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á su salvo como tomó el pueblo y la otra artillería; y vuelto con la respuesta el Oliver al capitan francés lo que el Alcayde le dixo, luego ynprobiso yabió otro faraute, capitan suyo español, que se decia Juan de Plan, apartado de fuera de la muralla, á bozes dixo que queria bablar al Alcayde, y un soldado de los que en la torre, estaban, le respondió á bozes que qué le queria, y dixo que le dixese que se parase entre un almena de la torre que le queria hablar, y el Alcayde se paró entre un almena, y le dixo, qué quieres; y el francés ó español le respondió que fuese bien criado, que al enemigo no se le abia de decir ruynes palabras, y el Alcayde le respondió que ruynes palabras y ruynes obras, las quales pasaron, por manera, quel capitan le requirió de parte del francés que le dexase el artillería y se saliese, que no le obiera sido malo, segund despues le sucedió, porque de prisioneros, quel francés abia tomado en el pueblo, estaba ynformado que dentro no abia gente que lo defendiese, ni hera fuerça ni plaça para poderse defender, que bien sabia que dentro no tenia peltrechos nenguno para defenderse, y que mirase que no diese cabsa á que muriese él y todos los que con él estaban, y con algunas palabras ruynes se despidieron á bozes altas, el Alcayde desde arriba y el capitad buen trecho apartado á fuera de la muralla, y el Alcayde le dixo que bien conocia fueros de franceses, y no lo fueron, segund despues pareció, y con este despidimiento, un soldado de los arcabuzeros enemigos tiró un arcabuçazo al Alcayde, que á no desbiarse tras una almena, le matara; y luego enprobiso llegaron hasta cinquenta arcabuzeros con algunos coseletes, é pusieron sitío á la muralla é puerta della, y començaron á batilla, y á oxéarlos de arriba, por ganar la puerta primera de la

muralla, que era dos tapias en alto, y el Alcayde, con quatro arcabuzeros que en la torre tenia, se la defendió y fueron bien serbidos, de suerte que por entonces no se entró ni ganó la puerta ni muralla, y de ay á media ora se retiraron los enemigos é fueron; é luego pareció por la boca del puerto una gran barca con alguna gente, que hera la que abia salido de la carabela en tierra, y el Alcayde la hizo retirar con el artillería, y la hizo salir fuera y no dió el socorro á los suyos; y de ay á otra orą bino otro esquadron de arcabuzeros y coseletes á tomar sitio donde lo habia tomado la primera vez, y ansí mismo la conbatieron con el arcabuçería, y el Alcayde se la tornó á defender mejor que primero, haziéndoles con los quatro arçabuzeros algún daño en los suyos, por donde les conbino tornarse á retirar otra vez, como primero lo abian hecho; y acabada esta segunda batería, que seria á las tres de la tarde, asomó una nao gruesa de tres gabias y la carabela latina en que abian desenbarcado, detrás del morro, en la boca del puerto, con sus banderas y estandartes; y biendo el Alcayde que la dicha nao y carabela que acometian al puerto y entraban por la boca dél, que hera la francesa que los enemigos abian dexado en la mar, la començó á combatir con el artillería gruesa con arta priesa, y conbatiéndola, la hizo tornar á salir fuera del puerto, mal parada, é les ynpidió la entrada, de suerte que no pudieron dar socorro á los suyos questaban en tierra; y visto por los enemigos que la gran barca y nao Ꭹ carabela no abia tomado puerto, y el Alcayde los habia conbatido y hechado fuera, salió luego un esquadron de los enemigos junto á la marina con una bandera, la qual, con una muy gran grita, la pusieron en un tejado de la hermita, cerca de las casas de Juan de Rojas, y el Al

cayde hizo jugar el artillería que sirbia á la tierra é hizo · desbaratar el esquadron y quitar la bandera que tenia puesta encima de la hermita.

E biendo los enemigos que con ninguna cosa de las que abian yntentado no abian salido en quanto tomar la artillería y el puerto, y que en todo abia llevado lo peor, siendo ya tarde, dos oras antes que anocheciese, el capitan francés yzo esquadron de toda su gente de arcabuze, ros, piqueros, coseletes, y con bandera tendida con sus atanbores, binieron por una calle derecha ázia la puerta de la muralla con toda su gente, tornó á poner sitio la tercera bez donde las otras, y á conbatir la torre con toda el arcabuzería; y biendo el Alcayde que venia determinado el esquadron, hizo xugar dos piezas de artillería que servian á la tierra, y con ellas les hizo algun daño, antes que llegasen á tomar anparo con la muralla de las dos tapias en alto, y así conbatiendo la puerta para entrar, y el Alcayde con los quatro arcabuzeros defendiendo la dicha muralla y puerta todo lo á él posible, aunque no fué parté para resistir á los enemigos que no hechasén fuego á la puerta de la muralla que hera de tablas bien secas, y la qual quemaron con ciertas bonbas de fuego y alquitran y serones de brea, por manera que presto, con los géneros de fuego ardió, que no tardó un ora que no estubiese quemado todo, é luego probaron por ella á entrar, que junto con las esquinas de la muralla, pusieron sus escalas que trayan para aquel menester, porque un piloto traydor, portugués, que se llama Pero Bras, y un moço estranjero, que abian tomado en la carabela latina que saltaron en tierra, que abian estado en este pueblo un año, y fueron los que le bendieron, y dellos venia el francés bien ynformado y abisado, cómo la fortaleza

no hera nada ni tenia resistencia ni gente que la defendiese y otras cosas de que se ynformó, segun bien claro despues pareció, estos dos traydores y espias fueron todo el daño desta tierra como ladrones de casa.

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Y puestas las escalas, probaron á entrar y subir las dos tapias en alto por algunas partes, aunque el Alcayde de la torre les hacia arta resistencia, y sí les dió buenas rociadas con los quatro arcabuzeros, mas al fin no fué parte para enpedilles la entrada, aunque no fué tan á su salbo, que fué con pérdida y daño de su gente; el Alcay, de les mató nueve honbres y despues les hirió catorze bien malamente, y á él le mataron dos arcabuzeros de los quatro que tenian y le hirieron otros dos de muerte, y al dicho Alcayde le dieron dos arcabaçazos, bien bentu, rosos, sin hacerle mucho daño, porque hera tanta el arcabuzeria de los enemigos de abaxo, que no abia honbre de los questaban en la torre é algunos questaban en el terraplen, que se pudiese descubrir sin muy gran peligro y daño, porque nenguno era señor de asomarse, especial, mente en el terraplen, que no abia reparo nenguno para poder ofender á los enemigos que fuera estaban.

Y entrado los enemigos en el cortijo de dentro, se apoderaron en la torre y las murallas, de suerte que no se les podia hacer daño con las dos pieças de artillería que servia á la tierra ni con las demas que guardaban y serbian para la mar y boca del puerto, por manera que con ningun arma, sino hera piedra, no se les podia ofender; y apoderado el francés dentro como decimos con la demas parte de su gente, provó á poner fuego á la puerta de la torre que hera de madera bien seca y feble, con los artificios de pólvora y alquitran y brea con que abia quemado y volado la otra, y aunque el Alcayde y dos

soldados que con él abian arriba quedado, con mucha pie. dra que en la torre abia, se lo defendieron todo lo posible, de suerte que por entonces no ubo efeto de quemarse la puerta, sino que luego de ay á poco no fueron parte para resestírselo, aunque los enemigos lo hicieron con algun daño de los suyos, segun á la mañana pareció por algunos heridos, aunque á coseletes no haze mucho daño la piedra, por manera que luego començó toda la puerta de la torre arder con gran ynpeto sin se poder remediar por de dentro, aunque el Alcayde abia prevenido questubiesen algunos abaxo que hecharan agua y tierra á la puerta para apagallo, y él abaxó á toda priesa á hazelle apagar, con un español é tres negras, é con mucha tierra que se hecho, y con sus pipas de agua questaban en la torre que se gastaron en quererlo apagar, no fué posible, que luego todo el sobrado, que hera de tabla, é todo lo alto de la torre abia volado, y estaba ardide y quemadó sin nengun remedio, así todo lo que dentro estaba, la ropa del Alcayde y de su muger, y hazienda, como todas las demas municiones, sin que sé sacase ni escapase cosa alguna, sino fué alguna pólvora quel` Alcayde hizo sacar al terraplen donde estaba el artillería, que á no tener aviso de sacalla, mas brebe se quemara y volara la torre; y el Alcayde, con un soldado que se liamaba Rodrigo Martin y otro moço, se pasaron de la torre questaba casi quemada al dicho terraplen donde estaba el artillero, con arto peligro de su persona, porque algunos de los que estaban en el terraplen no pensaron sino que se habian quemado, é no se sacó al dicho terraplen ballesta ni arcabuz, porque de sus arcabuzes bue-. nos que en la torre abia, que parecia que aprovecharian de algo al Alcayde, se le abian ronpido los tres conbatien

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