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dido; y eu materias de gobierno ó sistemas politicos es una necesidad este olvido de los errores, porque en general no nacen de la perversidad del corazon, sino de ideas adquiridas que los hombres no pueden modificar ni variar a su antojo; pero en política es necesario sacrificar muchas veces los afectos mas tiernos del corazon á la seguridad de las instituciones. Proclamar una amnistía muy amplia antes de que la reina entrase en la mayor edad, era rodear al gefe del Estado de sus enemigos mas encarnizados, era aumentar los obstáculos del gobierno sobradamente embarazado con las disensiones que acaso desde lejos suscitaban los mismos que escitaban la compasion del Sr. Lopez. Este en su esposicion dice que la amnistia fué solo un pensamiento del gobierno provisional que no llegó á realizarse aunque acogido con entusiasmo por toda la nacion, y que era tal el estado de la opinion en esta materia que el ministerio no hizo mas que seguir aquel impulso; pero este es un sofisma de los muchos que contiene aquel documento. Si los hombres de estado, los buenos estadistas no hiciesen mas que concultar la opinion general para adoptar una medida, el hombre mas estúpido, siera honrado, pudiera ser ministro. Laopinion general se estravía fácilmente y máxime en las poblaciones que no tienen un intimo contacto con la córte; mas para rectificar aquela opinion están cerca del gobierno los grandes políticos en cuyas luces y probidad descansa la nacion. Lo cierto es que nadie habia pensado en la amnistía hasta que salió esta palabra de boca del Sr. Lopez, y la reputacion que gozaba en aquella época, hizo que se oyese y recibiese con entusiasmo esta idea; y si bien es verdad que no llegó á tener cumplido efecto esta medida por parte del ministerio, produjo sus deplorables efectos en la nacion, acelerando el pronunciamiento y admitiendo sin escrúpulo à los proscriptos por la ley.

Seria no acabar en mucho tiempo si hubiésemos de notar todos los absurdos y contradicciones que contiene la memoria del Sr. Lopez. En ef primer capítulo de su memoria hablando de la caida del ministerio Rodil Y de los acontecimientos que procedieron á su entrada en el gabinete, dice estas palabras hablando de la coalicion y caida del ministerio Rodil: Llamó (el REGENTE) para ello al presidente de las Córtes, y quiso llevar en este paso hasta la idolatría su respeto a las prácticas parlamentarias: y sin embargo en la página 35 repite: yo entonces veia infringida á cada momento la Constitucion del Estado y deseaba otro ministerio que la acatase y la observara; pero son mas notables las palabras que el general Serrano se permite en el manifiesto que dió á los españoles en 28 de junio en Barcelona, despues de haber aceptado el cargo de ministro Universal, con la condicion espresa de formar una junta central en cuyas manos sin duda hubiera abdicado el cargo de REGENTE el ilustre DuQUE DE LA VICTORIA; pe

ro esta condicion se eludió bajo pretestos frívolos y especiosos, porque con ella hubiera quedado el REGENTE en el apogeo de su gloria, oscureciendo las reputaciones creadas por la ambicion; y no cabia en sus enemigos tanta generosidad. Era preciso, pues, destruirlo, anonadarlo y oscurecerlo para que pudiesen brillar otros hombres de menos valer y labrar con libertad las cadenas que debian oprimir despues à la nacion. Entre las diversas especies que contiene el manifiesto del Sr. Serrano, hay algunas muy notables que es preciso notar para conocer bien la mala fé del gobierno provisional cuyos individuos adoptaron las ideas emitidas en aquel documento segun dice el Sr. Lopez à insertarlo en su esposicion, Entre otras cosas dice el Sr. Serrano en su manifiesto. Los secretarios del Despacho que entonces éramos, comprendimos la grande importancia de la situacion en que nos hallábamos, y yo particularmente como ministro de la Guerra, llegué á penetrar que en este ramo el DUQUE DE LA VICTORIA y sus amigos intimos tenian planes y apoyaban pretensiones no muy difíciles de presumir; pero que mi deber como español que ha jurado defender á la reina y que ha combatido por la causa de la libertad me obligaba á contrarestar. Con franca resolucion, encerrando en el fondo de mi alma la amargura de no leves indicaciones que me ultrajaban, hice presente al DUQUE DE LA VICTORIA en pleno consejo de ministros mis presentimientos, y nada se nos contestó que pudiera satisfacernos, nada que no fuera formulado en violentas declamaciones, impropias de la sensatez y sesudo comedimiento con que deben discutirse en tan elevada region los negocios públicos. »

Este párrafo lleno de reticencias que sin decir nada indica muchísimo, está en contradiccion manifiesta con las palabras del Sr. Lopez espresadas en el Congreso de diputados ea la sesion del 11 de mayo despues de su primera conferencia con el REGENTE DEL REINO: alli el Sr. Lopez se espresó con aquel fuego y aquella grandeza que convence á los oyentes cuando se habla la verdad y siente su corazon el efecto de las ideas que le sugiere su imagi→ nacion, y con ella hizo la apologia mas sublime del DUQUE DE LA VICTORIA; habia penetrado su fondo y solo habia hallado honradez, patriotismo, un ardiente deseo de mejorar la suerte de los pueblos, un ánimo decidido de consérvár ilesa la Constitucion y una sumision respetuosa á las prácticas parlamentarias. Sin embargo, este hombre adopta con la mayor lijereza las ideas vertidas en el manifiesto del Sr. Serrano, que en otra parte dice lo siguiente: «Gran número de provincias se hallaban en actitud de resistir al gobierno del Duque de LA VICTORIA, y todavia esperaba yo que ese poder pasajero al contemplar los males que su pertinacia podia ocasionar, cederia al torrente de la opinion, y por medios conciliadores lograria aquietar la creciente agitacion de los partidos; cuando la destruccion de Reus y la órden de bombar

dear á Granada, me convencieron de que el hombre que arruina las ciudades y enciende la guerra civil para sostener su transitorio mando, merece ser lanzado del pais que tan largamente pagó sus servicios. >>

>>Ejemplos dignos de imitacion tenia el DUQUE DE LA VICTORIA, no solo dentro sino fuera de España. Napoleon prefirió el ostracismo en la roca lejana que sirvió largos años de sepulcro à su gloria, mas bien que seguir su lucha desesperada, regando con sangre francesa los campos de su patria. Carlos X, al frente de un ejército respetable, abandonó el trono por no destruir la prosperidad de su reino; y no hace mucho que una ilustre señora, á quien sostenia un partido numeroso, dejó la España y las grandezas del solio á que estaba acostumbrada desde que nació, antes que concitar la pelea entre sus gobernados. Sin embargo, entre estos personages Y el DUQUE DE LA VICTORIA hay una inmensa distancia: que ni es hijo de reyes el soldado de fortuna, ni la fortuna que le encumbró premió en él, al elevarlo, creaciones parecidas à las del genio de Bonaparte.

>>Arruinar la patria por mandar quince meses es un delito sin egemplo en los fastos del mundo. Arruinar la patria por mandar mas allá de los quince meses que por la ley quedan de menor edad á la Reina, es una usurpacion intolerable... » Este lenguage tan poco lógico del general Serrano, adoptado por sus colegas, esplica un proyecto determinado de sublevar las pasiones contra el REGENTE, acriminando sus actos mas sencillos, y atribuyéndole proyectos de infidencia que su conducta ha desmen→ tido siempre. No: los hombres que sentaban teorías tan absurdas, toma→ das de un partido que atenta sin cesar á las instituciones, no deseaban el bien de la patria; querian la ruina de un hombre y la consideracion de sus enemigos políticos. ¿Qué haria el Sr. Serrano si, gefe de un Estado, viese sublevar algunos pueblos llamando en su auxilio á sus mas encarni→ zados enemigos, que lo eran á la vez de las instituciones? ¿Queria el ministerio provisional que el REGENTE escapase á la primera noticia de que parte de un pueblo se habia sublevado abandonando la Reina, la Constitucion y el gobierno, entregando la nacion á la anarquía mas espantosa? Cuando Napoleon dejó la Francia sin presumir que pudieran condu→ cirlo á Santa Elena, habia regado de sangre francesa todo el suelo de Europa Carlos X no salió de París hasta dejar 10,000 cadáveres suizos cubriendo sus calles; y si una ilustre señora dejó la España y las grandezas del solio antes de concitar la pelea, mas de una vez esa persona obró en sentido contrario cuando las circunstancias le eran mas favorables. Pero es una idea muy peregrina querer rebajar el mérito del general EsPARTERO porque no es hijo de reyes ni tiene el genio de Bonaparte. Esto dicen en el siglo XIX y en un pais constitucional los que han defendido

muchas veces los derechos del hombre, reconocen la soberanía de la nacion, y han querido establecer el jurado para todos los delitos.

Sin atreverse el Sr. Serrano á decir que el REGENTE queria prorogar la menor edad de la Reina con objeto de conservar el poder mas tiempo, porque es necesaria mas independencia de la que se conoce à S. E. para sentar un hecho tan destituido de fundamento, arroja esa idea como por incidente seguro de que ha de ser una tea incendiaria que ha de producir estragos inmensos contra la libertad.

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Mas adelante dice el Sr. Serrano en el mismo manifiesto lo que sigue: «Ví á la nacion sublevada, no para destruir las instituciones existentes ni el órden social establecido, sino para conservar ese órden, para fortalecer esas instituciones, anhelando tranquilidad, paz y descanso, deseosa en fin de ser gobernada con tolerancia y justicia. Y por otra parte vi al gobierno del DUQUE DE LA VICTORIA derribar las cosas que existian, apoyarse en la violacion de los principios constitucionales, desconsiderar las gerarquías en el ejército, turbar el órden administrativo de la Hacienda, malbaratar sus productos venideros, someterse al influjo esclusivo de un gobierno estraño, destruir, por último, destruir materialmente hasta las ciudades que respetó en otros tiempos el cañon de los estrangeros, y todo para prolongar unos cuantos meses su existencia. ».

No se pueden hacer acusaciones mas atroces al gefe del Estado; acusaciones que estan desmentidas por sus mismos enemigos que con mas respeto á la verdad que el señor Serrano, no ban temido confesar que jamas el REGENTE se separó del espíritu de la Constitucion. Que destruia las cindades, tienen valor de decir los que pocos meses despues incendiaron con el mortífero fuego del cañon á la populosa Barcelona y amenazaron destruir à la siempre heróica Zaragoza,

Un insulto, en fin, á la verdad es la exposicion razonada del señor Lopez, si no ha creido quizá que la elegancia de su estilo podia fascinar al público; pero se equivoca, porque los hechos son muy graves, muy latentes y de consecuencias muy funestas para que no se analicen con detencion; y á medida que se avanza en este exámen se é con mas claridad que la conducta del gobierno provisional de 9 de mayo, fué anti-constitucional y reaccionaria, y aseguró la dominacion de un partido enemigo declarado de la Constitucion que la nacion se diera en 1837.

El nombramiento de altos funcionarios para las provincias en el ramo de la guerra, dió á conocer con facilidad los proyectos liberticidas de aquel ministerio, porque desarmada la Milicia nacional y dominado el pueblo por un ejército numeroso en que se hacian modificaciones inoportunas, dirigidos por gefes de opiniones marcadas y contrarios al sistema de libertad TOMO III

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que había seguido, no era aventurado presagiar el término funesto à que debia conducirnos aquel sistema. En vano se invoca por el señor Lopez, para justificar esta medida que faltaban generales progresistas; en vano se invoca que la opinion era irresistible y que era preciso ceder á sus tendencias. Los altos funcionarios que profesaban opiniones progresistas, fueron mirados por el gobierno provisional con desconfianza y separados muchos de sus destinos, desmintiendo de este modo las ideas de efusion y reconciliacion que proclamaba sin cesar.

El nombramiento de una persona determinada para la primera capitania general de la nacion, la considera el señor Lopez como una necesidad de las circunstancias, y en su modo de decirlo indica los temores que esta medida le infundia; pero el señor Lopez si hubiera querido ser consecuente en sus principios, hubiera abandonado el gobierno, seguro de que su dimision no hubiera producido mayores males que su estraña conducta.

Pero donde mas resalta la ineptitud, la debilidad y la inconsecuencia del gobierno provisional, es en el nombramiento de tutor de las reales Personas. Infringiendo la Constitucion y las leyes, se habia provisto esta necesidad que no era tan urgente como supone el señor Lopez, y sin embargo que el tutor cuya eleccion hos abstenemos de calificar empieza faltando á sus deberes, al respeto y consideracion que debe al gobierno, establece, en el círculo de sus atribuciones, un sistema absolutamente contrario al que proclamaba el gobierno. Y este mismo gobierno respetando la Constitucion que acababa de infringir, se contenta con reconvenirlo y continúa dándole su confianza en ́aquel grave encargo. No teme infringir la Constitucion en su parte mas esencial renovando totalmente el Senado, y no se atreve á remover el tutor nombrado provisionalmente. No teme infringir la Constitucion nombrando una nueva diputación provincial y un ayuntamiento del modo mas absurdo y despótico, y respeta aquellos principios para la remocion de un tutor cuya edad lo hacia inútil en aquel cargo. No teme infringir la Constitucion declarar mayor de edad á la reina, y la quiere respetar en la remocion del tutor cuyas ideas eran mala garantía para la libertad.

Déjenos el señor Lopez de justificaciones y confiese francamente que por debilidad, por ambicion ó por venganza, se declaró un dia enemigo las instituciones y juró un dia la pérdida del DuquE DE LA VICTORIA que estas se hallaban simbolizadas.

Con tal sistema, que se toleró algun tiempo, porque parecia imposible que tales hombres engañasen la nacion, preciso era que en algunas juntas se descubriese ese espíritu de reaccion y esa preponderancia del partido moderado, á que decididamente protegia el gobierno provisional; pero no

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