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Reflejan algunas de estas disposiciones cierto carácter local, aun no olvidado su parecido con los expresados pactos y con los acuerdos de Mio Cid en Valencia: tales son por ejemplo la prescripcion de que saliesen cumplido el año á establecerse en los barrios de las afueras 1; la de que solo pagaran el diezmo de las rentas de sus bienes, sin azofra alguna; la prohibicion de que los judíos tomasen moros por esclavos y la facultad concedida á los muslimes para ir y venir libremente por la parte de la ciudad que ocuparan los cristianos, demás de la concesion extraordinaria, opuesta á la letra de aquellas capitulaciones, para que los muslimes sometidos tuviesen la conservacion de sus armas 2.

Debian ya por aquellos tiempos comprender disposiciones especiales, acerca de moros y judíos, otros antiguos fueros, tanto de Castilla como de Aragon, perdidos irreparablemente ó desconocidos todavía; pues no de otra suerte se concibe cómo el Fuero de Caseda, otorgado en 1129 por el conquistador de Zaragoza, declare expresamente que los moros, judios cristianos pobladores de aquella villa, tengan los mismos fueros que los de Soria y Daroca 3. Iba al par recibiendo en aquella parte de Castilla que se designaba con título de Nueva, notables ampliaciones el Fuero de Castellanos de Toledo, segun aparece de los de Escalona (1130) y Calatalifa (1141), otorgados por el emperador don Alfonso VII. Descúbrese en el último particularmente cierta tendencia á amenguar la consideracion de los muslimes, concediéndoles solo el derecho de usufructo en sus trabajos y establecimientos, con reserva de la propiedad para el palacio. Más favorable pareció mostrarse el hijo de doña Urraca á los pobladores sarracenos y judíos de Avia de Torres, cuya distinta condicion tuvo en cuenta, equiparándolos en algun modo con los cristianos, al conceder en el mismo año en que otorgaba el fuero de Escalona, los cuatro fueros diferentes de aquella villa, franco, castellano, judío y

1 Esta separacion de los muslimes, parece dispuesta, segun el modelo de lo que se venia practicando en la España Oriental desde las famosas capitulaciones del barcelonés Amir, si no era por ventura principio de reciprocidad (muy recibida en tiempos posteriores) del proceder de los muslimes con los mozárabes en algunas ciudades de la Península.

3 Mauri iudaei et Christiani qui fuerint populatores in Casseda, habeant foros sicut illos de Soria et de Daroca. Ibidem, pág. 476,

4 Quicumque vero de populatoribus Calatalifae, exceptis mauris et iudaeis tendam in sud haereditate fecerit, eam semper iure haeriditario possideat, maurus vero et iudaeus si ibi haereditatem fecerint, sit de

2 Muñoz Romero, O. C. págs. 415-418. palatio, Ibidem, pág. 532.

moro 1; entrando de lleno en el sistema del Batallador, al confirmar en 1134 en union con Ramiro II el Fuero de Calatayud, que su padrastro habia otorgado.

El contenido de este fuero es de subidos quilates para la investigacion presente, como quiera que las más de sus disposiciones, con poquísima diferencia, se ven reproducidas más adelante en la legislacion de Castilla. Tales disposiciones, presentadas con la separacion que su materia demanda, pueden reducirse á los términos siguientes:

1.0 Que el vecino de Calatayud que tuviere en su solar colonos cristianos, judíos ó moros, responda de su muerte á los concejos á que correspondan, no á señor alguno.

2.0 Que tengan mercado franco para su comercio donde quieran, así cristianos como judíos y moros.

3. Que el cristiano que diere muerte à judío ó á moro, habiendo prueba suficiente de su crímen, pague trescientos sueldos; pero que no se considere la prueba suficiente, antes bien proceda su absolucion y salvedad de toda pena, si él negase y otro jura que no ha ejecutado el hecho.

4.0 Que el cristiano dé testimonio al judío con cristiano, y el judío al cristiano con judío, y se siga el mismo órden con los moros.

á

5.0 Que el cristiano jure à judíos y moros por la cruz, que el judío haga su forma de jura, teniendo asida la Attora, y el moro diciendo Alamin catzamo ettalat teleta 3.

6.0 En fin,-que el judío no levante la mano al cristiano, aunque este le hiera primero; mas si le hiciese lesion y tuviese testigos judío y

1 Véase lo que dejamos expuesto acerca del contenido de este fuero en el capítulo V de esta primera Parte, pág. 60.

2 «Et vicino de Calatayub qui potuerit tenere homines in suo solare christianos, aut mauros, aut iudaeos, ad illos respondeat et non ad nullo alio seniore». Ibidem, pág. 459.

3 «Et christianus et maurus et iudaeus comprent unus de alio, ubi voluerint et potuerint. Et christiano qui mataverit iudaeo aut mauro, si fuerit manifesto, pectet CCC solidos, et si negaverit, salvetse cum sibi al

tero cum iura, quod non fecit. Et christiano firmet ad iudaeo cum christiano, et iudaeo ad christiano similiter, et de mauro similiter fiat. Et christiano iuret ad mauro super cruce. Et iudaeo iuret ad christiano in carta suo atora tenendo. Et mauro qui uoluerit iurare ad christiano dicat: Alamin Catzamo et-talat teleta». Ibidem, pág. 462. Reconstruyendo la forma arábiga de las últimas palabras, parece ser la siguiente:

Como fiel ju الامين اقسم الثالث ثلاثة

ro por tercera vez de tres veces».

cristiano 1, debe pagarle el daño el cristiano, fuera del caso en que no habiendo testigos, jure este que no lo hizo; regla que debe seguirse del mismo modo en las demandas de judío y sarraceno contra cristiano 2.

Ni merece menos detenida consideracion el Fuero de Daroca, otorgado en 1142 por el conde de Barcelona, don Ramon Berenguer, en calidad de feudatario del emperador Alfonso VII. En este fuero interesantísimo, pues que su antigua forma, segun se advirtió al hablar del de Caseda, pudo ofrecer la regla, así como el concedido á Soria, para el régimen de muchos mudejares, dispónese la igualdad de leyes para cristianos, judíos y moros en heridas, daños y caloñas 3, reproduciendo la prescripcion que en honor de la antigua legislacion visigoda habia establecido el Fuero de castellanos de Toledo.

Habia este sufrido modificaciones de mucha consideracion en 1137, época en que acrecidos los privilegios de castellanos y francos se les eximió enteramente del pago de portazgo y alexor (diezmo), que desde entonces pesó en su totalidad sobre judíos y moros.

Pero mientras en comarcas apartadas de la frontera eran cercenados los privilegios de los mudejares, crecian para estos las garantías en algunas ciudades recien conquistadas, como lo acreditan los fueros de Cuenca y de Cáceres. Basadas las disposiciones del primero en las del fuero aragonés de Teruel, otorgado en 1278 por Alfonso II de Aragon, príncipe feudatario de Castilla, por cuyo valor y pericia militar cobraban los cristianos la ciudad de San Julian, y de Alvar Fañez, concedió en su virtud Alfonso VIII seguridad á todos los pobladores, de cualquier procedencia ó condicion que fueren, cristianos, moros, judíos, libres ó siervos ; para animar el comercio, entre personas de diferentes leyes, ordenóse tambien que á las ferias concurriesen con toda seguridad ju

1 Parece invalidar esto la prescripcion precedente de que el testigo del judío sea judío; pero obsérvese que como el cristiano necesitaba testigo de su ley, la reunion de los testigos de diferentes leyes podia producir demostracion plena. Así se entendió en la legislacion posterior, donde se exigia á cada una de las partes, cuando eran de diferente religion, dos testigos de sus diversas leyes.

2 «Etsi christiano ad iudaeo ferirat non

intret illi in manus, et si fecerit libores et habuerit iudaeo et christiano, pectet los libores, et si non habet testes iuret quod non fecit, et de mauro similiter fiat, et de iudaeo contra christiano similiter fiat.» Muñoz Romero, O. C.

3 «Christiani, iudaei, sarraceni unum et idem forum habeant de ictibus et calumnias». Ibidem.

4 Quicumque ad Concham venerit populari cuiuscumque sit conditionis, id est

díos y sarracenos, conminando con la pena de enterrar debajo del muerto al que diese muerte á otro, y colocando á los reos de hurto en la alternativa de pagarlo doble, con una multa al rey, ó de ser ajusticiados 1. Admitidos á igual condicion los mudejares con los cristianos en sus querellas sobre asuntos criminales, eran juzgados á reciprocidad por el mismo fuero, que estipulaba además en beneficio de aquella suerte de ciudad franca la libre eleccion del corredor ó habilitado público para la contratacion de las mercancías de venta, hecha por los alcaldes ó el juez en persona de judío, sarraceno ó cristiano 3. Cuánta fortuna lograran en el discurso de aquel reinado y en parte del siguiente las prescripciones de este fuero importantísimo, resulta del exámen de la difusion que goza, otorgándose con ligeras variantes á las villas de Alcázar de San Juan, Alarcon, Alcaraz, Almansa, Andújar, Villaexcusa de Haro y Consuegra, á la ciudad de Plasencia, nuevamente poblada, y á la de Baeza, rescatada nuevamente en la frontera avanzada de los estados andaluces.

De las modificaciones de la ley de mudejares en el reino de Toledo puede considerarse como curioso testimonio el fuero de Madrid, el cual, aunque otorgado, segun puede conjeturarse, con antelacion al año 1141, comenzó á recibir la forma en que se conserva á principios del siglo XIII (1202). Consideradas en conjunto sus disposiciones respecto de los muslimes, pueden reducirse á tres clases; segun que penan los hurtos y heridas, arreglan las relaciones de los moros, horros ó libertos con su señor, ó previenen las formas de los juicios.

En materia de hurto disponia el fuero que el moro que lo cometiese, si fuese horro (libre) fuera ahorcado, y si cautivo le cortaran el pié 5. Sobre las heridas establece, que el moro que hiriese ó mesare á cris

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tiano, prévia declaracion de testigos moro y cristiano sobre la certeza del hecho, pague sesenta sueldos por la herida.

En beneficio del antiguo señor del moro horro, previene que le herede, si no tuviere hijos, y que tenga derecho á reclamarlo para que le sirva, en el caso de que se pusiere bajo la autoridad de otro dueño.

En cuanto à la forma de los juicios, dispone que al moro horro le sirvan de fiadores y testigos otro moro horro y un cristiano 1, mientras al esclavo deben fiarle dos cristianos, pagando por él su señor. Asimismo, estatuye un juez que solo debe conceder voz á los de su casa, á los de palacio, ó á moros ó judíos, que pertenezcan al rey ó al concejo mayor 2.

Ni son para olvidados los esfuerzos apuntados arriba de algunos pontífices de la Iglesia, como los terceros Alejandro, Inocencio y Honorio, quienes ganosos de modificar la legislacion sobre mudejares, aspiraron á establecer cierta manera de reciprocidad respecto de las prácticas de los mahometanos con los cristianos de Oriente, no olvidando por tanto el cohonestarlas con motivos de religion muy honrosos 3. Nada más va

1 Este privilegio de judíos y moros de exigir aun contra cristianos testigo de su religion, fué calificado por don Enrique III en ley dada en Madrid año de 1405, como concedido en vituperio de nuestra religion, y por tanto quitado expresamente á los judíos.

2 De moro con furto. «Todo moro qui fuerit preso cum furto si fuerit forro enforcalo: et si fuerit captivo el pede le tagen. Moro qui firieret aut mesaret ad xianos. et testes habuerit moro et xiano. quod ille ferit primero redimat sua manum cum LX sold, si misseret rencura á los fiadores. Qui ad moro forro mesaret, aut ferieret pectet ad suo senior I m.o Todo moro qui firieret á otro moro, cativos ambos, pectet I m.° ad suo senior. Moro qui tornare xiano., et transierit, et filios non habuerit suo aver, heredent suos seniores. Todo moro qui annos serviot et fuerit forro et ad altero senior se clamaverit, tornet cum suo senior ad serriment sine calumnia. Ad moro forro firment cum moro foro et cum uno xiano. vecino. Al moro cativo firmen cum II xia

nos, et pectet el senior... Todo moro á qui dissieren: «esto furtestes», firmen cum II testes bonas et cortenle el piede, et si non potuerit firmare salvet se cum suo senior; et si suo senior non quisiere salvare con el, tagenle el piede». Memorias de la Real Academia de la Historia, t. VIII, Apéndice á la escrita sobre el Fuero de Madrid por don Antonio Cabanilles, pág. 39.

3 Vocem de iudex. «Et iudice non tradat vocem insuper homines de sua casa, aut de homines de palazio, vel de moros, vel de iudaeos qui pertinent ad regem, aut vocem de conceio maior, sed sedeat in otero, et tradant los voceros illas voces et iudicent los alcaldes, et de qui habuerit calumpniam apprendere prendant». Ibidem, pág. 42.

4 Remitimos á nuestros lectores á lo expuesto ya en el capítulo I de la presente obra, acerca de la suerte de los cristianos bajo la dominacion de los sectarios del Islam, á las disposiciones de los concilios III y IV de Letran, reunidos por los pontifices Alejandro é Inocencio III, y á la epístola de Honorio III al obispo de Palencia, de cuya ma

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