Antología de la literatura española

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Cuenca, Impr. des Seminario conciliar, 1926 - 586 páginas
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Página 84 - Qué descansada vida La del que huye el mundanal ruido, Y sigue la escondida Senda por donde han ido Los pocos sabios que en el mundo han sido ! Que no le enturbia el pecho De los soberbios grandes el estado, Ni del dorado techo Se admira fabricado Del sabio moro, en jaspes sustentado...
Página 271 - Opinión ninguna gana, pues la que más se recata, si no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana. Siempre tan necios andáis, que con desigual nivel a una culpáis por cruel ya otra por fácil culpáis.
Página 35 - Ay de mi Alhama! Cartas le fueron venidas que Alhama era ganada: las cartas echó en el fuego y al mensajero matara. Ay de mi Alhama! Descabalga de una muía y en un caballo cabalga; por el Zacatín arriba subido se había al Alhambra. Ay de mi Alhama!
Página 241 - Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa; aquí de Cipión la vencedora colonia fue': por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla, y lastimosa reliquia es solamente de su invencible gente.
Página 265 - Salíme al campo, vi que el sol bebía los arroyos del yelo desatados, y del monte quejosos los ganados, que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi casa; vi que, amancillada, de anciana habitación era despojos; mi báculo, más corvo y menos fuerte; vencida de la edad sentí mi espada. Y no...
Página 254 - ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno escuras?
Página 75 - ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, Cuando en aqueste valle al fresco viento Andábamos cogiendo tiernas flores, Que había de ver con largo apartamiento Venir el triste y solitario día Que diese amargo fin a mis amores...
Página 270 - Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis : si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿ por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?
Página 161 - ... el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Página 89 - Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto, y tú rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro...

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