Geschichte der Poesie und Beredsamkeit seit dem Ende des dreizehnten Jahrhunderts: Spain

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J.F. Röwer, 1804
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Página 573 - Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro. Por quien no me apetece ingrato lloro, y al que me llora tierno no apetezco. A quien más me desdora, el alma ofrezco; a quien me ofrece víctimas, desdoro; desprecio al que enriquece mi decoro, y al que le hace desprecios enriquezco.
Página 486 - Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda, que es lengua la verdad de Dios severo, y la lengua de Dios nunca fue muda. Son la verdad y Dios, Dios verdadero : ni eternidad divina los separa, ni de los dos alguno fue primero.
Página 260 - Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado, el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente; despiden larga vena los ojos hechos fuente, Olarte...
Página 194 - Dó está la blanca mano delicada, Llena de vencimientos y despojos Que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían Con gran desprecio al oro, Como a menor tesoro, ¿Adónde están?
Página 193 - Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me agradaba; por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba.
Página 207 - Tú .la verás, Boscan, y yo la veo, Que los que amamos vemos mas temprano: Héla en cabello negro y blanco arreo.
Página 415 - Quiero dejar la pluma, que me espanto De ver ese furor tras ordinario, Y dar de contricion señal con llanto. Pero tengo conmigo un tu contrario, Que tiene prometido defenderme Contra el poder de Jorges y de Dario : Y no me da lugar de recogerme. Antes con amenazas me provoca : Dios sabe si ofenderte es ofenderme. Pero no puedo mas, mi fuerza es poca; Tú no me defendieras del que digo Siquiera con el aire de la boca.
Página 574 - Finjamos que soy feliz, triste pensamiento, un rato; quizá podréis persuadirme aunque yo sé lo contrario, que pues sólo en la aprehensión dicen que estriban los daños, si os imagináis dichoso no seréis tan desdichado. Sírvame el entendimiento alguna vez de descanso; y no siempre esté el ingenio con el provecho encontrado. Todo el mundo es opiniones de pareceres tan varios que lo que el uno, que es negro, el otro prueba que es blanco.
Página 451 - ¡Oh tú, que, de venablos impedido — muros de abeto, almenas de diamante — , bates los montes, que, de nieve armados, gigantes de cristal los teme el cielo; donde el cuerno, del eco repetido, fieras te expone, que — al teñido suelo, muertas, pidiendo términos disformes— espumoso coral le dan al Tormes...

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