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COLECCIÓN COMPLETA

DE LAS

SENTENCIAS DICTADAS

POR EL

TRIBUNAL SUPREMO

EN RECURSOS DE NULIDAD
CASACIÓN CIVIL É INJUSTICIA NOTORIA

Y EN MATERIA DE COMPETENCIAS

desdo la organización de aquéllos en 1888 hasta el día.

PUBLICADA POR LA DIRECCIÓN

DE LA

BETISTA GENBRIL DE LEGISLACION I JURISPRUDENCIA

TOMO 81

MADRID
IMPRENTA DE LA REVISTA DE LEGISLACIÓN

Sourgo de J. M. Sards
Ronda de Atooha, 15, oontro

1897

JURISPRUDENCIA CIVIL

SENTENCIAS DEL TRIBUNAL SUPREMO

RECURSOS Y COMPETENCIAS

1

RECURSO DE CABACIÓN (4 de Enero de 1897).-Sala de lo civil.- Propiedad de una finca.-Ha lagar al interpnesto por Dofia Julia Gomes, en pleito con Doña Isabel Calmontia (Audiencia de Madrid), y se resuelve:

que sólo pueden repularse bienes propios de cada uno de los conyuges, los que justifiquen haber aportado al matrimonio con tal carácter, siendo, por el contrario, de la sociedad legal los adquiridos constante aquél por título oneroso, según las leyes 1. y 4.", tit. 4.o, libro 10 de la Norisima Recopilación, cuyos preceptos se reproducen sustancialmente en el moderno Código civil:

Que no probándose por ninguno de los medios admitidos en derecho que una mujer casada hubiese aportado dote alguna á su matrimonio, la sentencia que declara pertenecerla un inmueble por haber sido adquirido con dinero de la dote, infringe las leyes 49, tit. 5.9, Partida 5.; 1.4 y 4.a, tit. 4.°, libro 10 de la Novisima Recopilación, y los artículos 1401 ý 1407 del Código civil.

En la villa y corte de Madrid, a 4 de Enero de 1897, en los autos segaidos ante el Juzgado de primera instancia del distrito del Congreso de esta corte y la Sala primera de lo civil de la Audiencia del territorio por Doña Isabel Calmantia y Estani, dedicada a las labores de su sexo, contra Dona Jalia Gómez y López, por sí y como representante legal de sas hi. jas, menores de edad, Dofia Matilde y Dofia Isabel Venegas y Gomez; Dofia Amalia Moreno Vega, igualmente por el y en representación de sus hijos, asimismo menores de edad, D. Pablo y Dofia Isabel Venegas Moreno, y Doña Isabel Venegas Calmuntia, que, como las anteriores, os vecina de Madrid, y no tiene profesión especial, asistida la Dofia Isabel Ve. negas de sa marido D. Victorino Alvero y Perdiguero, comerciante, y de la precitada vecindad, representando también el ultimo los derechos de a hija Dofia Carmen Alvaro y Venegas, sobre declaración de propiedad de una finca; autos pendientes ante Noo, & virtud de recurso de casación por infracción de ley, interpuesto por la Dofia Julia Gómez, en los concep. tos expresados, representada por el Procarador D. Felipe Górrix León y defendida por el Lətrado D. Maximino Grifol; estándolo & su ves la demandante y recorrida Dofia Isabel Calmuntia por los respectivamente Procurador y Letrado D. Pedro Gaana y García y D. Enrique Pancol:

Resaltando que por escritura otorgada en esta corte, ante el Notario D. Zacarías Alonso Caballero, el 13 de Junio de 1884, D. Pablo Venegas Yebra compro á D. Pedro Fraile y Esparza, por el precio de 11.250 pese. tas, la casa núm. 160, provisional, de la calle de Alcalá, de esta corte, quo linda al Norte con dicha calle, en donde tiene su fachada; por Oriente con terrenos de Domingo Rodríguez, y por el Sur y Oeste con terrenos de los Marqueses de San Eduardo y Compañía; en cuya escritura manifestó el comprador que aceptaba la compra para su esposa Doña Isabel Calmuntia y Estañí, á nombre de la cual quería se inscribiera en el Registro de la propiedad la precitada finca, por proceder el precio desembolsado de los bienes dotales de aquélla, como así se hizo, según inscripción de fecha 11 de Julio de 1884:

Resultando que ocurrido el fallecimiento de D. Pablo Venegas Yebra el 20 de Mayo de 1892, sin disposición testamentaria alguna, Doña Julia Gómez y López, en nombre propio y como representante legal de sus hi. jos, menores de edad, Doña Matilde y Doña Isabel Venegas y Gómez, promovió juicio de abintestato, que correspondió por reparto al Juzgado de primera instancia del distrito del Congreso, y al formar el inventario de los bienes relictos, se incluyó en él la casa deslindada, apreciada en 26.550 pesetas; y hecha la declaración de herederos á fayor de los demandados, pendiente dicho juicio de que se ordenara á los contadores el cam. plimiento de su cometido, la Doña Isabel Calmuntia presentó demanda con fecha 21 de Mayo de 1894, que se mando tramitar en pieza separada, como incidental del abintestato, en la que pedía se declarase que la citada casa la pertenecía en pleno dominio, por estar comprada con dinero de su dote; alegando en su apoyo los hechos que estimó oportunos de los ya re. lacionados, é invocó la ley 49, tít. 5.9, Partida 5.a; el art. 1337 del Código civil, y los que creyó pertinentes de la ley procesal:

Resultando que declarados en rebeldía los demandados Dofia Amalia Moreno, por sí y en representación de sus menores hijos, y D. Victorino Alvaro Perdiguero, como marido de Doña Isabel Venegas y padre de la menor Doña Carmen Alvaro y Venegas, contestó la demanda Doña Julia Gómez y López, en los conceptos ya expresados, con la petición de que se desestimara la pretensión deducida, y declarara, en cambio, la ineficacia de la manifestación contenida en la escritura de 13 de Junio de 1884, de proceder de los bienes dotales de Doña Isabel Calmuntia el precio de 11.250 pesetas en que fué adquirida por D. Pablo Venegas la casa núm. 160 de la calle de Alcalá; y asimismo, que aquélla, en su matrimonio con Don Pablo Venegas, no llevó dote alguna ni bienes de su exclusiva propiedad que la debieran ser reintegrados antes ni después de la liquidación de la sociedad de gananciales, para lo que alego, aparte de los hechos que aceptó de los expuestos en la demanda, haberse formado el inventario de los bienos quedadog al fallecimiento de D. Pablo Venegas con la intervención de la demandante, sin que protestara de la inclusión en el de la precitada casa, la que, adquirida veintiocho años después de celebrado el matrimonio de la demandante con Venegas, fué por este mejorada notablemente; no ser cierto otorgara Venegas la escritura de compra referida á nombre de su esposa, puesto que concurrió al acto en su propia representación, si bien manifestó que la aceptaba para su cónyuge y quería se inscribiera á nombre de ella en el Registro de la propiedad, por proceder de sus bienes dotales el precio desembolsado, y que al contraer matrimonio los prenom. brados D. Pablo y Dofia Isabel el 6 de Agosto de 1857, no aportó la última bienes de ninguna clase, ni mientras subsistió realizó adquisición alguna á título lucrativo que pudiera determinar la exclusiva propiedad de cosa Ó cantidad, a diferencia de su esposo, que adquirió por herencia bienes du. Tante el matrimonio; citando las leyes 1.8 y 4.a del tít, 4.0, libro 10 de la Novisima Recopilación; los artículos 1401, núm. 1.°; 1214, 1250, 1251 y 1407 del Código civil; el 33 de la ley Hipotecaria, y las sentencias de este Tribunal Supremo de 28 de Enero de 1866, 21 de Septiembre del 67, 7 de Mayo del 68, 22 de Septiembre del 69, 8 de Enero del 88 y 30 de igual mes de 1893:

Resultando que después de los escritos de réplica y dúplica, en los que insistieron las partes en cuanto tenían expuesto, y la demandante afirmó, Degando lo alegado en contrario por parte de Doña Julia Gómez, haber aportado bienes á su matrimonio con Venegas, siendo la escritura de 13 de Jopio del 84 una solemne corroboración de ello, toda vez que por este medio se llenó un requisito que no existía; ampliando sus fundamentos de derecho con la cita de la ley 4.", tit. 11, Partida 4.a, se recibió el pleito á prueba, durante cuyo período, á petición de la parte actora, se cotejaron la escritura y certificación del Registro de la propiedad que tenía presenta des, y á instancia de la demandada absolvió posiciones la Doña Isabel Cal mantia, la cual dijo: ser cierto que antes después de su matrimonio con D. Pablo Venegas había ocupado una posición humilde, desempefiando éste el oficio de hojalatero hasta que heredó á Doña Casimira Yebra, y que la deponente, después de su matrimonio, entregó á su marido cantidades cuyo imperte no recordaba, las cuales le suministraban Doña Bárbara Trillo, porque querla, sin formalidad alguna; y tramitados los autos en dos instancias, la Sala primera de lo civil de la Audiencia de esta corte, con fecha 8 de Noviembre de 1895, dictó sentencia confirmatoria, con las costas de segunda instancia al apelante, de la que pronunció el Juzgado, por la cual se declaró haber lugar á la demanda deducida á nombre de Doña Ibabel Calmantia y Estañí, y en su consecuencia, que la casa núm. 160 de la calle de Alcalá, de esta corte, pertenecía en pleno dominio á aquélla, por estar comprada con dinero de su dote:

Resultando que Dofia Julia Gómez y López, por sí y en la representación de sus hijas, menores de edad, Doña Isabel y Doña Matilde Venegas y Gómez, ha interpuesto recurso de cadación, como comprendido en los números 1.0 y 7.0 del art. 1692 de la ley de Enjuiciamiento civil, alegando haberse infringido:

Primero. La ley 114, tít, 18 de la Partida 3.8, y el art. 1218 del Código civil, por interpretación errónea y aplicación indebida, toda vez que la sentencia recorrida estima que la manifestación hecha por D. Pablo Ve. negas en la escritura de compra de la casa núm. 160 de la calle de Alcalá de esta corte, de 13 de Junio de 1884, de que el precio invertido en dicha adquisición procedía de los bienes dotales de su esposa Dofia Isabel Cal. muntia, hace prueba plena del hecho de haber aportado esta última á su matrimonio con el D. Pablo Venegas, celebrado en 1857, es decir, veintiocho años antes del otorgamiento de la expresada escritura, bienes dotales, de los que procedía el dinero desembolsado como precio de la finca, cuando el valor probatorio de la mencionada escritura, por ser documento público, se habla debido limitar al hecho que motivó su otorgamiento y á su fecha, y no constando por otros medios la existencia de bienes dotales, la finca comprada durante el matrimonio no podía tener otro concepto goe el de ganancial; cuya infracción, por error de derecho en la apreciación de la proeba gue ofrecía la mera manifestación respecto a la procedencia del dinero contenido en la expresada escritura, era evidente y no necesita de mostración; pero además, este Tribunal Supremo, en sentencia de 30 de Enero de 1893, la tiene declarada por el mismo fundamento alegado en este motivo, pues el caso resuelto entonces es exactamente igual al del presente pleito, variando sólo los nombres de las personas, la cantidad y

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