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piere trabajará, considerada la calidad de la tierra, de darse á la granjería y labor del campo á que fuere mas aparejada, y como en esta tierra aya tanta diferencia de provincias, forzado à de aber mucha diferencia de grangerias, y abiéndolas, no puede Vuestra Magestad dexar de ser serbido y acrecentar sus rentas con la contratacion dellas.

Muy poderoso Señor, hasta aquí he dicho, lo mas brebe que he podido, lo que toca á la conserbacion y perpetuacion de las gentes de aquellas partes, como sea el cimiento sobre que se â de edificar esta obra, y helo dicho generalmente, dexando el cómo á la Real providencia de Vuestra Magestad y de su Consejo, que muy mejor que yo darán en esto parecer, no me apartando de servir con mi talento, sì para el fucre necesario; siguese luego dar órden en cómo estas gentes vengan en conocimiento de su Criador para que se salven, porque si no se entrase por esta puertà, no sería Vuestra Magestad dicho buen pastor, como lo es y yo lo sé por lo que he alcançado de la Real yntincion de Vuestra Magestad en todo lo que me ha enbiado á mandar en este caso; y aunque otras veces yo tengo escrito á Vuestra Magestad sobrél y demas de mi parecer, enbiado otros algunos de personas santas y religiosas, en especial el de frey Juan de Teto, que Vuestra Magestad conoció, y el de fray Martin de Valencia, que fué por principal de los frayles franciscos que pasaron en aquellas partes, que ambos, como varones de Dios y zelosos deste bien, se juntaron conmigo muchas veces á hablar en ello, no dexaré aquí de tornarlo á dezir, por ser en tiempo en que se â de effectuar lo que mejor pareciere: y es que Vuestra Magestad deve proveer en aquellas partes de pastores

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de la Iglesia, que sean tales, que ymilen á Nuestro Redentor y que comiençen facere et docere y que su doctrina, no solo sea verbo, sed exemplo, y que todos los otros ministros de la Iglesia sean conformes: á estos pastores y perlados, porque si de otra manera fuesen, no solo no aprovecharian, mas dañarian gravemente, porque como aquellas gentes sean de mucha abilidad y entendimiento, si biesen los ministros de Dios y los que an de predicar virtudes, profanos en ábito y en obras, creerian, y aun ya algunas vezes lo an dicho, que pues los clérigos no óbran segund predican, que su doctrina no es verdadera, y que no debe ser á mas effecto de atraerlos á que sirban, y no para que se salben, mayormente que en la falsa religion que ellos tenian todos los ministros de sus templos bibian tan casta y onestamente y tan sin exceder de su órden, que el que excedia en algo con ninguna otra cosa pagaba sino con la cabeça, y si en aquella que era falsa y por tal se les â' reprobado y defendido tanto, se defendia la profanidad y mal enxemplo, quanto mas ay necesidad que en la que por buena y santa se les predica aya' desto mucha vigilancia y cuydado; y la mas principal cosa que á los que por razon quieren sentir las cosas de nuestra fée les haze aprovarla, es conocer todos los precebtos della ser fundados sobre defender vicios y amonestar virtudes; no menos que en lo pasado uso en este capítulo de la conbersion de generalidad, teniendo como tengo por cierto que con Vuestra Magestad, que tanto zelo tiene á esta santa obra, basta apuntarle, mayormente tenien do como Vuestra Magestad tiene en su Real Consejo tales personas y tan doctas y zelosas del servicio de Dios y de Vuestra Magestad, que sabrán dar en el caso toda

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buena espedicion, aunque con la protestacion pasada que non rrecuso laborem, si populo fuerit necessarium.

Tratando, imbictísimo Señor, de la conserbacion y conversion de las gentes de aquellas partes, como cosas mas principales, resta dezir mi parecer en lo que toca al servicio de Vuestra Magestad y acrecentamiento de sus rentas y patrimonio Real; plega á Nuestro Señor acierte segund tengo el deseo; ya Vuestra Magestad tiene por antiguo uso de llevar cierta parte del oro y plata y perlas y piedras que en aquellas partes an los españoles que en ella residen, y en esto no ay qué hablar, pues desque se descubrieron se acostumbra llevar, ansí por razon del dominio que Vuestra Magestad en ellas tiene, y por la licencia que se dá para que se coxga, como todos los mineros (1) sean de derecho de Vuestra Magestad; bien sé que parecerá á algunos ynpusicion nueva la que aquí diré, y que con dezirla no hago lo que debo á mis vezinos, mas si bien la consideraren, hallarán que, demas de cunplir yo con la obligacion natural que á Vuestra Magestad tengo como á mi Rey y Señor, ellos tanbien reciben buena obra, y mirando que yo soy el que mas parte espero que me cabrá de lò uno y de lo otro, como á quien Vuestra Magestad ha de hazer mas merced en todo por le aber yo servido mas, creerán que no busqué del todo el daño; y esto digo, porque, sin conparacion, me penaria de ser notado desta culpa, porque no podrian dexar de dezir que algund particular ynterese me moviese á ello, porque siempre le pospuse por el general: digo, Señor, que en el segundo capítulo, que habla de la perpe

(1) Mineros está aquí por minas.

tuacion, dize que Vuestra Magestad debe repartir los pueblos de aquellas partes entre los españoles, etc.: digo tambien que trujéndolos repartidos como cosa propia, procurará cada uno, vista la calidad de la tierra que le cupiere, plantar en ella aquella granjería que mas se dé y mas pueda ser aprovechado, y que de la contratacion desto Vuestra Magestad recibirá servicio y sus rentas ́se acrecentarán; esto se puede hazer en dos ó tres maneras: la una, queriendo Vuestra Magestad que se le pagase alcabala de lo que se vendiese y conprase de aquellas granjerías, segund la órden y costumbre destos sus reynos; la otra seria que cada uno, en quien los dichos pueblos fuesen repartidos, diese y contribuyese á Vuestra Magestad cierta parte de la misma cosa de que tratase; la otra, por un certunquid señalado, que al tiempo de le hazer la merced quedase asentado que contribuyese á Vuestra Magestad, que esto seria mas o menos, segund la calidad de la merced y de la persona á quien se hiziese, y que este certunquid quedase asentado en el privilegio de la merced que se le hiziese, por perpétuo subsidio ó como mejor á Vuestra Magestad le pareciere.

Puédense señalar para Vuestra Magestad provincias ó pueblos, los que paresciesen mas provechosos y de mas calidad, para que estos fuesen de su patrimonio y corona Real, pero ay necesidad que haziéndose ansí, se biese quál sería mas provechoso á sus rentas Reales, tomarlos ó repartirlos, porque segund la esperiencia de lo pasado, no â parecido ser muy provechoso aberlos tenido Vuestra Magestad, porque los pueblos, que hasta aquí an estado en poder de los oficiales de Vuestra Magestad, an sido muy mal tratados y an venido en mucha diminucion, y Vuestra Magestad â recebido poco serbicio, de qué darán testi

monio los libros de su contador y thesorero; y si Vuestra Magestad determinase de los tomar y le pareciere que ansí conbiene á su servicio, conbiene así mesmo que en ello se ponga nueva orden y se provea de otra manera que hasta aquí, para lo qual así mesmo daré mi parecer, si dél obiere necesidad y Vuestra Magestad fuere servido.

REPRESENTACION DE LOS PROCURADORES DE YUCATAN, EN NOMBRE DE HERNAN CORTÉS, HACIENDO PRESENTE Á SU MAGESTAD LO QUE PODRIA PROVEERSE PARA AQUELLOS DOMINIOS, Y

PROSECUCION DE SUS DESCUBRIMIENTOS.-(Año de 1525.) (1)

Lo que los procuradores de Hernando Cortés, go-t bernador y capitan general, por Su Magestad, de la Nueva España, que antes se decia Yucatan é Coluacan, que es las Indias, y de los concejos della dizen es que, por servir á Su Magestad, que uno dellos yrá á la dicha tierra, para que de allá se enbie á Su Magestad, allende el oro que le pertenesce de su quinto, todo lo mas que se pudiere aver de lo que tiene el dicho Hernando Cortés y los que con él están; y para que esto aya mejor efecto, Su Magestad â de mandar proveer lo siguiente:

Primeramente, que Su Magestad mande dar su provi sion, para el dicho Hernando Cortés y para los oficiales de Su Magestad que allá están, que del primer oro que se uniere en la dicha tierra, que pertenezca á Su Magestad, hagan pagar y paguen á las personas que dieren el

(1) Archivo de Indias. Patronato, Est. 1.o, Caj. 1o.

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