Romancero de romances doctrinales, amatorios, festivos, jocosos, satíricos y burlescos: sacados de varias colecciones generales, y de las obras de diversos poetas de los siglos XV, XVI y XVII.

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L. Amarita, 1829 - 328 páginas
 

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Página 300 - ¡qué color! ¡Todo con tanta fineza! Mas el queso sale a plaza, la moradilla va entrando, y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. Prueba el queso, que es extremo, el de Pinto no le iguala; pues la aceituna no es mala, bien puede bogar su remo.
Página 12 - El dirá que yo lo soy, pero con falso argumento: que humildad y necedad no caben en un sujeto. La diferencia conozco, porque en él y en mí contemplo su locura en su arrogancia, mi humildad en su desprecio. O sabe naturaleza más que supo en este tiempo, o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. «Sólo sé que no sé nada», dijo un filósofo, haciendo la cuenta con su humildad, adonde lo más es menos.
Página 224 - No hay camino que no yerre, ni juego donde no pierda, ni amigo que no me engañe, ni enemigo que no tenga. Agua me falta en el mar, y la hallo en las tabernas: que mis contentos y el vino son aguados dondequiera.
Página 140 - Amarrado al duro banco de una galera turquesca, ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra, un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son del remo y de la cadena: "¡Oh sagrado mar de España, famosa playa serena, teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias!
Página 11 - A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. ¡ No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero, que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! Ni estoy bien ni mal conmigo, mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo.
Página 12 - Virtud y filosofía peregrinan como ciegos ; el uno se lleva al otro, llorando van y pidiendo. Dos polos tiene la tierra, universal movimiento, la mejor vida el favor, la mejor sangre el dinero.
Página 140 - Pues eres tú el mismo mar que con tus crecientes besas las murallas de mi patria, coronadas y soberbias, tráeme nuevas de mi esposa y dime si han sido ciertas las lágrimas y suspiros que me dice por sus letras, porque si es verdad que llora mi cautiverio en tu arena, bien puedes al mar del Sur vencer en lucientes perlas.
Página 298 - Y & quien otros llaman vino Porque nos vino del cielo. Cuando el luminoso vaso Toca en la meridional, Distando por un igual Del Oriente y del Ocaso, Me dan asada y cocida De una gruesa y gentil ave Con tres veces del suave Licor que alegra la vida. Despues que cayendo viene A...
Página 21 - Cogía de sus hojas La risa con las perlas. Mas ya no me responde Mi dulce amada prenda: Que en el silencio eterno A nadie dan respuesta. De suerte sus memorias En soledad me dejan, Que busco sus estampas Por esta arena seca. Y donde tantas miro, (¡Qué locura tan nueva!) Escojo las menores, Y digo que son ellas. No hay árbol donde tuvo...
Página 12 - Sólo sé que no sé nada," dijo un filósofo, haciendo la cuenta con su humildad, adonde lo más es menos. No me precio de entendido, de desdichado me precio, que los que no son dichosos ¿ cómo pueden ser discretos?

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