Líneas básicas del movimiento litúrgico

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Centro De Pastoral Liturgic, 1995 - 67 páginas
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Contenido

Sección 5
19
Sección 6
45
Sección 7
51

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 54 - Las ceremonias litúrgicas solemnes son por otra parte una profesión de fe actuada; hacen sensibles las grandes verdades de la fe sobre los designios impenetrables de la generosidad de Dios y sus favores inagotables para con los hombres, sobre el amor y la misericordia del Padre Celestial hacia el mundo, por cuya salvación envió a su Hijo y le entregó a la muerte. De este modo la Iglesia comunica en abun dancia en la liturgia los tesoros del "depositum fidei", de la dad de Cristo.
Página 59 - Lo mismo ocurre en la concelebración propiamente dicha. No basta tener y manifestar la voluntad de hacer suyas las palabras y las acciones del celebrante. Los concelebrantes deben por sí mismos decir sobre el pan y el vino "Este es mi cuerpo", "Esta es mi sangre"; si no, su concelebración es de mera ceremonia.
Página 64 - No se trata tanto de la presencia material del tabernáculo sobre el altar, cuanto de una tendencia sobre la cual Nos queremos llamar vuestra atención, la de una menor estima por la presencia y acción de Cristo en el tabernáculo, contentándose con el sacrificio del altar y disminuyendo la importancia de aquel que lo realiza.
Página 54 - Todo lo que se les ofrece, las gracias del sacrificio del altar, los sacramentos y los sacramentales, los reciben no de una manera pasiva, con sólo dejar que penetren en su interior, sino colaborando con ellos con toda su voluntad y todas sus fuerzas, y sobre todo participando en los oficios litúrgicos o al menos siguiendo con fervor su desarrollo. Han contribuido en gran parte y siguen contribuyendo con un esfuerzo constante a acrecentar el aparato exterior del culto, a construir iglesias y capillas,...
Página 64 - Separar el tabernáculo del altar es separar dos coaas que deben quedar unidas por su origen y BU naturaleza. La manen de poder colocar el tabernáculo en el altar sin impedir la celebración cara al pueblo, puede recibir diversas soluciones sobre las que los especialistas darán sus normas. Lo esencial es haber entendido que es el mismo Señor el que está presente sobre el altar y en el tabernáculo. Se podría también recalcar la actitud de la Iglesia respecto de ciertas prácticas de piedad:...
Página 53 - A esta liturgia única cada uno de los miembros, los que están revestidos del poder jerárquico, como la muchedumbre de los fieles, aporta cuanto ha recibido de Dios, todos los recursos de su espíritu, de su corazón y de sus obras. En primer lugar la jerarquía, que posee el "depositum fidei
Página 65 - Chrittum», puesto que Cristo es el Mediador entre Dios y los hombres. Pero no sólo es Mediador, sino que está también en la Trinidad, en igualdad con el Padre y el Espíritu Santo. Basta recordar el prólogo grandioso del Evangelio de San Juan: «El Verbo era Dios. Por El fueron hechas todas las cosas, y sin El no se ha hecho cosa alguna

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