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Entusiasmo realista de Ca

da, y cuando habian traspuesto las tropas de la li-
bertad, tornaban á empuñar las armas y se reu-
nian, improvisando de este inodo aquellas bandas
que aparecian y desaparecian á manera de nubla-
dos. Las mugeres retiraban los muertos, las mas
fanáticas peleaban, y espiando los movimientos de taluña.
los liberales ocasionaban increible daño á su causa.
Alentados los facciosos por el próspero rumbo con
que navegaban sus cosas, todo lo intentaban, á to-
do se atrevian en alas del favor del crédulo vulgo.
Habia incautamente bajado al pueblo la guarnicion
del fuerte de Mequinenza, y sorprendiéndola y rin-
diéndola los vecinos treparon al castillo, que mu-
chos habian defendido en la pasada guerra de la
independencia, y se apoderaron de él despues de
haber muerto al gobernador en la puerta del Tor-
reon, donde se disponia a la defensa. Perecieron al
filo de la espada enemiga los infelices soldados
que, estraños los mas á banderías políticas, defen-
dian al gobierno que el rey les inandaba defen-
der, y á cuya cabeza permanecia. Tambien se ar.
rojaron los facciosos espantosamente contra Reus,
mas rechazólos la tropa con pérdida bastante. El
Trapense, despues de haber penetrado en Barbas-
tro y en Huesca, y haber talado el Aragon con el

Trapense. objeto de dar a conocer las órdenes de la regencia, fue alcanzado por Zarco del Valle en las alturas de Ayerve, donde le tomó un cañon, una bandera y varios pertrechos de guerra. Uniéndose despues á sus compañeros de Navarra para establecer coinunicaciones, intentó rendir á Jaca, donde tenia secretas inteligencias, pero estrellóse contra el valor de sus defensores, recientemente reforzados, perdiendo luego en Bolea cuatro piezas de artillería de inontaña, tres banderas, armas y municiones que le toinó Tabuenca. No tardó la division victoriosa en caer en inanos del baron de Eroles, que

Correrías del

la hizo prisionera, quitando infamemente la vida al desgraciado Tabuenca despues de haberse ren

dido. Navarra. Tenia en Navarra el timon de la guerra el ge

neral Quesada, que batido primero por Lopez Baños habia establecido en Irati el centro de las operaciones; y participaban de sus hazañas Santos Ladron, Juanito, Uranga, Zabala, y tantos otros que con su prestigio fascinaban á la plebe. Cobrando Osadía con la bonanza, sus arias penetraron en Tudela y en otras poblaciones numerosas, sacando de ellas recursos de todas clases para sostener la

lucha. Aragon. Organizaban en Aragon las hordas devastado

ras Capapé, conocido por el Royo , Rambla, Chambó y comparsa de hombres oscuros salidos de la escoria de la sociedad, y á quienes perseguian Zarco del Valle y el Empecinado con éxito vario. Y hasta en la Serranía de Ronda alzaba la cabeza Zaldivar, llenando de terror la Andalucía entera, por donde impugnemente se paseaba no obstante la persecucion de los liberales. Merino se afirmaba en Castilla, renaciendo cien veces despues de destruido, y Cuevillas devastaba el reino de Leon.

Anublado asi el hermoso cielo de España, si los ojos penetraban mas allá de los Pirineos, tropezaban tambien con tempestuosas nubes que amenazaban descender de aquellas cumbres, y descargar sus rayos contra nosotros. El cordon sanitario habia recibido terribles refuerzos, y los trenes cor

respondientes de artillería, y habíase convertido Ejército de observacion.

en ejército de observacion por un decreto de Luis XVIII. En vano los elocuentes Mr. Manuel, Foy y Benjamin Constant querian defender en las cámaras francesas la independencia de las naciones y la liberlad de España: el ministro de negocios

1822.

América.

estrangeros Montınorency dejaba ya entrever en su respuesta los pensamientos del gabinete. Y aunque todavía prevalecia en la cámara del anciano monarca la moderacion que á éste caracterizaba, facil era deducir que triunfaría el espíritu reaccionario de la congregacion apostólica, representado en la próxima reunion de los reyes de Europa que iba a celebrarse en Verona. En tal esta. do cerráronse en Francia las cámaras el 17 de Agosto.

Si saltando los mares fijábase la vista en las colonias americanas, habíase consumado la revolucion, y para arraigarla en Méjico el congreso legislativo nombraba emperador á don Agustin Iturbide. De suerte, que el reinado de Fernando VII parecia destinado a perder la monarquía, sus posesiones, su crédito, sus virtudes, y hasta su nombre, venerado un dia, y ludibrio ahora y objeto de escarnio de los tiranos estrangeros. Fruto amargo de las pasiones dominantes que plantado por los partidos habia por fin dado el veneno de su jugo nutrido primero por el despotisino, y llevado á sazon por la anarquía.

El monarca español, que tan facilmente habia creido batir á los liberales en los primeros dias de Julio, lloraba ya su imprevision, y temblaba al ver mas enconadas las pasiones que él mismo habia irritado, porque la imaginacion de un déspota le abulta los peligros. El ayuntamiento de la corte, en cuyos bancos se habia sentado Beltran de Lis, se oponia á su traslacion á San Ildefonso, y le aconsejaba la mudanza de su servidumbre de ambos sexos, enviando á S. M. la representacion de los mas fogosos tribunos, que decia: "sepa el rey que tal es la voluntad de los patriotas de Madrid.” A consecuencia de la causa de 7 de Julio, prendian en las provincias á los grandes desterrados,

Prisiones, 1822.

de

tales como los duques del Infantado y de Castro Terreño, al gefe político San Martin, á quien sepultaron en un calabozo, y á Morillo, detenido en Estremadura ; y el fiscal daba la misina orden en la corte contra los ex-ministros Martinez de la Rosa, Gareli y compañeros. Entonces el príncipe, temeroso siempre por su existencia, creyó que no debia aguardar el triunfo de los realistas, victoriosos unas veces y otras batidos, é imploró la proteccion de su pariente y aliado el rey de Francia. Pero conociendo la sabiduría y nobles sentimientos del anciano que empuñaba el cetro francés, habló el lenguaje siinulado y falaz que le distinguia para coninover el corazon del monarca estrangero. La carta particular de Fernando, escrita de su pu

ño en 23 de Julio, es un modelo de máximas finando a Luis losóficas y políticas, que honrarian á su autor si se XVIII. hubiese conformado con ellas su conducta. Pinta

con sus verdaderos colores el resultado de las falsas teorías que precipitan en un abisino á las naciones sin nunca darles la tranquilidad que necesitan para ser felices ; pero no busca en la quietud sepulcral del absolutismo el remedio, sino en el renacimiento de las antiguas instituciones de España. Cuando copiemos en su lugar respectivo la respuesta á esta carta, verán los lectores comprobado el hecho con la respetable autoridad del mismo Luis XVIII. No olvidemos empero que era Fernando quien escribia, el mismo que habia mandado al presidente de la regencia proclainar el despotismo, y que sabia tocar todos los resortes para conseguir sus fines.

La funesta declaracion de Urgél, acalorando los ánimos de la juventud liberal, que se indignaba al ver invocada la tiranía, convirtióse en un instrumento de proscripcion, y originó en Cataluña turbulentas escenas.

1822.

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No se habia estinguido enteramente en el vulgo la aficion a los autos de fé; y el ayuntamiento de Barcelona quiso ofrecer á sus paisanos un espectáculo que imitaba hasta cierto punto las hogueras del santo oficio. El 5 de Setiembre, adornadas vistosamente las casas consistoriales, y reunidas alli la guarnicion y la numerosa milicia nacional, el verdugo quemó al son de las músicas, y en presen- Quema el vercia de la autoridad municipal, el manifiesto de la lona la declararegencia. Concluido el acto, resonaron los aires con cion de Urgel. un contínuo clamoreo pidiendo la muerte de los serviles: en su consecuencia, accediendo los gobernantes á los ruegos amenazadores de la inuchedumbre, resolvieron el arresto de los llamados desafectos, para cuya arbitraria calificacion nombraron comisiones: deseinpeñaban entonces los cargos de comandante general y de gefe político el marques de Castelldosrius y don Vicente Sancho. Pasaron de sesenta los presos sin juicio, ni testigos, ni antecedentes: de suerte, que entre ellos se contaban el general Santocildes, el comandante del quinto batallon de la misma milicia voluntaria y el secretario del ayuntamiento, literato que habia publicado varios escritos en defensa del código de 1812: los demas eran títulos, magistrados, empleados y frailes. Condujeronlos á la ciudadela aquella noche entre la armonia de una inúsica colocada en la muralla y los ayes y lamentos de sus familias: al dia siguiente los embarcaron con rumbo á Mahon, Mallorca é Ibiza. Repitiéronse tales atentados en Vich, Tarragona, Tortosa y otros pueblos, dando el nombre de libertad á la mas horrorosa servidumbre, pues destrozada la Constitucion y violada la seguridad personal, quedaban los españoles mas beneméritos á disposicion del vulgo, que tan crudamente los humillaba ahora, y que no tardaria en atropellarlos aun mas en nombre del despotismo. T. II.

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