Romancero general, ó, Colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII, Volumen1

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M. Rivadeneyra, 1859
 

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Página 128 - Vestios y salid apriesa, que el General os aguarda; yo os hago a vos mucha sobra y vos a él mucha falta. "Bien podéis salir desnudo, pues mi llanto no os ablanda; que tenéis de acero el pecho, y no habéis menester armas.
Página 399 - Mira Ñero de Tarpeya — a Roma cómo se ardía; — gritos dan niños y viejos, — y él de nada se dolía.
Página 487 - Cabalga Diego Laínez al buen rey besar la mano; consigo se los llevaba los trescientos hijosdalgo. Entre ellos iba Rodrigo, el soberbio castellano; todos caminan a mula, sólo Rodrigo a caballo; todos visten oro y seda, Rodrigo va bien armado...
Página 530 - Vete de mis tierras, Cid, mal caballero probado, y no vengas más a ellas dende este día en un año. — Pláceme, dijo el buen Cid, pláceme, dijo, de grado, por ser la primera cosa que mandas en tu reinado. Tú me destierras por uno, yo me destierro por cuatro.
Página 204 - Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino; con aquel progreso tan dulce y tan suave de sus amorosos y fuertes fechos.
Página 147 - Pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria, coronadas y soberbias, tráeme nuevas de mi esposa y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras, porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena, bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas.
Página 530 - Villanos te maten, Alonso, villanos, que no hidalgos, de las Asturias de Oviedo, que no sean castellanos. Mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados; abarcas traigan calzadas, que no zapatos con lazo; capas traigan aguaderas, no de contray ni frisado...
Página 159 - ¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar, como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan...
Página 129 - Valiente eres, capitán, y cortés como valiente; por tu espada y por tu trato me has cautivado dos veces. "Preguntado me has la causa de mis suspiros ardientes, y débote la respuesta por quien soy y por quien eres.
Página 269 - ... no tiene quien se la alce, y si se le cae la espuela no tiene quien se la calce: 20 maldiciendo iba la mujer que tan solo un hijo pare; si enemigos se lo matan no tiene quien lo vengar.

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