Imágenes de páginas
PDF
EPUB

a

Españoles: El pueblo zaragozano despues de haber flenado cumplidamente su deber como honrado, como valiente, como leal, en favor de la Regencia del augusto DUQUE, se adhirió al gobierno constituido en Madrid, porque asi lo tenia prometido en una ocasion solemne, y porque jamás ha faltado, ni piensa faltar á su palabra. Invocaudo el sacrosanto nombre de la Constitucion, habia entonces subido al supremo poder el mas célebre de nuestros tribunos, que poco despues no ha dudado intentar la consolidacion de su mando; rasgando sacrilegamente una tras una las hojas del santo libro, y preparando las cosas públicas à la reaccion mas anti-liberal que haya proyectado jamás ninguno de los partidos politicos engendrados en las disidencias de nuestra regeneracion. Esta verdad no necesita hoy género alguno de prueba, porque los actos de ese gobierno mónstruo, hablan mas alto que las interesadas declamaciones de los traidores y de los apóstatas, unidos como siempre en infernal consorcio para ruina de nuestra libertad.

Zaragoza cansada de sufrir, Zaragoza libre de los lazos que la unieron á un gobierno que los ha despedazado villanamente con sus perjurios, se levanta hoy para echarle en cara su vergonzosa perfidia, y para sostener á todo trance las instituciones que la nacion se dió en uso de su soberanía. Constitucion política de la monarquía es el único lema escrito en la bandera que ondea sobre los muros de la siempre heróica. Ella se contiene la libertad, en ella el trono, en ella la independencia española. Bajo su sombra se unirán los buenos, los leales, los valientes que de corazon han jurado la ventura de su patria, y de una vez para siempre quedará asegurado el porvenir de esta nacion, tan perseguida por los estrangeros, tan maltratada por sus malos hijos. »

A Zaragoza siguieron Leon y Vigo, hallándose ya sublevadas contra el execrado gobierno provisional las importantes plazas de Cataluña, como Gerona, Mataró, Hostalrrich y Figueras. Empero tan colosales esfuerzos, tan admirable heroismo solo conducia á derramar lastimosamente la preciosa y pura sangre de la juventud liberal que ha preferido y preferirá siempre la muerte al afrentoso yugo de los tiranos.

Zaragoza, Leon, Vigo y Gerona cedian ante capitulaciones mas ó menos ventajosas, que no fueron cumplidas, despues de soberbios y crueles sacrificios, habiéndolo verificado tambien Barcelona y Figueras, no sin haber dado antes pruebas de un valor sobrehumano, de una pujanza estraordinaria, de un poder colosal é inmenso.

Por desgracia no solo los campos y las murallas de tan libres y fuertes ciudades se enrojecieron con la sangre de las victimas, que en los diferen tes sacudimientos de la nacion, á quien ha oprimido y oprime demasiado

el peso de un gobierno de hierro, se vertió copiosamente la sangre de osforzados patricios; y rojas estan las playas de Alicante y teñido tambien el suelo de Madrid, Málaga, Valencia, Hecho y Ansó, Logroño, Santiago y el Carral !....

El ministerio Lopez fué el brazo que descargó tan horribles y sangrientos golpes.

El ministerio Lopez fué el sacrificador de tan ilustres víctimas.

El ministerio Lopez alentó á los que en silencio maquinaban los planes de la mas inicua venganza, y puso el puñal en sus homicidas y desgarradoras manos.

El ministerio Lopez allanó la oscura senda de la proscricion, lanzó hácia los mares, á la hediondez de los calabozos, al cruel suplicio á honrados y valerosos ciudadanos.

El ministerio Lopez sancionó los estados de sitio, la nefanda policía, (1) y arrojó sobre poderosas y libres ciudades el fuego destructor de la metralla.

El ministerio Lopez, en fin, desplomado al peso de sus iniquidades rodó entre la maldicion de los buenos españoles.

Al célebre cuanto funesto tribuno, autor del programa, reemplazó D. Salastiano de Olózaga, notabilidad progresista, cuya conducta por no haber sido hasta entonces lealmente franca, inspiraba algunos recelos á los verdaderos liberales (2).

(1) En un brillante artículo que publicó el Eco del Comercio, relativo á las injustas prisiones y atropellos contra respetables ciudadanos, como los señores Pardo, Gaminde y el presbítero Garrido, preso por haber estado leyendo en voz alta un número del mismo Eco en el patio de Correos, (desde aquella ocurrencia se prohibió la lectura de los periódicos en aquel sitio), le echaba en rostro al señor Caballero, ministro de la Gobernacion, entre otras muchas, la siguiente inconsecuencia de sus principios.

En 1839 se lamentaba el señor CABALLERO, de que con el gobierno representativo, al paso que hemos adoptado máximas y costumbres estrañas saludables, no podemos lisonjearnos de haber evitado la introduccion de mañas funestas, como LA INFERNAL POLICIA. Pues esto mismo ha dicho y dice ahora el Eco denunciando al público LA INFERNAL POLICIA secreta establecida en 1843 por el señor ministro de la Gobernacion. «Los apóstoles de la tiranía, dijo »el señor Caballero, saben bien que haciendo al pueblo tímido y desconfiado, se le prepara >>para las cadenas.» Pues eso mismo se quiere hacer ahora con el establecimiento de la policía infernal organizada en 1843 por el señor ministro de la Gobernacion, y por eso levanta el Eco del Comercio su voz contra los actuales apóstoles de la tiranía.»

(2) Asi era efectivamente y asi lo espresó un diario progresista en estos términos:

«Porque no debemos perder nunca de vista, que el actual presidente del gabinete (Olózaga) es una de « aquellas personas mas difíciles de calificar en política. >>

«Tal vez al aceptar el honroso encargo de colocarse al frente de la administracion pública se habrá decidido á arrostrar con constancia y sin volver la cara atrás todas las consecuen

Habia sido condecorado con el Toison de Oro, distincion con cedida únicamente a los reyes, príncipes y à ciertos individuos de la grandeza, y esta enaltecida gracia le fué desfavorable en la opinion del partido popular, juzgando que la debia á su influencia en el Palacio de la reina.

Bien pronto el Sr. Olózaga desvaneció estos recelos al acometer la dificil empresa de parar el golpe reaccionario que à las instituciones amenazaba.

á

No se oscureció á su distinguido talento que estaba ya en el caso de justificarse, poniendo en evidencia su liberalismo, empero una intriga palaciega, mas poderosa que su talento, le allanó una caida tau célebre como estrepitosa.

La reorganizacion de la Milicia Nacional de Madrid (1) y otras medidas salvadoras que anunció á su ascenso al poder, pusieron en guardia á los gefes de la camarilla, y le prepararon una caida escandalosa, y con la caida un desengaño.

La persecucion de que era víctima, le obligó á dejar el suelo pátrio, y

cias de una situacion combatida por muchos de los mismos que la han creado; y en este caso, quizá sea bendecida la hora en que el señor Olózaga subió al poder. Mas si asi no sucediese; si la conducta de S. E. se asemejase como ministro a la que ha observado en diferentes ocasiones dificiles, entonces habremos de convenir en que su elevacion no pasa de transitoria, y su ministerio uno de esos infinitos que hemos alcanzado en estos últimos tiempos, para salir de un apuro y entrar en otros mayores.

(1) Debemos consignar en estas páginas, que antes de la caida del ministerio Lopez, gracias á los esfuerzos de algunos diputados y patriotas, como asimismo á las buenas intenciones del ayuntamiento, del que formaba parte el señor Domenech, miembro despues del gabinete Olózaga, se habia acordado la reaparicion de la Milicia Nacional como aparece del documento siguiente:

«Habitantes de Madrid.—Vuestro ayuntamiento constitucional hubiera faltado á uno de sus principales deberes, si por los medios que la ley pone á su alcance no hubiese tratado de cumplir con el precepto que establece el artículo 77 de la Constitucion del Estado; mas á pesar de sus constantes esfuerzos no ha podido conseguir hasta el dia ver restablecida en esta Heróica Villa la institucion de la Milicia ciudadana. Aprovechando ahora la ocasion que ofrece el grande acontecimiento de la declaracion de la mayoría de Isabel II, acontecimiento que formará época en la historia y que parece señalar el principio de una era venturosa para los pueblos de esta nacion desgraciada; teniendo en cuenta por otra parte las manifestaciones hechas por el gobierno á nombre de S. M., para que la Milicia nacional que ha sido siempre su constante apoyo, reaparezca en torno suyo cono robusto sosten de su cetro constitucional, no vacila un instante en apelar con franqueza y buena fé al patriotismo y á la honradez de los liberales madrileños, para que olvidando enemistades que deben desaparecer de entre los corazones libres, cooperen por el órden de llamamiento la reorganizacion de la fuerza ciudadana de esta capital.

En esta atencion vuestro ayuntamiento constitucional ha acordado lo siguiente.

O

Artículo 1. Con arreglo al artículo 4. del decreto del gobierno provisional de 24 de

seguro que iria diciendo en lo intimo de su corazon: «Dios salve á la libertad y á la reina constitucional de España.»

Sustituyó á Olózaga el fatal instrumento de los modernos Nerones, el cuchillo vengador de los octubristas, el único detractor de Cristina, el folletinista escandaloso del Guirigay, en una palabra, Luis Gonzalez Brabo. (4)

julio último se procede à la reorganizacion de los cuerpos disueltos de la Milicia nacional de esta còrte, todo con arreglo á ordenanza y á las demas disposiciones vigentes en la materia. Art. 2. El ayuntamiento valiéndose de los medios que estan en sus atribuciones llamará por el órden de Latallones y compañías á elegir gefes, á todos los nacionales que correspondian á los cuerpos ó tengan las cualidades que la ley exije, y á los demas ciudadanos que deban pertenecer á la Milicia nacional que no se hallen hoy afiliados en ella. Art. 3. Verificada la eleccion, se entregarán las armas á las compañías, y comenzarán desde luego á prestar el servicio que la competente autoridad las encargue.

Y com los deseos de S. M., manifestados recientemente por su gobierno, y los del ayunta miento de Madrid, serian los de que el primero de diciembre próximo, dia señalado para solemnizar la proclamacion y jura de la reina doña Isabel II, toda la Milicia nacional de esta capital concurriese á dar un realce cívico á dicha funcion del pueblo; ya que no sea posible que esto se verifique, presentándose la Milicia tan numerosa como otras veces por razon del tiempo limitado que falta, á fin de que al menos haya toda la fuerza que sea dable organizar para entonces, el ayuntamiento se ocupa sin levantar mano de este importante asunto, y habrá conseguido tan principal objeto si cumpliendo con los deberes que la ley os impone, correspondeis á este llamamiento con la franqueza y la confianza que le ha presidido para que la Milicia nacional de esta villa vuelva á a, arecer con el brillo y esplendor que en todos tiempos ha ostentado.-Madrid 21 de noviembre de 1843.-El alcalde primero constitucional, Jacinto Felix Domenech.-Por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento constitucional, Cipriano María Clemencin, secretario. >>

Aludiendo á esta medida, que realizada hubiera servido de tabla de salvacion á las instituciones, decia con tanto patriotismo como oportunidad un periódico progresista.

«Se nos ha asegurado que se trabaja con esfuerzo y eficacia porque la Milicia nacional se halle reorganizada para el 1. de diciembre. Mucho nos complace tal actividad de parte del ayuntamiento, y esperamos que su celo no se estrellará como hasta el dia en cuestiones, etiquetas y resentimientos, cuando todo debe desaparecer al oir el rugido sordo del espantoso retroceso que mina y socaba las instituciones.»>

(1) El dia que se supo la exaltacion de este personage... estampó el Eco las siguientes lineas: « El señor Serrano ha cumplido su palabra dimitiendo su encargo, que ha sido conferido..... á D. Luis Gonzalez Brabo.

«Esta noticia no la creerán nuestros lectores, porque hay escándalos que no se conciben. Ni la posicion social, ni los servicios al estado, ni los talentos del señor Brabo le daban derecho a un honor, de que le alejaban ademas consideraciones de gran monta. ¡El que redacto en gefe el Guirigay, periódico difamador de la madre de nuestra reina, ser al calo de tres años el primer consejero de la hija.....! ¿Qué delito ha cometido nuestra desgraciada patria para ser tan cruelmente azo:ada por la mano del destino?

«La España de Carlos V y Felipe II; la España que dominó de uno á otro hemisferio, y á cuyo frente han figurado los Jimenez y Cisneros, los Campomanes y Cabarrus, los Perez y Floridablanca, y los Argüelles ser hoy presa de Gonzalez Brabo!..... ¡Qué baldon!

«Quisiéramos poder arrancar esta página de nuestra historia: quisiéramos no haber nacido para no palpar nuestro abatimiento.

Los moderados que jamás reparan en los medios, por escandalosos que sean con tal de ver satisfecha su ambicion y sed de mando, no sintieron sonrojo de poner al frente del Estado á un hombre que hizo traicion á sus principios, à un hombre que los habia insultado, que habia ultrajado à la Reina madre, y á un hombre, en fin, maldecido ya por el partido liberal, lanzado de su seno por ambicioso, turbulento yapóstata.

La nacion se sobrecogió de amargura al contemplar su esclavitud, deeretada por una turba de traidores.

La mayoría del partido liberal se encontraba aherrojada con las férreas cadenas que su imprudente cuanto noble tolerancia habia forjado.

El Eco del Comercio esclamó con el acento del mas hondo pesar.

Por hoy debemos sentar ciertos hechos que se han realizado al pie de la letra de nuestros pronósticos, y estos hechos son:

4. La reconciliacion fué una farsa, y el partido parlamentario una decepcion.

2. Este partido ha roto ya los débiles lazos que le unian, provocando la ruptura el partido que simuladamente respondió al eco santo de reconciliacion.

3. Que la causa de estos hechos prematuros é inmotivados es la intranquila ansiedad de mando y retroceso, hasta donde la imaginacion no llega sin horrorizarse.

4.° Que el partido retrógrado ha despertado, con su impaciencia por venganza, la vigilancia de los liberales adormidos y confiados en la buena fé y generosidad con que tendieron sus brazos de amistad á sus antiguos antagonistas.

3.° Que aquella impaciencia y esta vigilancia se aprestarán al combate, y de este ignoramos las consecuencias.

Por conclusion, que la lucha de los partidos va a empezar de nuevo con mas encarnizamiento que nunca....

La profecía de ESPARTERO se vió tristemente cumplida.

« Tras de mí está el despotismo con todos sus horrores !!...

Hemos hecho esta desaliñada y brevísima reseña de lo ocurrido à los pocos meses de la emigracion del ilustre DUQUE DE LA VICTORIA, para dejar sentado uno de los estremos enunciados en el sumario del presente y último capítulo.

Dejamos en alta mar á ESPARTERO, con sus melancólicos ojos clavados en la desventurada España, y próximo á surcar el anchuroso Occéano en busca de un asilo hospitalario en la capital de Inglaterra.

6. á

« AnteriorContinuar »