Memorias para la vida del excmo Señor D. Gaspar Melchor de Jovellanos, y noticias analiticas de sus obras

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en la imprenta que fue de Fuentenebro, 1814 - 395 páginas
 

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Página 341 - ¡oh caro Anfriso! que estos dones, herencia santa que al partir del mundo dejó Bruno en sus hijos vinculada, nunca en profano corazón entraron ni a los parciales del placer se dieron.
Página 342 - Rodeado de frondosos y altos montes se extiende un valle, que de mil delicias con sabia mano ornó naturaleza. Pártele en dos mitades, despeñado de las vecinas rocas, el Lozoya, por su pesca famoso y dulces aguas.
Página 348 - ¡oh fuerza del ejemplo portentosa!, mi corazón palpita, en mi cabeza se erizan los cabellos, se estremecen mis carnes, y discurre por mis nervios un súbito rigor que los embarga.
Página 341 - Conozco bien que, fuera de este asilo, sólo me guarda el mundo sinrazones, vanos deseos, duros desengaños, susto y dolor ; empero todavía a entrar en él no puedo resolverme. No puedo resolverme, y despechado sigo el impulso del fatal destino que a muy más dura esclavitud me guía.
Página 348 - ¡Oh quien, del alto y proceloso mar del mundo huyendo a vuestra eterna calma, aquí seguro vivir pudiera siempre y escondido! Tales cosas revuelvo en mi memoria, en esta triste soledad sumido. Llega en tanto la noche, y con su manto cobija el ancho mundo. Vuelvo entonces a los medrosos claustros. De una escasa luz el distante y pálido reflejo guía por ellos mis inciertos pasos, y en medio del horror y del silencio, ¡oh fuerza del ejemplo portentosa!
Página 351 - Alcinda, la que olvidando su orgullosa suerte, baja vestida al Prado, cual pudiera una maja con trueno y rascamoño, alta la ropa, erguida la caramba, cubierta de un cendal más transparente que su intención, a ojeadas y meneos la turba de los tontos concitando?
Página 363 - La sal, el garabato, el aire, el chiste, La fama y los ilustres contratiempos Recordará con lágrimas. Prosigue, Si esto no basta, y te dirá qué año, Qué ingenio, qué...
Página 345 - Dios por medio de la santa contemplación, le goza ya en la tierra, y, retirado en su tranquilo albergue, observa reflexivo los milagros de la Naturaleza, sin que nunca turben el susto ni el dolor su pecho.
Página 359 - Ese es un nono nieto del Rey Chico. Si el breve chupetín, las anchas bragas Y el albornoz, no sin primor terciado, No te lo han dicho; si los mil botones De filigrana berberisca, que andan Por los confines del...
Página 339 - Anfriso, al que inspirado de las mantuanas musas, tal vez suele al grave son de su celeste canto precipitar del viejo Manzanares el curso perezoso, tal suave suele ablandar con amorosa lira la altiva condición de sus zagalas.

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