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Es propledad

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A publicacion del primer tomo de esta obra, á juzgar por

lo que observamos, oimos y nos manifestaron personalidades eruditas, respetables y doctas, causó agradable impresion entre los amantes de las glorias literarias de nuestro país.

Escritores peritos en estudios biográfico-bibliográficos formularon su criterio acerca de aquel en artículos críticos. Todos ellos, haciendo justicia al fin que presidió á la refundicion y arreglo de la Biblioteca de Escritores Aragoneses y adiciones introducidas, nos dirigieron, aunque inmerecidas, frases por demás benévolas y halagüeñas. A todos les damos las gracias.

De una parte esto y de otra el convencimiento cada dia más profundo de que nuestra empresa contribuia á la mayor notoriedad de los publicistas y celebridades científicas de las tres provincias aragonesas, estímulos fueron para que no cejáramos en nuestras tareas.

Tomando esfuerzo de nuestra flaqueza, las seguimos con nuevos alientos para aproximarnos a la realizacion de nuestro pensamiento. No hemos alcanzado todavía ese término. La aparicion de este segundo volúmen prueba es de que confiamos, sin vacilaciones ni desmayos, llegar presto á él.

Réstanos indicar que, prévia autorizacion del distinguido Catedrático de la Universidad de Zaragoza, Sr. Hernandez y Fajarnés, nos ha parecido de suma conveniencia trascribir como el más digno principio y por vía de prefacio á este tomo el notable trabajo crítico que, con el epígrafe que encabezamos, tan excelente é ilustradísimo escritor dió a la luz pública cuando se publicó el primer volúmen de esta biblioteca.

Dice así:

· "Las prensas de nuestra siempre heróica ciudad, esta vez las que con no comun perfeccion y diligente inteligencia tiene instaladas el establecimiento tipográfico de D. Calisto Ariño, han dado una brillante muestra de la vitalidad literaria que hace algunos años comenzó á renacer vigorosa en esta region, 'madre fácilmente olvidadiza de escritores que por el número y por el mérito de sus obras bien merecian cuando menos la recompensa de una honrosa remembranza. El más generoso entusiasmo por las glorias literarias de Aragon, y la diligencia, por lo paciente alemana y por lo tenaz genuinamente aragonesa, de un hombre laborioso y modesto, D. Miguel Gomez Uriel, antiguo oficial del Archivo y Biblioteca del Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, han logrado realizar una empresa digna de los mayores elogios; merecedora de

Bibliotecas antigua y nueva de Escritores Aragoneses de Latassa.

VII

una recompensa y proteccion tan grandes como grandes son las vigilias, las investigaciones de largos años, los especiales estudios sobre literatura aragonesa y la instruccion en crítica, bibliografía é historia literaria, necesarios para reproducir la obra del inmortal Latassa, ordenando con excelente acierto sus nunca bastante admiradas noticias bibliográficas, y aumentando con generoso espíritu de crítica

у de erudicion los tesoros de las “Bibliotecas Antigua y Nueva ; monumento tal vez el más difícil y glorioso de la historia pátria, con ser ésta tan rica y envidiada en punto á empresas difíciles y libros historiales. Los escritores aragoneses habian contribuido como los que

más de las restantes regiones españolas á la creacion, progresos, originalidad y grandeza de la Literatura española; pero de sus obras, ignoradas unas, perdidas otras é inéditas muchas, no se tenía ni un mediano catálogo en el cual constasen siquiera el título de los libros y el nombre de los autores.

Sintieron insignes literatos regnícolas la necesidad de escribir una bibliografía aragonesa; pero los que en tan magna obra pensaron, más hicieron advertir las dificultades que superarlas, segun el mismo Latassa confiesa; y ni las noticias del cronista Andrés, ni las indicaciones consignadas en los escritos del Canónigo Blasco de Lanuza y del P. Murillo, ni los cartularios y registros de las órdenes religiosas, cuyas bibliotecas á tantos han enriquecido, ni el mismo Nicolás Antonio, ninguno, con ser “tantos y tan excelentes los monumentos literarios de los aragoneses en todo el ámbito de las ciencias,, habia tomado “á su cargo el formar una Biblioteca que los refiriese,, hasta los casi recientes dias (1796 y 17981802) del ilustre Doctor D. Félix de Latassa, cuyos merecimientos é instruccion vastísima son casi mayores que nuestro olvido, no pequeño, hoy es, y todavía no se ha colocado una inscripcion en la

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