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La mayoría del partido, crédula y sencilla, ansiosa de dar un paso mas en la carrera de las reformas, escuchó en mal hora la voz de sus tribunos, entre los cuales ocultaban su faz algunos despreciables ambiciosos, y en menor escala otros pigmeos políticos sin creencias ni convicciones que se alistan en cualquier bandera con tal de poder participar del goce de un mediano destino..

Empezaban á confundirse desgraciadamente los cargos que se dirigian á los ministros responsables con los que à juicio de los enemigos de la libertad merecia el DUQUE DE LA VICTORIA.

Ibanse bacinando combustibles que el partido retrógrado supo preparar con talento y perfidia para despues aplicarles la mecha en la hora oportuna de ver realizados sus inicuos y reaccionarios planes.

El órgano del partido octubrista aprovechaba con maestría y refinada intencion todo cuanto era conducente á la consecucion de sus bastardos fines: asi es que tomando acta de las alarmantes querellas del Constitucional de Barcelona, y del enojo visible del Eco del Comercio, se espresaba en estos términos:

«Del estado en que respecto á él se encuentran los progresistas de Barcelona á declararle EN DESACUERDO CON LA CAUSA NACIONAL, no hay mas que un paso. Porque es preciso desengañarse: el universal clamor que la prensa progresista madrileña ó catalana ha levantado contra las medidas adoptadas por el gobierno, no es contra este contra quien directamente se encamina. La clave de todo el estrepitoso clamoreo se encuentra, sin duda alguna, no en los bandos del general Van-Halen, sino en el manifiesto del REGENTE dado en Zaragoza contra las juntas y los junteros. Ese, ese es el móvil del enojo progresista; ese la causa de sus quejas; ese el motivo de su inquietud y desconfianza. »

Se deseaba vivamente la reunion de las Cortes, porque habia de ser el campo de contiendas decisivas relativamente á la suerte del ministerio. El Constitucional de Barcelona decia á este propósito amenazando al gobierno con una oposicion parlamentaria, incesante, y vigorosa.

«Suframos, pues el gobierno no puede tardar en abrir las Córtes; la Constitucion se lo manda, y las circunstancias lo exigen. Mas de una vez se ha visto ya casi apremiado por los representantes de la nacion, que se hallan en Madrid, los cuales à la vista de las ocurrencias de octubre le instaban para que llamase á las Córtes. Si hasta ahora ha podido resistirse á esta necesidad nacional, no lo podrá de aquí en adelante, y mucho menos con lo que acaba de ocurrir en Barcelona. Que las retarde aun, que vaya acumulando los hechos por los cuales tendrá que pedir bills de indemnidad; la generosidad del Congreso tiene un término, y acaso ese ministe

rio

que tan inexorable quiere ser para con nosotros se estrelle én su mismo esceso de rigor. Se ha propuesto castigar una infraccion de las leyes con una série de infracciones, y acaso le suceda lo de «QUIEN A HIERRO MATA, A HIERRO MUERE. »>

El Correo Nacional tambien saludó el decreto de convocatoria con una espansion de alegría al contemplar amenazado de muerte el ministerio que tuvo la gloria de vencer á los rebeldes de octubre.

Decia asi el correo:

¡Pues qué! ¿será todo congratulaciones y regocijos en el recinto donde va á resonar la voz de las pasiones políticas y de las pasiones revolucionarias, de pasiones que se levantan tambien contra el gobierno? ¡Pues qué! despues de los primeros momentos de felicitacion por las victorias conseguidas, ¿no reclamará cada cual la parte que ha tenido ó pretenda tener en ellas, no se convertirán de amigos en contrarios los que ahora mismo se dan la mano por hiporesía? ¿Cree alguien por ventura que no es un torrente el que viene encima, un torrente que la menor disidencia, que el mas leve acontecimiento ha de contribuir á precipitar, un torrente al cual ó ha de abandonarse ó ha de ponerle diques al gobierno? ¿Faltará, y en esta pregunta va encerrada la clave de la situacion, faltará quien represente en las Córtes à la junta de Barcelona?».

<«<El gobierno y el ministerio sintieron instintivamente estos síntomas con que se anuncia una nueva crisis de la larga y terrible enfermedad que postra á la nacion española; los sintieron, y se les escapó la confesion de que no querian Córtes en los momentos presentes. Luego les ha faltado el valor de su voluntad, y han hecho esta nueva concesion al espíritu revolucionário. Bueno es ponerse en las manos de la Providencia; y nosotros que no llevamos aquí ni el interés del gobierno ni el interés de los partidos, nos formamos anticipadamente la opinion de lo que suceda. »

El Eco del Comercio, si bien con mas talento y cordura dejaba traslucir la oposicion que los caudillos de la regencia trina habian de promover en el seno de las Cortes.

Hé aqui cómo se esplicaba:

«Al fin se ha decretado por el REGENTE DEL REINO la deseada y solicitada reunion de las Córtes, que fué dias hace el objeto de viva polémica, en la cual nos cupo no pequeña parte. »

«Los que á todo trance sostienen y aplauden los actos del poder, cantan una especie de triunfo porque ha dado el importante paso de la convocacion para dentro del mes de diciembre, lo cual deja en buen lugar, de algun modo, la palabra que se supo haber salido de los labios del señor presidente del consejo de ministros. Verdad es que dentro del año se jun

tarán de nuevo los representantes de la nacion; pero es ya el 26, es decir, el remate del mes último, y no tan pronto como á nuestro entender y al de otros infinitos amantes del bien público hubiera convenido. >>

«Si en lugar del 26 del mes próximo venidero se hubiesen abierto las Córtes el 1. de noviembre, y sobre todo, si en vez de la fecha de 17 del corriente, que lleva la convocatoria, hubiera llevado la del 17 de octubre, acaso no tendríamos que lamentar hoy la desagradable situacion de la capital de Cataluña, producida ya por repetidos y tristimos escarmientos, ya por exagerado ardor patriótico de algunos, ya tambien por obstinacion de otros y por el fatal modo que tienen siempre de ver las cosas en este pais de vicisitudes políticas encadenadas unas con otras por tan larga série

de años. »

«Ya cuando se discutió en la imprenta sobre la reunion de Córtes indicamos la idea que dejamos ahora repetida, de que podia el retraso dar lugar á complicaciones muy contingentes por la fuerza misma de las circunstancias en que la nacion se veia. Ni siquiera se quiso dar el anuncio solemne de que se reunirian pronto las Córtes, y nuestros presentimientos han sido por desgracia confirmados en no pequeña parte. Mucho celebraremos el que, como es de esperar, no se vean realizados sino en lo que lo están »

Tal era el estado de la opinion y de los negocios cuando ya concluida la crisis de Barcelona regresó á Madrid el REGENTE, y el pueblo que muy especialmente le ha sido siempre adicto, le recibió entre júbilo y bendiciones. Referiremos algunos pormenores de aquella entrada triunfal, que tanto debió acerbar el ánimo de los que en ESPARTERO veian la columna mas firme de la libertad de España.

Hé aquí la narracion, que de la entrada del REGENTE hizo el Eco del Comercio en su número del 24 de noviembre:

«Ayer á las dos de la tarde en punto, como estaba prevenido con anterioridad, entró en esta capital el REGENTE DEL REINO, regresando de su viaje triunfal, en el cual ha recorrido varias provincias de la monarquía, recibiendo en todas distinguidos homenages y muestras de la aceptacion de los pueblos. Afortunadamente su fama guerrera y el entusiasmo por la causa de la libertad han bastado para terminar en pocos dias una guerra, 'que á primera vista, no dejaba de presentar algunos síntomas de duracion. A ser de otro modo, seguros estamos de que el gefe de la nacion hubiera visto realizados con creces los grandes y espontáneos ofrecimientos que á manos llenas ha recogido de los pueblos.»

«Antes de ayer habian salido el gefe político y la diputacion provincial de Madrid á recibir à S. A. en la venta de Meco, limite de esta provincia y de la de Guadalajara; y ayer salió el ayuntamiento constitucional hasta

el confin de la jurisdiccion de esta villa, donde recibió al REGENTE, á quien acompañaban las referidas autoridades, y á cuyo encuentro habian salido tambien hasta la venta del Espíritu Santo un batallon y un escuadron de esta Milicia Nacional. >>

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«Sin embargo de lo frio y húmedo del dia, muchas gentes habian salido á las cercanías de la capital à caballo, en coches y á pie, y en todo el tránsito desde la puerta de Alcalá hasta Palacio, asi como en los balcones de las casas de la carrera, se veia un inmenso concurso compuesto de todas las clases del pueblo, que hacia en sumo grado difícil el circular por aquellos anchurosos parages. »

«Precedia la marcha el ayuntamiento de este año, acompañado del del año anterior con sus timbaleros, maceros y alguaciles. »

«El REGENTE venia en una carretela abierta, tirada por briosos caballos con volantes á pie y cocheros de gran gala. »

<«<Inmediatamente seguia la brillante escolta de S. A., detrás el 5.o batallon de nacionales, y cerrando la marcha un escuadron de la misma

arma. »

«En este orden fué hasta Palacio el cortejo, y en el mismo volvió hasta la morada del REGENTE, cuya persona fué cordialmente aplaudida en todas las calles del tránsito por el gran gentio que habia en ellas y por el no poqueño que poblaba los balcones. >>

«La formacion en batalla de la guarnicion y de la Milicia Nacional presentaba un aspecto brillante; y no hubo el menor suceso que hiciese desagradable la funcion á que el pueblo madrileño mostraba concurrir con tanto gusto y entusiasmo. >>

«Todas las casas de la carrera se ballaban vistosamente colgadas; y en la parte mas eminente de la calle del DUQUE DE LA VICTORIA se habia erigido por el ayuntamiento un arco sencillo por la premura con que ha sido preciso disponerle, pero que no deja de ser vistoso. Componíase de un armazon bien cubierto de bojes, laureles y yedras, ceñido en todas sus partes por guirnaldas de flores, y se sostenia en una série doble de 28 columnas. Entre las 16 del centro habia cuatro estátuas: en la parte alta del frontis de la puerta de Alcalá dos famas tenian en medio un targeton con la leyenda: Al pacificador de España, la villa de Madrid; y en el reverso otro con la siguiente: Al invicto DUQUE DE LA VICTORIA, REGENTE DEL REINO. »

«Por la noche se vió el mismo arco iluminado en toda su superficie por multitud de vasos de distintos colores; si bien el viento norte no dejó lucir completamente esta iluminacion ni la de muchas casas. »

«El REGENTE ha hecho una entrada verdaderamente triunfal, que habra desconsolado sin duda mucho á los que aparentan creer y se esfuerzan

porque los demas crean que la causa de ESPARTERO, unida estrechamente á la del progreso, no tiene muchos partidarios en España. Quisiéramos haber visto ayer en Madrid a muchos estranjeros que de tal modo están alucinados; pues á los de casa no es facil convencerlos, porque jamás se convence al que está convencido y penitente en confesar.»>

«El pueblo de Madrid y la nacion en su inmensísima mayoría estan bien satisfechos del acierto y del patriotismo con que lleva las riendas del Estado el DUQUE DE LA VICTORIA; y solo desea que todos los que tienen el cargo de ausiliarle en esta dificil tarea, sean el eco verdadero y los sinceros y exactísimos ejecutores de sus españoles y constitucionales sentimientos. >>

La alocucion que el ayuntamiento de Madrid dirigió al REGENTE mas allá de la quinta del Espíritu Santo circuló impresa por entre las filas de la Milicia Nacional, y estaba concebida en los términos siguientes:

«Serenisimo señor: Si en momentos críticos, si en la hora que presumió este ayuntamiento constitucional que pudiera alterarse la tranquilidad, peligrar las instituciones que nos rigen y la regencia que las Córtes en virtud de sus facultades dieran, no dudó presentarse á V. A. á ofrecerle sus personas y cuantos recursos fuesen necesarios; si entonces ofreció su apoyo, justo es que brillando ya en nuestra patria el iris de paz, libertad, independencia que vuestra nunca vencida mano ha hecho renacer, recurra esta corporacion á felicitarle por el pronto y satisfactorio desenlace de los últimos acontecimientos, á manifestarle la emocion de sus sinceros afectos, las simpatías que en todas épocas le ha mostrado, y la confianza que tiene en V. A. Sí, serenísimo señor, este ayuntamiento, cuyas opiniones son notorias, confia en las virtudes cívicas, en el españolismo de V. A., que al frente de esta nacion fuerte y generosa, dirigiéndola como hasta aqui, rodeándose siempre de consejeros ilustrados, virtuosos y amantes de su patria, lá elevará al alto grado de esplendor que la corresponde, y que siempre podremos decir con el orgullo noble de españoles: ese soldado, el valiente ESPARTERO, nos ha dado la paz y la felicidad. Madrid 22 de noviembre de 1844. Serenísimo señor. El gefe político, Alfonso Escalante. Alcaldes: Manuel Ruiz de Ogarrio. José Alvarez y Crespo.Antonio Conde Gonzalez.-Juan Manuel Ortiz. Tomás de Linacero.Juan Gonzalez Acebedo. Regidores: Joaquin Temprado. Antonio Gonzalez Navarrete.Pedro Jimenez de Haro. Matías Escalada. Cándido Marcos Molina. Diego del Rio. José París. Francisco del Herrero.Pedro Gainza. ra. Vicente Cano. Manuel Fernandez. Cadiñanos. Juan de Ranero.= Valentin Montoya. Miguel Gallardo. Francisco García Dominguez.= Antonio Sainz de Rozas. Julian Ortiz de Lanzagorta. José de Górgo

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Juan Cuervo.
Mateo Pando.

Ramon Ainz.= Gabriel Talave

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