ; Dios como origen de toda justicia. «Deum esse omnis naturalis juris auctorem verissimum, at non voluntate sed ipsa essentia sua, qua ratione etiam auctor es veritatis » y añade : «Notio certe justi non minus quam veri uc boni ad Deum pertinet, imno ad Deum magis, tanquam mensuram cæterorum.» (2)

El derecho segun Leibnitz no abraza solamente las relaciones esternas de los hombres; sino que se exliende lan lejos como la razon y las comunicaciones racionales de los hombres con los demás seres. Los espíritus dotados de razon, forman con Dios una ciudad divina (civitatem Dei,) en la cual el reino de la naturaleza está en armonia con el reino de la gracia. La justicia es el principio reclo (recirix) de la humanidad, y que se denominaria mejor caritatem. Empero el derecho se manifiesta en tres grados distintos; primero, el derecho estricto (jus strictum) comprendiendo la justicia commutativa, y reasumiéndose en el sabido principio de dere

(1) Cours de droit naturelle.--Leipzig, 1868, pág. 17, 18, 19 y 20: tome premier. (2) Observationes de principio juris pág. 273, t. 4 edic. Dutens, 3. part,

cho romano ; alium non ledere : segunda, la equidad (æquitas) comprendiendo la justicia distributiva, con el principio suum cuique tribuere : tercero, y finalmente la piedad (pietas) ú la probidad (probitas) enunciados en la máxima honeste vivere. El fin del derecho es el perfeccionamiento (justum est, quod societatem ratione ulentium perficit.) El mundo entero constituye una ciudad de Dios, de la cual nosotros somos miembros inmortales. Toda la cristiandad debe convertirse en una república, en estados regidos por un concilio permanente, ó por un senado delegado por el mismo (1).

Al tratar de las teorías de Leibnitz sobre el derecho natural, es imposible pasar en silencio á su continuador Wolff (1679–1754). Este sistematizó las doctrinas de aquel filósofo, considerando el principio de perfeccionamiento, mas como base y origen de felicidad (perfectio est unicus fons felicitatis ;) asigna tambien al derecho y al Estado como fin último para favorecer y estender el perfeccionamiento para la felicidad de todos. La escuela de Leibnitz – Wolff, a pesar de su idealismo platónico, con sus principios de perfeccionamiento social, ha ejercido una influencia felicísima sobre la ciencia filosófica y positiva del derecho, y preparó el advenimiento de la escuela de Krause, que tantos adeptos ha hecho en nuestra época (2).

Las teorías de Leibnitz sobre el derecho público, se desprenden del examen de los graves problemas políticos, que surgieron en su siglo y en los que aquel sábio filósofo tomó una parte principal. Sus principios sobre la filosofía del derecho, caracterizan su manera de ver los negocios de estado, tanto en su parte interna como externa. Para conocerlos es preciso no perder un momento de vista sus preceptos sobre lo justo é injusto que acabamos de mencionar y olvidar, por el contrario las reglas convencionales y arbitrarias de la política entonces dominante. Así es que la nocion que tiene formada Leibnitz del derecho, es la que dicta sus manifiestos en nombre del emperador de Alemania, sus cartas, sus tratados, sus escritos sobre la sucesion al trono de España á la muerte de Carlos II, y dan á todas sus obras la mas completa unidad. La idea fundamental que tiene concebida del derecho natural, como base del derecho público en Europa, no le permite ver sin indignacion el despotismo siempre creciente de Luis XIV y sus atentados contra la seguridad del Imperio y su aspiracion constaņte es la formacion de un derecho de gentes, que fuera un noble anatema contra los atentados a la seguridad de las personas, tan frecuentes durante los horrores de la guerra. Empero como hace notar muy acertadamente Mr. Foucher de Careil en su introduccíon á las obras políticas de Leibnitz, (3) «la idea del derecho que hace á grandes jurisconsultos, no es suficiente para formar grandes políticos y que este filósofo tan superior á su siglo por sus ideas acerca del derecho natural, es en política inferior a la escuela francesa.» Es cierto, sí, que el derecho y la política son dos ciencias distintas, apesar del enlace que el primero tenga con la segunda ; empero añadamos que sea cual sea el resultado de una habilidosa política ; el progreso de un estado se cifra, en nuestro concepto, en aumentar en todos sus actos el imperio del derecho. Cuando la política se halle identificada con el derecho, se habrá llegado al ideal de las constiluciones de los pueblos. A los que quieran leer ó estudiar sus obras políticas , recomendamos entre otras, las siguientes: « Paz de Utrech, Reflexiones políticas antes de la paz de Bastadt, Proyectos de alianza con las potencias del Norte, Cartas de Leibnitz al emperador en el proyecto de Kersland, Observaciones sobre el proyecto de una paz perpétua por el abad de SaintPierre, y Manifiesto para la declaracion de derecbos de Carlos III á la corona de España.» (4)

Respecto á su método de estudio y enseñanza del derecho, aunque sea un ensayo de los

(1) Dissertatio I de actorum publicorum usu, etc, tom. 4, part. 3.", pág. 295 edic. Dutens.
(2) Abrens, cours de droit naturel, pag. 20, Leipzig, 1868.
(3) Tomo tercero de la coleccion de obras de Leibnitz.

(1) Todos estos trabajos juntos con otros interesantisimos, se hallan en los tomos tercer y cuarto de la coleccion formada por Mr. Foncher de Careil.

primeros años de Leibnitz, merece especial mencion y ha sido de verdadera utilidad para la ciencia, además de ser su nova methodus un cuadro completo de la vida académica de Alemania, á mitad del siglo diez y siete. Divide la jurisprudencia en cuatro partes, didáctica , histórica, exegética y polémica : la primera debe componerse esencialmente de elementos de jurisprudencia que contengan la definicion de las palabras, y los principios de cada materia ; á esto debe seguir la ordenacion y distribucion de los tratados de derecho. Examina Leibnitz el método didactico, seguido por el emperador Justiniano en su Instituta ; encontrando en ella como falta capital, el órden que procede en la division de personas, cosas y acciones, diciendo que en la misma se distinguen los hechos pero no los derechos, y que la materia ha de tomarse mas bien en abstracto que en concreto. Despues de haber examinado Leibnitz varias clasificaciones intentadas por sus predecesores, propone la suya. La jurisprudencia es la ciencia de las acciones del hombre en cuanlo son justas é injustas. La naturaleza del hombre libre es el origen del derecho, los actos de aquel, constituyen su desarrollo y pueden reducirse á estos tres principales ; la posesion, la convencion y la injuria; añadiéndose á estos la sucesion que no crea ningun derecho nuevo, sino que trasmite los creados, se tendrán divisiones jurídicas que comprendan todos los hechos.

Despues de la parte didactica de la jurisprudencia pasa Leibnitz á la histórica ; esta la divide en interna y externa ; la primera, comprende la sustancia misma del derecho, la segunda el mundo político, religioso y literario. Establece despues un plan para los estudios históricos de la jurisprudencia , esto es : historia romana para el conocimiento del derecho civil, historia eclesiástica para el conocimiento del derecho canónico, historia de la edad media para la inteligencia del derecho feudal, é historia moderna para la inteligencia del derecho público.

La parte exegélica la divide Leibnitz en filología y comentario; la primera, abraza la gramática, la didáctica, la retórica, la historia, la ethnico política, la lógica metafísica y la física legal, cada una de cuyas partes han sido tratadas con difusion. El comentario que, ó bien se separa del texto ó bien le acompaña, dividiéndose esta última en particular ó general y en parátilas. La interpretacion aislada del texto que es el comentario verdaderamente tal, es ó real ó textual ; aquella cuando extrae de la ley ciertas conclusiones para estudiarlas á fondo, y esta cuando no se aparla de las palabras de la regla legal. La interpretacion procede por paráfrasis y análisis y este último es gramatical, retórico y lógico. Como se nota perfectamente á primera vista la exegesis, es un intrincado laberinto, de divisiones y subdivisiones en que fácilmente se embrolla la inteligencia ; con razon pues, se ha juzgado como la mas defectuosamente tratada.

Finalmente la polémica, constituida segun Leibnitz, por principios de decidir y séries de decisiones; y como la primera razon de decidir se encuentra en la naturaleza de las cosas, y por lo mismo en las nociones de lo justo é injusto; naturalmente coloca en la primera parte de la polémica, la teoría del derecho natural que hemos condensado ya. La segunda razon en decidir se halla en las prescripciones del derecho civil. Respeclo á la série de decisiones se estiende Leibnitz en su obra en utilisimos consejos para el jurisconsulto (1).

A continuacion del plan de estudios jurídicos, presenta un estenso catálogo de las obras que se echan de menos en la jurisprudencia. Apesar de que algunos años despues el eminente filósofo hablaba con cierto desden, del primer ensayo de su juventud, no puede menos de reconocerse, cuán injusto estaba consigo mismo, pues el rápido bosquejo que acabamos de hacer basta

por sí solo para comprender el mérito que encierra su método de enseñanza del derecho, el cual, si bien hoy se encuentra notablemente perfeccionado, ha servido de punto de partida sobre todo en Alemania.

(1) Nova methodus discendæ docendæque jurisprudentiæ, pág. 180 y siguientes, t. 4, part. 2, еdic. Dutens.

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De este método general sobre los estudios teóricos, pasó Leibnitz á idear un sistema de Codificacion sobre el Corpus juris. Al tratar de esta materia, es interesante la declaracion que hace acerca del derecho romano : este, dice, goza en Europa de una autoridad necesaria que no solo es preciso no destruir, sino que todos los esfuerzos deben concentrarse á corregir sus defectos; de estos indica cuatro principalmente: superfluitas, defectus, obscuritas consusio. En el cuerpo del derecho, se encuentran muchas leyes que han caido en desuso, sin escluirlas es preciso notarlas con cuidado; inutilmente se buscan allí decisiones sobre materias las mas importantes, hallamos oscuridad, consecuencia lógica de la ignorancia del idioma y de la historia y por la variedad de obras é ideas, de todo lo cual resulta una verdadera confusion. Es necesario, pues, ordenar sin perjudicar la pureza de los textos y sin hacer mas variaciones reclame el método ; el desideratum de Leibnitz, era realizar la unidad en la codificacion. Sus consejos debidamente comprendidos y practicados, no pueden menos de hacer un sumo bien á la ciencia del derecho.

Leibnitz comprendió el verdadero carácter y espíritu del derecho romano haciendo notar todos sus defectos y perfecciones; los primeros consisten segun su parecer en innumerables repeticiones, en disposiciones derogadas por el tiempo en varios fragmentos que no son leyes, en que contiene definiciones, divisiones, etimologias, digresiones, observaciones históricas y críticas propias del sabio, no del legislador; en discusiones interminables para decidir si en tal ó cual caso debe establecerse esta ó la otra accion ó interdiclo, viniendo á parar siempre en el mismo resultado y finalmente hace notar la ausencia de método. Respecto á las bellezas que contiene el derecho romano, las aprecia Leibnitz, como de primer órden; considerándolo muchas veces como geomélrico por la lógica de sus deducciones. Encuéntranse extensamente estas doctrinas en su obra titulada de Nævis et emendatione juris prudentiæ romane en la cual dice: Et quemadmodum remotis titulis et cæteris operis integri indiciis demonstrationem alicujus Geometrici ex Euclide aut Archimede, aut Apolonio ægre dicernas, et ad auctorem suum referas; adeo omnium idem stylus vide tur, tamquam ipsa ratio per horum virorum ora loqueretur; ita jurisconsulti etiam romani sibi gemelli sunt, ut sublatis indiciis quibus sententiæ aut argumenta distinguuntur, distinguere stylum aut loquentem vix possis. Nec uspiam juris naturalis præclare exculti uberiora vestigia de prehendas. Et ubi at eo secssum est, sive ob formularum duclus, sive ex majorum tradititis sive ob leges novas, ipsa consequentia ex nova hypothesi æternis rectæ rationis dictaminibus addita, mirabili ingeneo, nec minore formitate deducuntum. Las observaciones de Leibnitz no pueden ser mas razonables y ha valido con justicia al autor los mas unánimes aplausos.

Tales son las principales teorías de eminente filósofo jurisconsulto con respecto en la ciencia del derecho; en las cuales en resúmen establece; para la filosofia del derecho el gran sistema de armonía universal; para el público su derivacion del derecho natural y la unidad en el derecho privado.

Estas teorías se ballan esparcidas en general en muchas obras; sin que en ninguna de ellas encontremos por sí sola, un tratado entero de una maleria, necesitando casi siempre el complemento de otros. Si el genio universal de Leibnitz se hubiese consagrado puramente á la ciencia del derecho como deseaba el baron de Boineburgo, indudablemente hubiese alcanzado este un grado de perfeccion envidiablo y aun mas importantes adelantos, ya que los puntos que abrazó en su misma juvenlud fueron magistralmente tratados. Empero ya lo hemos dicho; la vida laboriosa y agitada al mismo tiempo de Leibnitz, le llevó unas veces por gusto, otras por deber á múltiples y diversísimos trabajos casi en todas las ciencias : filósofo, teólogo, matemático, naturalista, fisico y finalmente jurisconsulto a la vez; siempre se distinguió notablemente y constituye una figura que no solo descuella entre las eminencias de su siglo, si que tambien entro

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