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bia formado para destruir la Constitucion, y osó pronunciar en el santuario de las leyes " que la sangre de Valencia pedia su sangre.” Martinez de la Rosa, toinando entonces la defensa de su compañero con el calor y la vehemencia propia del momento, refutó las razones del diputado, y le llamó calumniador porque sin pruebas tachaba la conducta del secretario de la Guerra. Las tribunas, alborotadas con aquel ardiiniento, murinuraban cuando hablaban los ininistros, y aplaudian las doctrinas exageradas de los amantes de la revolucion; y porque el presidente las llamó al orden cumpliendo con su deber, un diputado esclamo: "el congreso sigue los pasos del gobierno, encaminados á sufocar el espíritu público.” La tempestad rugía, y en vano se esforzaba para conjurarla el ministro de Estado: se querian medidas violentas; se queria que las tropas nacionales tratasen como enemigos á los pueblos que diesen auxilios á la faccion; que fuesen juzgadas militarmente las autoridades de los lugares donde hubiese habido reuniones de facciosos, y que se suprimiese el convento donde hallasen abrigo los rebeldes. Mas los partidos, en medio de su volcánico arrebato, no osaban aun provocar entre sí un rompimiento, porque todos presagiaban el próximo estallido, y esperaban el dia de la lucha para salir á la arena.

Enemigos del desorden los representantes mas juiciosos defendian la causa del gobierno; pero sin desconocer el peso de las razones alegadas por los oradores mas ardientes. Con efecto, un tribuno de Lorencini habia á principios del mes anterior descorrido el velo á las tramoyas de la pastelería de Bayona, declamando contra el rey que las dirigía; y el misino agente de Fernando, Morejon, quejábase por entonces en carta á Mataflorida de esta circunstancia, que atribuía á la publicidad que da

:

ba Eguía á los negocios. Necesarias pues fueron toda la circunspeccion y habilidad oratoria de los ministros para evitar los fundados cargos al monarca y su familia, que pugnaban por salir de todos los labios, que eran la verdadera piedra de escándalo de cuantos ainaban la libertad, y que en cualquier otro pais, en cualquier otra época hubieran producido un trágico desenlace.

La licencia ganaba terreno á cada paso, ó bien se buscase en las bandas rebeldes, ó en los grupos de alborotadores que agitaban las grandes ciudades. En la Puerta del Sol y en Zaragoza quemaron el proyecto de ley de milicia nacional presentado á la asamblea , juntamente con la estátua de Moscoso, ininistro de la Gobernacion, porque alterando la ley vigente ciinentaba este instituto sobre las bases de la propiedad: en Cádiz formaron causa á la diputacion provincial por haber impreso un inanifiesto inculcando los verdaderos principios del sistema representativo, y en Barcelona el gefe político Sancho se vió precisado á cerrar el 16 de Junio la tertulia patriótica que se reunía en el supriinido convento de Trinitarios,

Los franceses, que al internarse los realistas simulaban su desarine, seguían patrocinando en la

frontera las rebeliones: el gefe político de GeroConducta del na dirigió una enérgica reclamacion al ministerio gabinete fran- de las Tullerías contra el amparo que encontra

ban los facciosos en el suelo de las Galias; pero aquel gobierno, que tiraba la piedra y escondia la mano, negaba siempre los hechos mas claros. Un general llamado Berton habia enarbolado en Francia en el pasado Febrero el estandarte tricolor, y prendido á poco tiempo habia pagado con la vida el intento de derrocar el solio de los Borbones: asi se habian desvanecido los sueños de los españoles,

1822

cés.

1822.

que creían tan facil la mudanza de sisteina en el
antiguo teatro de sangrientas revoluciones. El 4.
de Junio Luis XVIII abrió las cámaras francesas,
y se esplicó en estos términos por lo que toca á
nuestra patria. “He conservado las precauciones

Discurso de

Luis XVIII en que

han alejado de nuestras fronteras el contagio Junio. que ha asolado parte de la España. La estacion actual no me permite descuidarlas, y las conservaré todo el tiempo que lo requiera la seguridad del pais, pues solo los malévolos han podido hallar en mis providencias un pretesto para desnaturalizar mis intenciones.” Lo cierto es que la rebelion organizada en Francia tomaba de dia en dia mayor incremento, y se convertia en un ejército nnmeroso, cuyas divisiones obraban en cada provincia conforme á un plan bien combinado. La aparicion de Quesada en Navarra daba núcleo y apoyo al realismo de aquellas provincias, y unido el cuerpo que habia levantado en los pueblos fronterizos á las fuerzas de Juanito y de don San- Quesada en

Navarra. tos Ladron, combatía algunas veces con éxito á Lopez Baños, y contaba con la opinion y los auxilios de los naturales.

En Castilla se desarrollaba igualınente el espíritu faccioso, y se presentaba en el cainpo don Saturnino Albuin, llamado el Manco, guerrillero de la lucha de la independencia en ambos bandos. En Cataluña, donde descollaba principalınente la rebelion por su número y arrojo, habíanse convertido las errantes bandas en ejército de la fé, en cuyo apoyo desenvainaba el acero un nuevo gefe llamado José Busons, conocido por Jep dels Estanys. Con la disciplina duplicábanse los triunfos y las sorpresas hechas á varios pueblos; y el rebelde Romagosa, marchando con el Trapense al frente de cinco mil hombres contra la Seu de Urgél, la escaló en 21 de Junio, y se apoderó de

Albuin.

se.

Tuma de la la ciudad y de los fuertes. El hipócrita fray Anpor el Trapen- tonio de la Trapa fue el primero que subió con el

crucifijo en una mano y el luengo látigo que habia adoptado por insignia de su mando en la otra, sin que le tocasen las numerosas balas que arrojaba la guarnicion, defendiéndose con ardor y despecho. Al verle encaramado y sin herida alguna, los facciosos atribuyeron á especial proteccion del cielo su buena suerte, y arrojándose á la voz de milagro con iinpetu, y entusiasmo, enseñoreáronse al instante de la fortaleza. Los rebeldes encontraron en ella sesenta piezas de artillería y un número considerable de armas y de municiones. El populacho catalan, fanatizado y escitado por fray Antonio, lanzóse sobre los prisioneros y los despojó de la vida cruel y bárbaramente, no en el acto

del asalto, sino á sangre fria, cebándose en sus Su barbarie. despojos cual tigres sedientos de sangre, para a

gradar á aquel monstruo esterininador que sonreía en medio de la destruccion. La posesion de aquella plaza fuerte, llenando las condiciones exigidas por el gobierno francés, como despues veremos, para auxiliar abiertamente al realismo español, y dando á la insurreccion un centro de operaciones, enriquecida con un parque numeroso, mudó la faz de la campaña en Cataluña.

Cuando tan plácida nueva resonó en los oidos

de Fernando, palpitó de gozo el corazon del déContento de bil monarca, y henchidos de alegría los cortesa

nos, dedicáronse con mayor ahinco á seguir el hilo de la trama que se urdía, y que como llevamos dicho, contaba por artífice principal en el sitio á don Luis Fernandez de Córdova, que habia enzarzado en ella á la guardia real. Los deseos de Córdova, segun nos dice en su Memoria, y conforme á lo ideado en Francia, tendian á establecer un gobierno representativo bajo las bases de

la Corte.

A

la carta francesa, y á ahogar para siempre à la anarquía, que roia las entrañas de la patria. Pero los deseos de este guerrero y del ministro francés no se abrigaban en el pecho del monarca, porque al divisar risueño el cielo, olvidábase de sus compromisos mas sagrados, y pensaba solo en su vena. ganza y en las dulzuras de la tiranía.

Fuerza nos es al llegar aqui apuntar una especie que recogida de la boca de algunas personas que residian entonces en París, y que estaban iniciadas en parte de los misterios contemporáneos, hemos hallado confirmada en la correspondencia de los regentes de Urgél que cita el índice de su archivo. Redúcese á que en el plan de la conse piracion de la guardia, fraguada para establecer dos cámaras en España, el gabinete de las Tullerías, que poseía la clave, se entendia con los amigos de aquella clase de transaccion por medio del conde de Toreno, á quien servia de intermedio con Eguía y Morejon el conde de Fernan-Nuñez; que Toreno estaba de inteligencia con Martinez de la Rosa, y que el embajador francés era el alma de las comunicaciones y el lazo que ataba los opuestos cabos de la urdimbre. Fernando guardaba suma armonía con todos: habíase comprometido fuerte y sagradamente en favor de la modificacion del código de Cádiz repitiendo que aborrecia el despotismo; y Mataflorida, Creux, Balmaseda y demas atletas del realismo, temian mucho el éxito favorable de aquella liga, no obstante que confiaban en la natural propension del rey y en un aviso autógrafo de que despues hablaremos.

Las Cortes, prosiguiendo el curso de sus ta- Reseña de las reas, ocupábanse de los premios y del repartimien- últimas medi

das del congreto de tierras á los que habian contribuido al resta- so. blecimiento de la Constitucion : autorizaban al gobierno para que llamase á las armas á veinte mil

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