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CAPITULO IV.

Sucesos de la guerra.-Enfermedad de Cabrera.-Medidas adoptadas por el DUQUE DE LA VICTORIA. Toma del fuerte de Chulilla.-Continúa la enfermedad de Cabrera.-Su restablecimiento.-El DUQUE DE LA VICTORIA es, nombrado general en gefe del ejército de Ca-, taluña.-Sesiones de las Córtes en los dias 23 y 24 de febrero.-Ocurrencias de la capital.

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STANDO tan embebidos los ánimos en los asuntos de la política, no era posible que se dedicasen á los de la guerra, ni tratasen de buscar medios eficaces para remediar las necesidades del grande ejército. La campaña, por consiguiente estaba parada, y por emprender los grandes movimientos, si se esceptúa alguno que otro golpe parcial como los que hemos referido en las próximas páginas anteriores.

Cabrera á su regreso de Cataluña se situó en la Fresneda, desde donde se ocupó en llevar adelante su sistema de destruir cuantos edificios pudieran ser fortificados por las tropas constitucionales en aquel territorio que tan hostilizado se hallaba. Parecia que su actividad habia crecido estraor

dinariamente en aquellos dias, y cuando por un efecto de ella y de sus disposiciones creia haber llegado á poner en conflicto al DUQUE DE LA VICTORIA, un acaecimiento natural pero terrible vino á desvanecer sus ilusiones, poniéndole à las puertas de la fumba en los momentos en que mas necesaria era su direccion.

A los dos dias de hallarse en la Fresneda se sintió enfermo y aunque en un principio creyó seria un ligero constipado, bien pronto se agravó el mal, en términos de obligarle á llamar cerca de sí las personas de su familia y algunos facultativos. Rodearon con presteza aquellas y muchas otras de confianza el lecho del enfermo; pero la consternacion fué grande cuando oyeron decir al primer médico que se presentó, que Cabrera padecia el tifus y eran graves y alarmantes los síntomas con que esta enfermedad se presentaba. Era necesario en tales circunstancias atender à la seguridad del punto ocupado y á la facilidad de proporcionarse las medicinas y demas objetos de asistencia, y como el de Fresneda no presentase ni una ni otra ventaja los parientes y gefes que rodeaban á Cabrera determinaron trasladarle à Morella. Trataron de hacerlo asi, poniéndole en una camilla bien resguardada y tomando otras mil precauciones para que la traslacion no le fuese nociva; pero al llegar á Hervés se empeoró tanto, que no fué posible moverle de alli, Los facultativos declararon que estaba en muy inminente peligro y aprovechando unos momentos en que su juicio estuvo despejado, le administraron los Santos Sacramentos. Entre la gente carlista reinaba el mayor secreto. Solo las personas absolutamente necesarias sabian el verdadero estado de su gefe, y se empleaba al mismo tiempo el mayor cuidado en llevar los medicamentos de punto muy remoto, variando continuamente de botica y tomar otras precauciones para evitar un envenenamiento que era el gran temor de aquella atolondrada gente y la causa que se empeñaban en atribuir á la enfermedad, á pesar de todas las reflexiones y protestas de los facultativos.

Entretanto el general ESPARTERO trazaba la línea militar que tenia por objeto facilitar el paso á los convoyes sin necesidad de emplear grandes fuerzas, reunia el material necesario y establecia varios hospitales de sangre para el socorro de los heridos en las operaciones que debian emprenderse. Conseguido lo cual determinó el bloqueo de los puntos fortificados que aun conservaban los carlistas en Aragon y Valencia, publicando el 24 de diciembre el bando que sigué:

«D. BALDOMERO ESPARTERO, grande de España de primera clase, duque de la Victoria, conde de Luchana, gentil hombre de cámara de S. M. con ejercicio, caballero gran cruz de la distinguida órden de Cárlos III, de la Americana de Isabel la Católica, de las militares de S. Fer

nando y S. Hermenegildo, y del gran Cordon de la Orden Real de la legion de Honor, condecorado con otras de distincion por acciones de guerra, capitan general de los ejércitos nacionales, y en gefe del de operaciones del Norte, comandante general de las provincias Vascongadas, virey de Navarra, y coronel de honor del regimiento de Húsares de la Princesa.

«Consecuente á lo que tuve por oportuno prevenir en el artículo 10 de las instrucciones generales sobre el bloqueo, que fueron circuladas con fecha 2 del actual á todas las autoridades militares de los distritos de estos ejércitos, he considerado conveniente resolver lo que sigue:

Artículo 1. Se prohibe absolutamente á toda clase de personas pasar con efectos ó sin ellos á pais ocupado habitualmente por los enemigos, asi como venir de aquel á el en que se encuentran las tropas de S. M. la Reina.

2. El que contraviniese á lo prevenido en el anterior artículo sufrirá la pérdida de los efectos, caballerías ó carros donde los trasportase, se le impondrá un mes de prision, y ademas la multa que se considere puede satisfacer con arreglo á sus circunstancias.

3. Los que por segunda vez reincidiesen, no solo perderán lo que se espresa en el artículo 2.°, sino que sufrirán la pena de muerte.

4. Los comandantes generales de las divisiones en los cantones respectivos, los comandantes de las columnas de operaciones de Alcorisa á Caspe, de Andorra á Hijar, del Comun de Huesa, del rio Cella, de Cutanda y las que operan en los reinos de Valencia y Murcia, quedan nombrados comandantes generales de bloqueo para sus respectivos distritos, los que subdividirán del modo que crean mas oportuno para con facilidad llevar á cabo lo prevenido en este bando, dándome cuenta para que recaiga mi aprobacion.

3.

Cuando los comandantes generales de bloqueo reciban parte de haber sido aprehendida alguna persona comprendida en las disposiciones anteriores, ordenará sea puesta en arresto y en depósito las caballerías, carros y demas efectos que condujese, tomando todas las precauciones que dicte la prudencia para evitar fraudes, disponiendo se proceda á instruir la competente sumaria, que será terminada dentro del término de las veinte y cuatro horas, pasando al espediente y el reo ó reos al comandante general del distrito, para que este disponga lo conveniente á la pronta ejecucion de lo prevenido en este bando.

6. Los efectos que se comisen, como resultado de contravencion á lo que va dispuesto, se venderán en pública subasta con las formalidades prevenidas para estos casos, y con la intervencion de un comisario de guerra, ó á falta de este de un empleado de la hacienda militar, y su producto se dividirá en dos partes iguales, una de las que se depositará en caja para gas

tos estraordinarios de guerra, y la otra se adjudicará á los aprehensores: al efecto los comandantes generales de bloqueo elejirán una persona de conocida probidad y arraigo, si fuese de la clase de paisanos, para que desempeñe las funciones de depositario de las cantidades que produjesen los comisos.

7. Los depositarios no procederán à entregar cantidad alguna sin mi espreso mandato, y pasarán al estado mayor general de estos ejércitos cada ocho dias un estado circunstanciado de los fondos que obren en su poder, designando la clase de efectos que los han producido.

8. En la distribucion de los fondos intervendrá un comisario de guerra, donde lo hubiesen, y en su defecto un empleado de la hacienda militar el que mensualmente dará parte al intendente del ejército de los caudales que ingresen en caja y procedencia de los mismos.

9. Los depositarios disfrutarán el dos por ciento de lo que recauden por via de gratificacion para atender á los gastos que la comision pueda ocasionarles.

10. El general 2.° gefe de estos ejércitos, los comandantes generales de bloqueo y demas autoridades militares á quien competan, adoptarán segun las circunstancias particulares de sus territorios respectivos las providencias oportunas para la ejecucion de lo prevenido en este bando, cuidando de que se vigile y cele en cuanto sea posible su cumplimiento en los puntos descubiertos de las líneas, dándome conocimiento de las medidas que. con este fin hubiesen dictado.

Dado en el cuartel general de Mas de las Matas á 24 de diciembre de 1839.-El DUQUE DE LA VICTORIA.

Nueva prueba de la humanidad, tino y discrecion del DUQUE DE LA VICTORIA presenta el bando anterior; él era un precedente honroso de los grandiosos acontecimientos militares que habian de tener lugar en el año que ahora empezaba de 1840, últimos de que por fortuna habian de ser testigos los leales pueblos de Aragon y de Valencia.

Pero no pasaremos á hablar de ellos sin poner al corriente á nuestros lectores de la toma del fuerte de Chulilla, golpe parcial pero interesante con que concluyó la campaña del año 39.

El general de la primera division D. Francisco Javier Azpiroz, era el encargado de atacar aquel punto que debian defender los cabecillas Arnau y Arévalo. La llegada del primero de estos al Villar con dos batallones y un escuadron obligaron á Azpiroz á marchar á Losa para impedirle el que pudiera reunirse con Arévalo, y un movimiento oportuno que hizo desde Chelva el coronel Villalonga amenazando su espalda le acabó de precisar á tomar la direccion de Chera. Quedó asi impedida la reunion de Arnau y Arévalo retirándose tambien à la Higueruela este gefe de los carlistas.

No era fácil emprender el sitio de Chulilla sin esperar á que Chelva se encontrase en estado de defensa; mas á pesar de esto el gefe de la primera division conservaba el punto de Losa con el doble objeto de observar los enemigos y empezar el atrincheramiento del pueblo, que debia servirle de punto de depósito. A tales estremos convertia su atencion cuando supo que el cabecilla Arnau trataba de ocupar la Muela, punto que ofrecia una posicion segura é indispensable para las operaciones de las tropas constitucionales, las cuales por lo tanto se anticiparon á ocuparle despues de haber dejado suficiente guarnicion en Losa y practicado un reconocimiento sobre Chulilla.

Ocupaba el enemigo el puente de este pueblo y podia recibir por él comunicaciones y auxilios. Era preciso que avanzasen las tropas al pueblo y cortasen el puente. La operacion era dificil pero no por eso dejó de ser eje cutada con toda puntualidad sin otra desgracia que la de resultar cuatro soldados heridos. El resto de la noche en que se dió este golpe se invirtió en atrincherar la iglesia y casas inmediatas al pueblo.

Los dias 16 y 17 de este mes que era el de diciembre se trabajó sin descanso en la construccion de dos baterías que debian establecerse en el pueblo de Muela: en la tarde del último llegó de Liria la artillería de batalla. El puente de la Origuilla cuya conservacion era necesaria para los movimientos de una de las brigadas al otro lado del rio, se guarneció con tres compañías. Los sitiados habian reforzado las puertas de la única entrada que tenia el fuerte, con barricas, vigas y tablones. A las siete de la mañana del 18 rompieron el fuego dos cañones de á 8, dos obuses de á 7, media batería de á lomo y el morterete, los cuales jugaron con bastante acierto contra las obras nuevas de la primera puerta; pero la solidez y estraordinario espesor de la muralla oponia tal resistencia, que fué preciso acudir á las piezas de 46 cuya pronta conducion fué ordenada desde luego. Arnau y Arévalo habian llegado á Chera con sus fuerzas, y tres compañías avanzaron por el camino de Sot con el objeto de hostilizar á los puntos avanzados de los constitucionales y de alentar á los sitiados; en semejantes circunstancias importaba mucho ocupar la posicion de la peña del Fraile situada al otro lado del rio, desde la cual se dominaba la parte interior del castillo: una brigada establecida en Domeño se situó en dicha peña al amanecer del 19 rompiendo un fuego tan vivo sobre los sitiados que los obligó á permanecer todo el dia á cubierto de los blindages colocados en toda la estension de la muralla; pero á pesar de que su posicion era poco lisongera rechazaron con energía la rendicion con que les invitó el gefe de los sitiadores. Los cañones de à 16 despues de haber vencido infinitas dificultades y tropiezos desde su salida de Liria llegaron á la Losa custodiados por la brigada de reserva y fueron colocados inmediatamente en batería.

Durante este tiempo el cabecilla Forcadell que habia recibido órden de

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