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do tomar cierto asiento con el dicho Juan de Ribera y con Fray Pedro de Melgarejo, y que estando aderezando su viaje para estas partes, Vuestra Magestad le mandó bolver á esa córte con el despacho que se le habia dado, el cual por mandado de Vuestra Magestad habian entregado en el Consejo de las Indias; y así mismo el dicho Ribera me dijo que Vuestra Magestad despues le habia dicho que habia mandado proveer á Luis Ponce para saber cómo yo habia hecho las cosas de vuestro servicio, y para que se viese y conociese mi limpieza en cuanto á lo del ofrecimiento que de mi parte á Vuestra Magestad se hizo; ninguna cosa he deseado ni deseo mas en este mundo que ofrecerse caso en que mi voluntad se esperimente por todas vías en el servicio de Vuestra Magestad, y aunque á la sazon yo estava pobre y adebdado, pusiera toda posibilidad porque se cumpliera lo que de mi parte se habia prometido á Vuestra Magestad, y asi lo hiciera agora, sino que como á Vuestra Magestad en la relacion escribo, estoy tan alcanzado y pobre, que de todo cuanto he conquistado y ganado y servido á Vuestra Magestad, no me queda sino mi persona, lastimada y herida en diversas partes, y puesta en necesidad ella y todos mis amigos; y si esto no es así, véanse las astucias y diligencias que Gonzalo de Salazar hizo por descubrir mis riquezas, y los tormentos que dió á quien tenia cargo de mi casa, y cómo la haró y cabó por muchos lugarés, hasta que quedó satisfecha su mala intincion; y en cuanto á saber Vuestra Magestad como yo he hecho en estas partes las cosas de su servicio, y que se vea mi limplieza, si mis obras y servicios no han bastado para ello, bien sé que no ha estado el defecto en ellos, sino en mi dicha y en los imbidiosos de lo que he servido; y

porque en la relacion larga que embio á Vuestra Magestad, toco mas largo en esta materia, aquí no diré mas, de quedar aparejado y obediente á todo cuanto Vuestra Magestad fuere servido de me mandar, como siempre lo he hecho.

En lo que toca á la hacienda de Vuestra Magestad, no se qué decir sino, en lo que en mí es, la procuro como baria la salvacion de mi ánima; los oficiales harán relacion dello á Vuestra Magestad; solamente quiero, decir que tengo por muy dificultoso haber buen recabdo en ella, por la muchas y grandes diferencias é interéses que entre ellos ha habido y hay.

El cargo de Alguacil mayor desta Nueva España, de que Vuestra Magestad mand proveer á Diego Heruandez de Proaño, se le entregó luego como presentó su provision, é comenzó á usar dél; asimismo se entregó la fortaleza que se hace en esta cibdad á Pedro de Salazar, como Vuestra Magestad lo mandó, y son personas en quien caben muy bien semejantes cargos. Las atarazanas desta cibdad, donde están los bergantines, se entregaron á Lope de Samaniego; en esto nos pareció que Vuestra Magestad nos agravió, porque no era cargo aquel, de que Vuestra Magestad mandara proveer á un mancebo que servia ayer á Rodrigo de Albornoz. Suplico á Vuestra Magestad, por mí é por los conquistadores destas partes, que cuando semejantes cargos mandase proveer, mande primero saber qué personas son y de qué calidad, y no parezca que Vuestra Magestad tiene en tan poco esta tierra, que se dá lo que pide al primero que llega, y lo mesmo suplicamos á Vuestra Magestad aya respeto, en los oficios de regimientos, porque aquí se han recibido algunos, que en la Española é las otras islas se suplicára dellos..

Estando escriviendo esta, me vinieron unos indios mensajeros de una provincia que se dice Tecoantepeque, que está á la mar del Sur, ciento y veinte leguas desta cibdad, y trujéronme dos cartas, una de un español que yo tengo en aquella provincia, y otra de un Guevara, capitan, y por ella entendí como á aquella costa habian aportado una nao de la conserva del capitan Loaysa, que Vuestra Magestad habia mandado despachar de la Coruña para las islas de Maluco, sin batel y con mucha necesidad de mantenimientos; y viendo que eran vasallos de Vuestra Magestad, luego provey que fuese una persona de bien á ver la necesidad del dicho capitan é le proveyese muy cumplidamente, é le escriví que, si él queria ir en compañía en seguimiento de su derrota, que yo tenia tres navíos ya á punto para ir en busca de la especería, y que irian todos juntos, ó que viese lo que queria hacer, que yo le haria todo buen tratamiento é le socorrería en todo lo que oviere menester; é despues recibí cartas del dicho capitan é del piloto del navío, en que me hacian saber que estaban en puerto seguro é que habian recibido muy buen tratamiento de la persona que yo allí tenia, é las dichas cartas embio con la presente á Vuestra Magestad; asimismo embio una relacion que un Juan de Areyzaga, clérigo, natural de Guipúzcua, me dió del viaje que el dicho Loaysa hizo desde que salió de la Coruña hasta que embocó é desembarcó el estrecho de Magallanes, porque desde que desembocaron, el navío Santiago, donde él venia, perdió la flota é arribó á otra costa que yo tengo descubierta de la mar del Sur; creo que holgará Vuestra Magestad de lo saber, especialmente si el navío en que iva por capitan D. Rodrigo de Acuña, y el navío Nunciada, que creen estos que no quisie

ron seguir á Loaysa, no han aportado á esos Reynos. De algunas personas que á estas partes han venido, especialmente de Juan de Ribera, que residió en la córte de Vuestra Magestad en mis negocios, he sabido cómo Vuestra Magestad, no solamente no me tenia en servicio el trabajo é gastó que hacia en descubrir y subjetar á su servicio algunas tierras é provincias destas partes, pero que no lo tenia por bueno, é que los del Consejo de Vuestra Magestad se lo habian dado á entender muchas veces diciendo, que en lo que yo tenia pacífico é subjeto á Vuestra Magestad, habia arto en qué entender; la verdad es que, si yo pospusiera lo que debia al servicio de Vuestra Magestad, por seguir tras mí interese, que habia harta disposicion en esta Nueva España, sin entremeterme en descubrimientos y subjecion de tierras; pero yo he tenido propósito de servir á Vuestra Magestad con mucha fidelidad, é ensanchalle su señorío, posponiendo para ello todo trabajo y costa; y en la venida de esta nao se parece si era cosa provechosa descubrir é pacificar la tierra, porque si yo no tuviera pacíficas mas de ochocientas leguas de costa, á ninguna parte pudiera aportar aquella nao ni otra ninguna, que no mataran la gente della. Suplico á Vuestra Magestad lo mande ver y considerar, y hallará que en todo el descubrimiento é pacificacion, que he hecho en estas partes, he servido mucho á Vuestra Magestad.

Invictísimo César: Dios Nuestro Señor la vida y poderoso estado de Vuestra Sacra Magestad conserve y aumente por muy largos tiempos, como Vuestra Magestad desea.

De la cibdad de Temixtitan desta Nueva España, á tres de Setiembre de 1526 años. De Vuestra Magestad

muy humilde siervo y vasallo, que los Reales piés y manos de Vuestra Magestad besa.-Hernando Cortés.

TRASLADO DE UNA REAL CÉDULA, POR LA QUE EL REY CONCEDE Á HERNAN CORTÉS PUEDA DESCUBRIR Y POBLAR EN EL MAR DEL SUR Y TIERRA FIRME, PUDIENDO NOMBRAR GOBERNADORES, ALCALDES Y JUSTICIAS.-(5 de Noviembre de 1529. (1)

Este es un treslado, bien y fielmente sacado, de una probision Real de Su Magestad, que está escrita en una hoja é una plana de papel, no rota ni cancelada, ni en parte alguna sospechosa, é al pié de ella firmada de la Reyna Nuestra Señora, é refrendada de Juan de Sámano, su secretario é tres firmas, é en las espaldas della sellada con el sello Real de Su Magestad y dos firmas, y ansí mismo está escrito en las espaldas della un abto, é al pié dél signado é firmado del signo é firma de Martin de Castro, escribano de Su Magestad, segun que por ella parescia, el thenor de lo qual es esto que se sigue:

Don Carlos, por la gracia de Dios, Rey de romanos á Emperador semper augusto, Doña Juana su madre y el mismo Don Cárlos por la misma gracia, Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon, de las Dos Secilias, de Jerusalem, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca é de Sevilla, de Cerdeña, de de Córdoba, de Córcega, de Múrcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias, Islas é Tierra-Firme del mar Occéano,

(1) Archivo de Indias. Patronato, Est. 1.o, Caj. 1.°

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