Poesias de D. Amós de Escalante

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Est. tip. de la viuda é hijos de Tello, 1907 - 229 páginas
 

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Página lxxxii - And I have loved thee, Ocean ! and my joy Of youthful sports was on thy breast to be Borne, like thy bubbles, onward : from a boy I wantoned with thy breakers — they to me Were a delight : and if the freshening sea Made them a terror — 'twas a pleasing fear, For I was as it were a child of thee, And trusted to thy billows far and near, And laid my hand upon thy mane — as I do here.
Página xxxii - Lamartine, alma tierna, elevada y contemplativa como la suya. La vaguedad, el pudor, el misterio de las confidencias líricas de nuestro autor tienen, sin duda, algo de lamartiniano; pero no son derivación ni reflejo del gran poeta de las Meditaciones, de quien en la técnica le separaban abismos.
Página xiii - Su alma de poeta lírico (hora es ya de darle tal dictado) quedó estampada en sus versos y en su prosa, tan honda y eficazmente, que los relatos históricos, las descripciones de paisajes, los cuadros de costumbres, la fábula novelesca, cuanto trazó su pluma, está envuelto en una atmósfera lírica y líricamente interpretado, en la más alta acepción que puede tener esta palabra lirismo. La observación es en él precisa y exacta, como de hombre graduado y experto en Ciencias naturales; fidedigna...
Página lxviii - Con aquel descubrimiento nació la prehistoria montañesa, que después del hallazgo de la cueva de Altamira y otras similares, en el cual tuvo la parte principal un deudo de Juan García, atrae hacia este rincón del mundo la atención de los sabios, y envuelve quizá el germen de fecundas indagaciones sobre los primeros vagidos del arte.
Página lxxx - Las aguas corrientes no son riqueza sólo; son vida del paisaje. Porque el agua posee los tres accidentes del vivir: luz, voz y movimiento; luz reflejada, como la luz de la pupila; voz ligera y amorosa, soñolienta y grave, como la voz de la garganta humana. No hay soledad donde el agua corre; no hay tristeza donde el agua mana; no hay desierto donde el agua vive. Fecunda el suelo y despierta el alma, arrulla el dolor, ensancha la alegría, es compañía y música, medicina y deleite; sobre sus ondas...
Página ix - ... energías y respetos de los españoles de antes (de los españoles que se pudiera decir sin más aditamento) ; su piedad profunda, su moral austera, su hondo amor y nunca quebrantada obediencia del hogar, aquella cortesía con los viejos y los sabios y rendimiento con las damas, rendimiento y cortesía llenos de respeto y que no nacen en los labios, sino adentro, sin que hagan los labios otra cosa que vestirlos, al pasar afuera, con dicción noble y correcta, tan lejana de la afectación cuanto...
Página lviii - ... veces pintoresca, que cuadra bien con la índole del narrador, con la materia de sus postreros libros y con el forzado retraimiento de su torre de Muñatones, en que la ingratitud filial le había encerrado. Mientras yacían inéditas las fuentes de una tradición viva y no remota, encarnizábanse nuestros incipientes cronistas en las épocas fabulosas, como si no les bastase la gloria inmarcesible de la Cantabria romana. Un historiador tuvo la Montaña...
Página 91 - Silió, puede reconocerse el impulso inicial, pero al dirigirse a él parece hacerlo con mucha mayor generalidad a cuantos sienten el castigo de las aspiraciones ilimitadas: Es dolor más agudo que no esperar, vivir de una esperanza, llevar su amante voz dentro del pecho y desoirla sin piedad y ahogarla.
Página 112 - ... rumbo nuestro rumbo en noche triste con pavor creciente! No hay tan espesas lágrimas que nublen ojos que al cielo buscan; mas a veces pesa mucho el dolor y levantarse a Dios no sabe la abrumada frente; y hay pudorosas almas que sus penas llorar no saben o decir no quieren y tristezas profundas escondidas del corazón en los remotos pliegues. Mas ¿cuál será la nube que tus rayos, consolación dulcísima no ahuyenten? ¿Habrá dolor que ignores? ¿Habrá herida o miseria mortal que no remedies?...
Página xiii - Escalante vaga, misteriosa y melancólica sinfonía, que sugiere al alma mucho más de lo que con palabras expresa. Ambos han visto la Montaña como nunca ojos humanos la habían visto antes que ellos; ambos la han amado con amor indómito y entrañable, y puede decirse que su obra se completa para gloria de nuestra gente, que, después de haber guardado un silencio de siglos, habló al fin por sus labios inmortales.

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