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ñado con artillería, armas, arcabuces, que para que pudiese responder al visorrey. Y sonaria mal y no lo ternian á lealtad, y que mandó al licenciado de La Gama, su teniente si entraba privadamente, que se obligaba á que habia sido, que se partiese para la cibdad quel visorrey hiciese dél á su voluntad, sin y tornase á tomar la vara de su teniente, y querer guardar el decoro de su persona ni escribió cartas á muchas personas, muy gratener atencion á lo mucho que habia servido ciosas y llenas de favores y de esperanzas, al rey, por venir mal con él, como era pú- y á algunos que dél estaban quejosos hacia blico; mas, no obstante estas cosas, derramó nuevos proveimientos. Y en esto de dar céla gente, y el artillería mandó que fuese lle- dulas y provisiones, Vaca de Castro nunca vada á Sant Juan de la Victoria de Goaman- lo dejó de hacer hasta que entró en Los Reya, y que allí donde esta nueva le tomó, que yes; si la fecha de las cédulas y despachos es en el valle de Guadacheri, diez y ocho quél daba decia de entonces ó de antes, él leguas de Los Reyes, quedasen las picas con y sus escribanos lo saben, que yo no lo las otras armas que tenia.

puedo saber; aunque lo que fué y cómo pasó El licenciado Benito Xuarez de Carvajal no lo inoro, ni el letor lo dejará de entender. estaba con Vaca de Castro, y vínole una Y ansí sabemos que Vaca de Castro en este carta del fator su hermano, en que por ella camino repartió muchos indios de los que le hacia saber el visorrey le quitaria los in- estaban puestos en su cabeza, y de los del dios como habia hecho á los demás que marqués don Francisco Pizarro. Y el licenhabian sido tenientes, y lo mismo á él por ciado de La Gama era vuelto á tomar la vara ser oficial; por tanto, que convenia que vista de teniente, porque en la cibdal, cuando aquella carta volviese á donde tenia los re- vino Juan de Barbaran con los despachos, partimientos de indios y sacase todo el más nunca quiso entrar en los cabildos, ni se dinero que pudiese, para ser ir á España, halló al recibimiento del visorrey. inviando una dejacion al fator, de sus indios, ¡Oh, Dios mio, y cuántas muertes, cuánen Rodrigo de Carvajal y Jerónimo de Car- tos robos, desvergüenzas, insultos, destruivajal y Juan Vazquez de Tapia. Vista esta cion de los naturales se apareja por las invicarta por el licenciado de Carvajal, la leyó dias destos hombres y por querer consiguir públicamente, y negociado con Vaca de Cas- mandos! ¡Pluguiera á tu divina bondad que tro la dejacion, aunque ya no era goberna- Vaca de Castro se sumiera en aquellas niedor, se partió á hacer lo que por el fator le ves de Pariacaca donde jamás paresciera, y era escrito. Y este fué un principio por donde al visorrey le diera un tal dolor que en Truel visorrey estuvo mal con el fator, porque jillo, adonde estaba, fuera su fin, pues lo fué avisado desta carta que escribió por hobo de ser en Quito con harta afrenta suya; Antonio y Juan de Leon, cuando le salieron y á Pizarro y á Carvajal se abriera otra á rescibir.

cueva como la que en Roma aparesció, y los En este tiempo, Vaca de Castro, despues tragara y sorbiera! Siquiera, faltando estas de haber deshechado la gente venia acom- cabezas no rescrecieran en esta miserable pañado de muy pocos á la cibdad de Los Re- tierra tantos males, pues bastaba las doloroyes, no dejando de procurar con todas sus sas batallas de las Salinas y Chupas. Los mañas nuevas amistades y en las que tenia pecados de los hombres eran tan inormes y fijas arraigarse de nuevo.

la caridad entre ellos tan poca, que fue Dios

servido que pasasen por tan grandes calamiCAPÍTULO IX

dades como el lecor presto verá.

El licenciado de La Gama se partió para la Cómo el gobernador Vaca de Castro entró en cibdad de Los Reyes á lo que vamos contanLos Reyes, y de lo que mis pasó. do, y Vaca de Castro, por saber que estaba

mal con el tesorero Alonso Riquelme. y quél No podemos negar que Vaca de Castro fué y los otros regidores habian recibido al visoun varon avisado, y que si la codicia no le rrey por el traslado simple de la provision, subjetara, verdaderamente el gobernó el rei- habló con Lorenzo de Estopiñan, que allí no prudentemente; mas no embargante que habia venido á le informar de las cosas que habia deshecho la gente y no venia sino con pasaban y á ver si poilia negociar con el algunos caballeros vecinos del Cuzco, con que le diesen algunos indios, que pues era ellos trataba la manera que ternia para en- amigo del tesorero, que lo confederase con trar en la cibdad; porque, sabido por él que

le daria mejores indios que los que los del cabildo habian recibido al visorrey le habia quitado. Estopiñan se volvió a la por un traslado simple, deseaba que ellos cibdad, y el tesorero le respondió á lo que mismos le tornasen á ofrecer el gobierno de parte de Vaca de Castro dijo, que ¿qué

él, que

amistad habia él de tener con Vaca de Cas- brevedad. y que enviasen sus procuradores tro, pues le habia quitado los indios, y sobre á Los Reyes para la suplicacion que se hatodo vendria y le cortaria la cabeza? Era bia de hacer. Tomás Vazquez se partió del este tesorero muy sábio y entendido y cau- Cuzco y llegó al cabo de siete días, y en teloso para hacer sus hechos; en todos los la iglesia halló á los más de los vecinos de negocios arduos y de calidad metió las manos aquella cibdad, y despues que hobieron visto y despues sabia salirse afuera.

la carta de creencia les dijo á lo que venia El licenciado de La Gama, llegado a Los y les mostró un traslado de las Ordenanzas, Reyes fué á la posada del tesorero Riquel- el cual, como por ellos fué visto, grande fué me, y le persuadia, como á hombre más prin- el alboroto que se hizo y sentimiento que se cipal, que hiciese cabildo, y quél tornaria á mostró, tocando la campana como si fuera tomar la vara de tiniente, porque al tiempo pregon de guerra. Tomó las Ordenanzas en que salió de la cibdad no la habia dejado ni la mano un vecino de aquella cibdad, llamapartido mano della con las solenidades y

do Miguel Cornejo, con las cuales subió en bitos que se requerian; y que sin esto, el el púlpito donde se suelen poner los pedrivisorrey le habia escrito que se estuviese en cadores para hacer sus sermones; y al repila cibdad como se estaba y hiciesen que le que de la campana se habia llegado lo más rescibiesen como S. M. lo mandaba; y aun- del pueblo, y delante de todos comenzó á que esto fué verdad y el visorrey lo escribió, leer las leves, y llegando á donde el rey la intencion del licenciado de La Gama y su maudaba que muertos los encomenderos, deseo no era sino de volver á tomar la vara en los repartimientos se pusiesen en su cabeza cabildo, para que venido Vaca de Castro en- real, decia á grandes voces que no lo habian trase de nuevo en el gobierno á ser goberna- de consentir, sino perder las vidas antes dor, recelándose que por haber sido teniente que vello ejecutado; y lo mismo decia sobre de los gobernadores pasados le serian quitados las otras Ordenanzas que le parescian regiisus indios, y no pudo negociar cosa alguna. rosas. Y entre los que allí estaban no hobo

Vaca de Castro se vino caminando hasta menos ruido y tumulto que en Los Reyes, y que llegó á la cibdad de Los Reyes, y aun- andaban como asombrados, discurriendo por que en ella supieron su venida no se le hizo

una y por otra parte, llamándose desdichagran recibimiento, ni salieron al camino sino dos y faltos de ventura, pues habiendo con algunos criados y amigos suyos; y con ellos tanto trabajo y fatigas descubierto la provinentró en la cibdad y se fué á aposentar en cia, les era pagado tan mal. El capitan Aloncasa del obispo don Jerónimo de Loaysa, y so de Cáceres, por su parte, procuraba quel allí le vinieron á visitar todos los vecinos, alboroto cesase, pues no aprovechaban nada hablando en las cosas quel visorrey hacia y aquellas palabras. Y dejando esto, conclude la reguridad de las nuevas leyes.

yamos con la venida de Carvajal.

Pues contamos habia sido con voluntad de CAPÍTULO X

se ir á España, conosciendo por la espiren

cia de la guerra tenia que no podia esDel gran alboroto que hobo en la cibdad de tar el reino en paz ni dejar de haber albo

Arequipa cuando supieron las nuevas de rotos en las más provincias dél con la venilas leyes, y de cómo Francisco de Carva- da del visorrey, y aunque por su parte lo jal se fué de Los Reyes.

procuró mucho, los del cabildo de Los Re

yes no le quisieron dar nada, ni despacho. Al tiempo que fueron á la cibdad del Cuz- como hicieron los del Cuzco; y queriendo co Alonso Palomino y don Antonio 1 de Ri- meterse en alguna nave no pudo conseguir bera con la nueva de las Ordenanzas, el go- su deseo á causa de que las justicias no quebernador Vaca de Castro habia mandado á rian dar lugar á que ningun navio saliese u Tomás Vazquez que fuese con toda la del puerto hasta que el visorrey viniese. Y presteza que pudiese á la cibdad de Arequi- visto el poco remedio que allí tenia, acordó pa llevando una carta de creencia, y dijese de se ir a la cibdad de Arequipa, creyendo á los de aquella cibdad que no se alterasen en el puerto de Quilca podria hallar nave vi ficiesen alboroto ninguno con saber la en que pudiese cumplir su deseo, y con toda nuera del visorrey y de las Ordenanzas que priesa se salió de la cibdad de Los Reyes, traia, porque S. M., siendo informado de llevando los dineros que

tenia y adevinando que no convenia á su servicio real que se la gran calamidad que habia de venir por ejecutasen, proveeria sobre ello con gran todo el reino. Mas tampoco hallo aparejo en

el puerto de Quilca, como en el de Los Rei El mne, dice Alonso,

yes, porque Dios era servido que no saliese

que

de la tierra, sino que fuese azote suyo y res, conosciendo la voluntad de Vaca de Cascastigo de muchos, como lo fué, pues tantos tro deseaban volvelle al gobierno de la proy tantos murieron por su inandado, que es vincia y que siendo gobernador mirase por harto dolor pensarlo.

el bien comun, y que S. M. fuese informado

de cómo á su servicio real no convenia que CAPITULO XI

las nuevas leyes se ejecutasen ni cumplie

sen; y para aquesto poder concluir entraDe las cosas que subcedicron en la cibdad de ron en sus cabildos, enviando á suplicar á

Los Reyes despues que entró el licenciado Vaca de Castro viniese á se hallar en ellos Cristóbal l'aca de Castro, y de lo que ha- presente, para que se concordasen en lo que rin el visorrey en Trujillo.

todos deseaban, y quél volviese á tomar á

cargo el gobierno del reino, pues no le dieron Ya era tiempo que contáramos la salida parte del recibimiento del visorrey. Vaca de Los Charcas del capitan Gonzalo Pizarro, de Castro, teniendo en más su abtoridad que pero conviene que tratemos tambien lo que su deseo, respondió graves palabras: que visubcedió en la cibdad de Los Reyes con la niesen ellos a hacer el cabildo y ayuntamien

entrada del licenciado "aca de Castro; es- to á donde él estaba, pues era más razón que

que los lles

crito esto, volveremos á lo demás. Aposen- no ir él con su persona á donde ellos quetado, pues, el licenciado Vaca de Castro en rian; y de una parte á otra fueron y vinielas casas del obispo don Jerónimo de Loay- ron algunos mensajeros, sin que Vaca de sa, venian siempre nuevas á Los Reyes de Castro quisiese venir al cabildo ni el cabildo las cosas hechas por el visorrey en la cibdad ir á donde él estaba, teniendo, á lo que yo de Sant Miguel y las que de nuevo hacia en creo, Vaca de Castro sospecha del cabildo y Trujillo en cumplimiento de las Ordenanzas el cabildo de Vaca de Castro, porque en los y cómo las ejecutaba en las cosas de los in- tiempos pasados siempre se quisieron mal. dios y en otras cosas. En gran manera les La resolucion destos negocios fué quel cabilpesaba ya á los del cabildo por le haber re- do ordenó ciertos capítulos para que Vaca de cibido, pues sin llegar á Los Reyes y fundar Castro los firmase, que por ser cosa que de el Audiencia, ni sin acuerdo de los Oidores, secreto pasó entrellos no se supo por entero. hacia las cosas que contaban; y decian unos El obispo don Jerónimo de Loaysa entreá otros que habia sido mal acuerdo recibille venía en estas cosas, é hizo amigos á Alonso hasta quel personalmente entrase en la cib- Riquelme, el tesorero. y al fator Illan Xua(lad, pues lo pocian bien hacer: y que Su rez con l'aca de Castro. Y despues de heMajestad no mandaba que lo rescibiesen por chos los capítulos, el tesorero Alonso Ritraslados simples, sino por las provisiones quelme los dió á Lorenzo de Estopiñan para oreginales, y que tambien pudieran dila

á Vaca de Castro que los firtar hasta que viniera Vaca de Castro, pues mase; y despues que los hubo visto y leido era gobernador del reino. Vaca de Castro dijo que no firmaría tal cosa, porque dellos dicen que habló á los regidores de la cibdad era menester quitar y á otros añadir. Estodisculpándose de la gente que traia y armas piñan importinó quél mismo hiciese la endel Cuzco; que no lo hizo sino por saber que mienda dello y los firmase; Vaca de Castro las Ordenar zas venian, y era, si se cumplian, respondió que no haria, porque conoscia que en el daño comun; y tambien porque con el no eran hombres de constancia y no habia aparejo de armas no subcediese algun albo- él de fiar si honor dellos. Y pasadas otras roto en el Cuzco y en las provincias de arri- cosas entre Vaca de Castro y los del cabildo, ba, pues conocian la gente del Perú cuán no se concordaron en nada; ni tenemos ninexenta y mal sufrida es; é que visto su vo- guna cosa que decir por agora de laca de luntad dellos, con paciencia y buen ánimo, Castro, porque no se concluyó nada de lo .sin se acordar de sus cargos y dignidades que querian; y él se estuvo en Los Reyes, y pasarias, mas que por la carta del visorrey, aun dicen que no mostraba pesalle con las habia deshecho la gente y retenido las ar- cosas que decian del visorrey. mas y entrado en la cibdad, como todos vian, El cual muy de reposo se estaba á todo privado de gobernador é con poca compañía; esto en Trujillo, entendiendo en cosas tan y que si mal les viniese, de quél no dubda- livianas que despres de fundada el Audienba, que á sí y á siis súpitos consejos echasen cia bastaba ii las hacer cumplir un mandala culpa, que en lo que á él habia competido miento quél inviara con un alguacil. Todos siempre hania hecho lo que convenia al ser- Jos que tuvieren cargo de regir reinos y govicio del rey nuestro señor.

bernar provincias, que sin consejo se gniaOidas estas cosas por los vecinos y regido- ren, ellos cairán como han muchos hecho; y

si el visorrey con priesa dejara los arrabales le llevaron las Ordenanzas. Y allegó este y se viniera á las cibdades y con prudencia mensajero á tiempo que estaba cazando ocho entrara en ellas, no vinieran los escándalos leguas de allí en una estancia ó hacienda y grandes daños que hobo, que no fueron snya que ha por nombre Palcócon, sus criapocos. Todo lo que en Trujillo hacia era que dos bien descuidados de tal cosa. Pues como los indios supiesen lo que habian de dar y allegó este Bustillo al pueblo, halló á Luis imponelles en lo que dejaba impuesto á los de Ålmao y le rogó que fuese en persona á de Sant Miguel; y quitó los indios de repar- donde estaba Gonzalo Pizarro y le dijese timientos al capitan Diego de Mora, porque que luego con toda presteza viniese, porque era teniente de gobernador, y á Alonso Hol- le convenia mucho, que le querian cortar la guin, porque lo habia sido. En esta cibdad cabeza. Allegado Luis de Almao donde esde Trujillo estaban su hermano Francisco taba Gonzalo Pizarro á la segunda vigilia de Velazquez Vela Nuñez, caballero muy noble la noche, alterose mucho pensando que era y de grandes virtudes, y Diego Alvarez de otra cosa, y pidiendo lumbre Gonzalo PizaCueto, su cuñado, varon muy cuierdo y asen- rro, le dijo: ¿Qué venida tan de priesa es tado y que se preció siempre de dar buenos esta? Respondióle Almao: Levantaos, ques consejos al visorrey, y los que más dijimos venido Bustillo y trae despachos y avisos que salieron con el visorrey de Tumbez. En que os gnardeis, porque os quieren cortar la la cibdad de Los Reyes, Hernando Bachicao, cabeza. Creyendo Gonzalo Pizarro que lo Diego Maldonado, Gaspar Rodriguez, Pedro decia por Vaca de Castro, respondió: ;Juro de los Rios y otros, como entendian lo que á Nuestra Señora que yo se la corte á él pripasaba en Trujillo y cómo el visorrey ejeci- mero! Y levantóse luego de su lecho sin pretaba las nuevas leyes, platicaron muchas co- guntar cosa alguna, y antes quel resplandor sas entre ellos mismos, determinando de vol- del dia viniese cabalgó en un caballo, y con ver al Cuzco sin aguardar á quel visorrey en- mucha priesa anduvo hasta que llegó al puctrase en Lima, para ver lo que habian de ha- blo de Chaqui, adonde halló al mensajero, cer en lo tocante á las Ordenanzas.

y tomando los despachos estuvo oyendo las

cartas todo aquel dia y hasta la media 10CAPÍTULO XII

che, y como vido las Ordenanzas mostró res

cebir gran alteracion, y sin las acabar de De cómo estando en Los Charras el capitan leer salió fuera diciendo á los que con él es

Gonzalo Pizarro le fueron cartas de mu- taban que unas nuevas tan malas le habian chas personas, y con ellas Bustillo, para venido, que ni ellos las entenderian ni él procurar por el reino. sabria decírselo; y como esto habló, les arrojó

las cartas con las Ordenanzas para que las Bien se acordará el letor cómo el capitan leyesen, y despachó luego á Juan Ramirez á Gonzalo Pizarro habia salido de la cibdad la cibdad de Arequipa para que ciertos didel Cuzco y ido á la villa de Plata, que es neros quél habia enviado para que fuesen en la region de Los Charcas, adonde él te- enviados á España que los detwiese. Y nia repartimientos de indios muy ricos, y holgó allí un dia, el cnal pasado so partió y estando en un pueblo que se llama Chaqui fué á dormir en el camino de Porco, mos, enviando recabdo á las ininas de Potusí, que trando mucha tristeza; y aun afirman que

en aquel tiempo se empezaban á descubrir, muchas veces lloró, casi adinando los granpara sacar plata, allegó á él i criado del des males que habian de rescrecer en el comendador Hernando Pizarro, llamado Buis- reino. No sé yo si eran (lágrimas] fingidas tillo, el cual lo envió don Antonio de Ribe- ó no, porque los que quieren levantarse y ra, é Alonso Palomino, y Villacorta y otros ser tiranos, muchas son las disimulaciones muchos con cartas. Y ansimismo, en este con que engañan á los que les signen. En tiempo me dijo á mí Luis de Almao, criado pocos dias fué á las minas de Porco, donde de Gonzalo Pizarro, que Vaca de Castro le allegó el más dinero que pudo. escribió se estuviese quedo sin se alterar, aunque las cosas no llevaban buenos térmi

CAPÍTULO XIII nos con las Ordenanzas, y que S. M. seria informa lo de la verdad y mandaria lo que De las cosas que pasaron en la villa de Plamás á su servicio real conviniese. Las de ta, é de los procuradores que salieron para don Antonio, é Palomino, é Villacorta y ir á Lima. Alonso de Toro y otros escribian que viniese luego á los librar y redimir de tan gran Despues quel gobernador Vaca de Castro mal como era el que se esperaba, y tambien hobo desbaratado en Chupas á clon Diego de

que riniese i

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Almagro, proveyó y nombró por su teniente

CAPÍTULO XIV
de gobernador de aquella villa á Luis de Ri-
bera, caballero muy principal, natural de la De las cosas que más fueron hechas por el
cibdad de Sevilla; y estando la villa quieta capitan Gonzalo Pizarro, y de cómo eran
y pacífica, sin señal de ningun alboroto, lle- muchas las cartas que de todas partes le
gó á noticia de todos las nuevas Ordenanzas venian.
y leyes que S. M. del rey nuestro señor en-
viaba, у de la venida de Blasco Nuñez por Muy congojado estaba el ánimo del capi-
visorrey.

tan Gonzalo Pizarro en oir las cosas que se
Sin estas nuevas, fueron cartas del cabildo decian, y como era hombre de poco saber
de la cibdad del Cuzco y del gobernador no miraba con prudencia los acaecimientos
Vaca de Castro que lo afirmaban, amones- que en lo foturo se podian rescrecer. Pen-
tando que inviasen procuradores para que saba unas veces de se estar en su casa y no
con los más que fuesen del reino suplicasen mostrarse, como dicen, cabeza de lobo por
de las Ordenanzas.

el pueblo, pues despues, en viendo que sus
No dejó de causar grande alboroto en sus cosas se hacian prósperas, le negarian y de-

ánimos estas nuevas, como habian hecho en jarian dentro en el lazo; otras veces pensaba

todas partes que fueron oidas, y pasado que seria falta de ánimo, y que pues los ojos

aquel tomulto entraron en su cabildo el te- en él todos ponian, no serian tan ingratos

niente Luis de Ribera y Diego Centeno, y que no conosciesen el bien que les venia de

Antonio Alvarez, alcaldes; y Lope de Men- querer él por su persona mostrarse abtor de

dieta y Francisco de Retamoso y Francisco aquel negocio. Tambien consideraba que

de Tapia, regidores perpétuos; y consultado habia ido al descubrimiento de la Canela,

entre ellos de la manera que ternian para

donde salió desbaratado y tan gastado que

rescebir aquellas Ordenanzas y capítulos, con cincuenta mil pesos no pagaria sus deb-

despues de bien pensado sobrello acordaron das, y que fuera justo S. M. le nombrara

que no embargante quel rey nuestro señor gobernador, que era todo su pró, alegando

hobiese proveido las Ordenanzas, que no se- que por el testamento del Marqués y por su

ria cordura que con punta de rebelion ni de provision real, él lo habia sido ya en el Qui-

desacato las reprobasen ni dejasen de obedes- to. Esto le daba más deseo de ir al Cuzco y

cer, antes que como obedientes vasallos con hacer junta de gente y oponerse contra el

grande humildad le suplicasen las suspen- visorrey. Dañó el negocio tambien cartas que

diese todas ó algunas dellas, é que para este no dejaban de venir de to las partes, incitán-

efeto la suplicacion habia de ser general; que dole á que con brevedad saliese de allí, pro-

inviasen de su villa personas que en voz de vocándole á mayor ira, diciendo que tomase

su república suplicasen al visorrey no las la empresa por suya, pues era por libertar la

ejecutase hasta que S. M., siendo avisado provincia, y los amparase y tuviese debajo

de la verdad, proveyese lo que más á su ser- de su favor como patron suyo y persona que

vicio conviniese. Y mirando á quién señala- juntamente con el Marqués habia sido en

rian por sus procuradores, despues de bien descubrir el reino, y que se condoliese de la

pensado se nombraron á Diego Centeno, al- miseria y subsidio tan grande que S. M. les

calde, y á Pero Alonso de Hinojosa, regidor queria echar; y para que con más voluntad

que tambien era en la villa, y les dieron po- lo hiciere, escribíanle que á el mismo Gonza-

der cumplido para que pudiesen juntarse lo Pizarro y á todos los que se habian hallado

con los demás procuradores que fuesen de las en las alteraciones pasadas les mandaba cor-

demás cibdades y villas á la suplicacion, y tar las cabezas y quitar sus haciendas.

obligar las haciendas y personas de su vi-

Pues vistas todas estas cosas y que Gon-

lla para lo que se ofreciere en aquel nego- zalo Pizarro, como ya dije, era hombre de

cio, con tanto que la suplicacion fuese con poco saber, sin mirar que era locura y gran

toda humildad. Y Luis de Ribera gracio- desvarío oponerse contra los ministros del

samente hablaba a todos los vecinos, di- rey, concibe en su pecho de se acercar á la

ciéndoles que no se congojasen ni fatigasen cibdad del Cuzco, adonde él tenia amigos

en oir las Ordenanzas, que S. M. seria ser- muy fieles, y con ellos haria lo que viese

vido de mandarlas revocar.

que más le convenia para este negocio, escri-

Diego Centeno y Pedro de Hinojosa se biendo a todas partes alegres cartas que iria

partieron de la villa para ir a la cibdad de y haria lo que le inviaban á mandar y aven-
Los Reyes, habiéndose visto primero Pedro turaria su vida por les hacer placer. Y reco-
de Hinojosa con Gonzalo Pizarro en el pue- gida toda la plata, qne tanta cantidad de ella
blo de Chaqui.

habia que le sacaban cada dia cien marcos

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