Obras de don Francisco de Quevedo Villegas, Volumen1

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Pasajes populares

Página xxviii - NO he de callar, por más que con .el dedo, Ya tocando la boca, o ya la frente, Silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Página 49 - El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y Yo le resucitaré en el último día.
Página lxiv - Antes que yo le dé mi mano amiga, Me pase el pecho una enemiga mano; Y antes que el yugo, que las almas liga, Mi cuello abrace, el bárbaro Otomano Me ponga el suyo, y sirva yo á sus robos, Y no consienta el himeneo tirano.
Página civ - Español, Monte en dos cumbres dividido, con las Nueve Musas Castellanas. — Donde se contienen Poesías de Don Francisco de Quevedo Villegas, Caballero de la Orden de Santiago...
Página xxviii - En otros siglos pudo ser pecado severo estudio y la verdad desnuda y romper el silencio el bien hablado. Pues sepa quien lo niega y quien lo duda, que es lengua la verdad de Dios severo, y la lengua de Dios nunca fue muda.
Página cxxv - Yo no tengo suficiencia de estoico , mas tengo afición á los estoicos, fíame asistido su doctrina por guia en las dudas, por consuelo en los trabajos, por defensa en las persecuciones, que tanta parte han poseído de mi vida. Yo he tenido su doctrina por estudio continuo; no sé si ella ha tenido en mi un buen estudiante.
Página lxxviii - En esta cueva humilde y tenebrosa, Sepulcro de los tiempos que han pasado, Mi espíritu reposa Dentro en su mismo cuerpo sepultado: Y todos mis sentidos Con beleño mortal adormecidos, Libres de ingrato dueño Duermen dispiertos ya del largo sueño, De bienes de la tierra Gozando blanda paz tras dura guerra: Hurtados para siempre á la grandeza, Al tráfago y bullicio cortesano,' A la Circe cruel de la riqueza, Que en vano busca el mundo , y goza en vano.
Página 61 - De manera que pidió para dar. y así se ha de pedir. Pidió Cristo agua material para dar agua de vida. Pida el príncipe tributos para dar paz. sosiego, defensa y disposición en que los vasallos puedan con aumento multiplicar lo que dieron, y aventajarlo en precio ; porque pedir sin dar estas cosas, es despojar, que se llama pedir. El ejemplo enseña que es tan interesado el pueblo, que aun por no dar lo poco que se le pide, el mucho dificulta lo mismo que se le ofrece. Por eso dijo la mujer samaritana...
Página liv - Venecia, señor, es el chisme del mundo y el azogue de los príncipes: es una república que ni se ha de creer ni se ha de olvidar...
Página 137 - Las mujeres son artífices y oficinas de la vida , y ocasiones y causas de la muerte. Hanse de tratar como el fuego, pues ellas nos tratan como el fuego. Son nuestro calor, no se puede negar; son nuestro abrigo ; son hermosas y resplandecientes : vistas, alegran las casas y las ciudades; mas guárdense con peligro , porque encienden cualquier cosa...

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