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Para que la escritura pública pueda producir ejecucion, es necesario que reuna las circunstancias siguientes:

1. Que esté otorgada por persona apta para ello, á presencia del número competente de testigos, y ante escribano público del pueblo del otorgamiento, ó ante notario real que haya suscrito dicho documento en el protocolo de la respectiva escribania numeraria, á no ser que se hubiere otorgado en Madrid, Valladolid ó Granada, cuyos notarios reales tienen la misma facultad que los escribanos públicos (1).

2.' Que si contiene obligacion hipotecaria, conste haberse tomado razon de ella en el registro de hipotecas de la cabeza del partido dentro del término legal (2).

3. Que la obligacion contenida en el instrumento sea de cantidad líquida, cuyo plazo haya vencido.

Conviene tener presente que todas las copias dadas por el mismo escribano que autorizó el protocolo se reputan por originales y producen una prueba completa en el juicio ordinario; mas para que produzca accion ejecutiva, solo una copia es considerada como verdadero original, que es la primera, sacada por el mismo escribano del otorgamiento. Siendo expedida por otro, aunque sea en el mismo dia en que se autorizó el instrumento, ya no tiene la misma fuerza que el original ni Irae aparejada ejecucion (3).

Opinan los autores que es ejecutivo un instrumento con los requisitos necesarios, ya sea otorgado en España, ya en el extranjero, si se pide la ejecucion en estos reinos; porque en todo lo concerniente al orden del juicio se debe atender siempre al lugar en que se sigue, y no á aquel en que se formalizó el contrato 6 documento. Pero no debe olvidarse lo que ya se dijo, acerca de la necesidad de presentar esta clase de documentos para su traduccion en la interpretacion de lenguas, sin euya solemnidad

(1) Ley 7, tit. 23, lib. 10, N. R.

(2) Art. 18 del Real decreto sobre el derecho de hipoteca de 23 de mayo de 1845, y demas disposiciones relativas a esta materia , de que ya hemos tratado en el tit. 2.°, lib. 1.o de esta 2.a parte.

(3) Febrero Novisimo, sundándose en la 'ey 54, tit. 18, Part. 3.

no tienen validez en juicio. Opinan tambien ,'y esto es inconcuso en la práctica , que para evitar toda duda sobre si el que autorizó el instrumento es ó no escribano, se compruebe ó legalice por dos o tres que den fé, no solo de que es legal y fidedigno, sino de que el signo y firma puestos en el mismo son suyos propios y los que acostumbra usar (1).

Si en el instrumento público no se señala plazo para hacer el pago, se entiende vencido á los diez dias del otorgamiento (2).

Hay varios instrumentos que no traen aparejada ejecucion, á saber:

1. El que carece de las formalidades legales , ó no está extendido en el papel sellado correspondiente á la calidad y cantidad del contrato.

2. El que contiene alguna cláusula condicional, sea expresa ó tácita, mientras no se cumpla la condicion, como sucede, por ejemplo, en la promesa dotal, pues hasta que se verifique el matrimonio no puede el marido reclamar la dote.

3. El que ha sido alterado por una novacion de contralo.

4. La escritura de arrendamiento, cuando se pide la renta por la tácita reconduccion, pues entonces se necesita ademas que el arrendatario manifieste, bajo juramento, continuar en el disfrute de la cosa arrendada ó reconozca la deuda.

5. El instrumento que se remite á otro, sin que este conste primero, ya sea insertándose en él, como debe hacerse, ó ya presentándose por separado.

6.° La cláusula contenida en algunos contratos, de enviar ejecutor ó comisionado á costa del deudor, ganando salario para promover la cobranza (3).

7.° La obligacion de satisfacer lo que se perdió en el juego, aunque este sea de los permitidos (4).

(1) Paz, tit. 1.0, part. 4.", cap. 3.0, el cual cita á varios otros autores.
(2) Ley 2, tit. 1.0, Part. 5 al fin.
(3) Ley 8, tit. 29, lib. 11, N. R.
(4) Leyes 7, 8 y 13, til. 23, lib. 12, N. R.
TOMO II.

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ó com

8. La de pagar las mercaderias que los mercaderes, plateros y negociantes dan al fiado (1).

9. La que constiluyen los hijos de familia, á pagar cuando se casen, hereden á sus padres ó sucedan á otra persona, prometiéndose para época incierta, á menos que intervenga el consentimiento paterno.

10. La que contrae un estudiante sin licencia de la persona que lo tiene á su cargo.

11. La obligacion hecha por la mujer casada, sin preceder ó intervenir licencia de su marido.

Los instrumentos que tengan alguna de las circunstancias, defectos ú obligaciones enumerados no producen ejecucion (2).

Pudiera suscitarse duda sobre si es necesario, para darles fuerza ejecutiva, que las escrituras contengan la cláusula llamada guarentigia. Pero basta en nuestro concepto conocer en lo que consiste esta, para deducir que es innecesaria y supérflua. Redúcese á expresar los contrayentes, que dan poder y facultad á los jueces y justicias para que puedan apremiarles al cumplimiento del contrato, como por sentencia ejecutoria. Mas siendo por una parte tan terminante la ley, que liga á los hombres á cumplir lo que prometen, de cualquier modo que conste la obligacion, sin necesidad de fórmulas ociosas; y por otra, hasta depresivo de la autoridad, el que se le confiera por las partes una facultad que tiene por la ley, en nada puede influir, ni para nada

(1) La ley 3, til. 8, lib. 10, N. R., declara nulo dicho contrato, y por consiguiente no puede producir fuerza ejecutiva.' Sin embargo, desde la publicacion de la ley de 14 de marzo de 1856, aboliendo la usura, ha lugar á sérias consideraciones sobre la probibicion consigoada en dicha ley 3.

(2) Por la antigua legislacion era preciso que las escrituras comprensivas del contrato de préstamo contuviesen la cláusula de no haber mediado interés, ó de no intervenir mas que el cinco por ciento, ó el seis entre comerciantes, con el juramento expreso de ser verdad lo que aparecia estipulado (ley 22, tit. 1.o, lib. 10, N. R.); y ademas estaba prohibido el contrato de venta al fiado de cualquier clase de semilla, con la obligacion de pagarla a mayor precio que el corriente en el mercado (ley 5, tit. 8, lib. 10, N. R.); pero la citada ley de 14 de marzo de 1856 ha abolido la tasa sobre el interés del capital numerario dado en préstamo, y sobre préstamo de cosa fungible cuyo interés consista en aumento de la misma especie; de modo que en el dia toda escritura pública de préstamo produce ejecucion, sea cual fuere el interés que se pacte, y aunque no intervenga el expresado jurumento, y solamente en el caso de no constar el contrato en documento userito, es cuando no puede reclamarse el rédito pactado.

es necesaria dicha cláusula, si el instrumento reune todos los demas requisitos esenciales para preparar la ejecucion.

El documento público en virtud del cual se reclaman réditos de censo, la trae aparejada, siempre que esté otorgado en toda forma; y aun puede servir la misma escritura, otra vez presentada judicialmente, para anteriores ejecuciones (1). Pero es necesario distinguir: si aquel contiene la escritura primordial de imposicion ú otra obligacion hipotecaria, tiene fuerza ejecutiva contra cualquiera que posea la finca ó cosa gravada con el censo; pero si está limitado a la escritura de reconocimiento sin hipoteca , la obligacion en este caso es puramente personal, y entonces la ejecucion no puede despacharse mas que contra el deudor personalmente responsable y sus herederos. Debe tambien observarse respecto de esta clase de créditos, asi como los de arrendamientos, que no pueden reclamarse en via ejecutiva por todo el tiempo que se adeude, pues como esta accion prescribe á los diez años, solo está expedita la ejecucion por la cantidad que importen los réditos ó rentas de los últimos nueve años y dos tercios.

2. El segundo título ejecutivo es cualquier documento privado, reconocido judicialmente bajo juramento. Todos los papeles privados en que el firmante, ó á cuyo nombre estan extendidos, se obliga á salisfacer alguna cantidad, ya sean hechos á favor de persona determinada, ya digan solamente vale que pagaré á quien lo presente (que llaman vales ciegos ó al portador); las cartas en que alguno confiesa la deuda ó pide á otro le preste cierta canlidad, diciendo en ellas que le sirvan de resguardo; é igualmente los documentos privados , libranzas y demas papeles simples, producen accion ejecutiva, siempre que sean judicialmente reconocidos. Este reconocimiento puede ser de la letra ó firma, si estan escritos ó firmados por el mismo que en dichos documentos se confiesa responsable, ó bien de su contenido si estan extendidos ó firmados por otro á su nombre, por no saber ó no poder hacerlo la persona obligada (2).

(1) Ley 11, lit. 28, lib. 11, N. R.
(2) Leyes 4 y 5, lit. 28, lib. 11, N. R.

Puede suceder que el confesante reconozca por suya la letra y firma del documenlo, y que no se confiese deudor , suponiendo no haber contraido válidamente aquella obligacion; pero en este caso queda preparada la ejecucion (1), aunque se niegue la deuda, porque una vez hecho el reconocimiento de la firma con los requisitos necesarios, cualquier modificacion que se añada es una verdadera excepcion, que no puede entorpecer la via ejecutiva, y que tendrá su fuerza en el término competente, cuando llegue el caso de probar las excusas que el deudor opusiere. Lo mismo sucede cuando este, reconociendo la deuda , manifiesta que tiene cuentas corrientes con su acreedor y que deben compensarse los -créditos, pues lo ilíquido no puede impedir el pago de una cantidad líquida.

Segun el derecho establecido por la ley de Partida, si en el acto de la confesion el presunto deudor , aunque reconozca por suya la firma, asegura que no se le llegó a entregar la cantidad ó cosa que se le reclama , cuya excepcion es conocida en el derecho con el nombre de non numerata pecunia, y no han pasado los dos años que la ley (2) prefija para oponerla, contados desde la fecha del vale ó documento, no puede despacharse la ejecucion en virtud del reconocimiento; y si por el contrario ha trascurrido dicho tiempo, procede la via ejeculiva, aunque en el aclo de reconocer el vale ó papel diga el deudor que no ha recibido el dinero.

Pero la nueva ley de enjuiciamiento concede fuerza ejecutiva, como ya se ha indicado, al reconocimiento de la firma, aunque se niegue la deuda , y solamente en el caso de no reconocerse aquella deja de proceder la ejecucion, y queda al acreedor su derecho a salvo para usarlo en juicio ordinario (3).

Ha solido disputarse antes de la reciente legislacion de procedimientos, si era suficiente para aparejar la ejecucion el reconocimiento de un documento ó vale en la conciliacion , sostenién

(1) Art. 943 de la ley de enjuiciamiento civil.
(2) Ley 9, tit. 1, o, Part. 3.
(3) Art. 943 de la ley de enjuiciamiento civil.

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