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»Y lo mismo les sucedió á los dignos individuos que representaban la union liberal en la Comision de Constitucion. Sin haber tenido sus compensaciones naturales, lógicas, dado el origen que tenia aquella comision, ¿le parece á los señores Diputados que muchos de los individuos de la union liberal que firmaron y votaron la Constitucion hubieran votado los derechos individuales, ni mucho menos hubieran votado la libertad de cultos? Votaron una Constitucion que consignaba estos principios, porque en otros títulos del Código fundamental encontraba esa fraccion politica sus conpensaciones. Pues eso mismo, señores, es lo que ha sucedido, como no podia menos de suceder, á la comision de ley Electoral. Nosotros, en la cues tion de incompatibilidad, transigimos aceptando el criterio puramente progresista, que era la incompatibilidad absoluta; los unionistas renunciarán á ciertas compatibilidades, y yo renuncié á la idea de las dietas, viniendo así á aceptar todo el criterio progresista, tomando la compensacion en otros articulos de la ley. ¿Y cuál fue la compensacion obtenida en cambio de la incompatibilidad absoluta? Una de la compensaciones fue la cuestion de distritos.

» Respecto á esta cuestion, habia grandes preocupaciones; el partido progresista venia muy preocupado con el sistema electoral por provincias, sistema que habia practicado ese mismo partido con buen éxito en ciertas circunstancias políticas, la mayor parte de ellas revolucionarias, sin que esa preocupacion le hubiera permitido sujetarlo á un exámen concienzudo y detenido en las actuales circunstancias.

» Tambien el partido de la union liberal traia su preocupacion respecto al sistema de eleccion por distritos, porque lo habia ensayado con buen éxito para él, durante su época de gobierno, sin tener en cuenta que el sufragio universal, la descentralizacion y los derecho individuales habrian variado completamente las condiciones de esos sistemas electorales.

»Yo no tuve que compensar nada con la eleccion por distritos: este sistema electoral lo he considerado siempre como mas liberal, como mas democrático, como mas conforme con los principios políticos de esta escuela, y por eso se ha visto generalmente aceptado por todas las democracias del mundo.

» Y no podia menos de ser así, porque los demócratas han comprendido siempre que las grandes absorciones perjudican mucho al individuo en er ejercicio de sus derechos. Por eso han preferido siempre este sistema de eleccion como mas liberal, como mas democrático. Es indudable que tiene graves inconvenientes practicado durante los períodos de administraciones centrales, y así lo ha demostrado la práctica en nuestro pais. ¿Pero cómo se ha practicado entre nosotros ese sistema electoral? En épocas y circunstancias: políticas en que los Cuerpos electorales estaban restringidos por el censo; en épocas de una absorbente ventralizacion; en épocas en que no habia seguridad personal, ni derecho de reunion, ni derecho de asociacion, ni ninguno de los derechos individuales. En aquellas épocas, señores Diputados, no era estraño, sino al contrario muy lógico, que el ministro de la Gobernacion se constituyese, como varias veces ocurrió, en un gran elector,

cuya subsecretaría iban los candidatos de antemano por las credenciales, encargándoles despues el ministro á sus gobernadores ó'agentes en las provincias, no que confirmasen los nombramientos que él daba, sino simplemente que los formalizasen. ¿Y por qué podia hacer esto el ministro de la Gobernacion? Porque existia un Cuerpo electoral restringido, limitado por el censo, no habiendo en los distritos arriba de 500 á 600 electores; y como estos eran justamente las personas á quienes mas podia afectar la accion del Gobierno, bien para favorecerles ó para perjudicarles, eran indudablemente los mas dispuestos a dejarse dominar por su accion centralizadora.

Hé aquí por qué la eleccion por distritos ha dado siempre malos resultados cuando se ha practicado bajo la accion centralizadora de los Gobiernos. Porque es necesario tener en cuenta que cuanto mas obsorbente es esa accion; cuanto mas centralizada, tanto mas dependen de él los ciudadanos de posicion desahogada en las localidades, porque son los que pueden esperar de sus favores ó temer sus vejaciones. Por eso, cuanto mas limitado y circunscrito es el Cuerpo electoral, menos independercia ha habido en los electores. ¿Pero debe temerse que suceda lo mismo de distritos donde se cuenten 8 ó 10.000 electores? ¿Debe temerse esto cuando los derechos individuales están garantidos, y por consiguiente los intereses de los electores no es tan fácil lastimarlos ahora como en otros tiempos? ¿Puede la accion del Gobierno ejercerse fácilmente sobre esos 8 ó 10 000 electores, existiendo la descentralizacion administrativa hasta el punto que existe hoy, y que se descentralizará mas en los proyectos que han de votarse, y cuando los municipios son independiendes de las diputaciones, y las diputaciones de los gobernadores, de los cuales decendian antes? Es imposible que la accion del Gobierno pueda ejercerse con la descentralizacion administrativa, ni mucho menos si se tiene en cuenta la clase de electores que hoy va á ejercer el sufragio. Hoy la accion del Gobierno tiene que ser nula, cuando los electores Dada tienen que temer, cuando tienen garantida su seguridad personal, y cuando pueden reunirse, asociarse y discutir libremente toda clase de cuestiones, y por consiguiente las políticas. ¿Qué temor fundado existe que á esta clase de electores pueda llegar la accion de los Gobiernos?

>Pero se me dirá, y esto creo que lo ha indicado el Sr. San Miguel: es que el Cuerpo electoral, si no puede moverse por la accion del Gobierno, si no puede el Gobierno ya hacerle votar en cierto sentido, puede moverse fácilmente por una persona de la localidad, por ciertos terratenientes, por

ciertos grandes propietarios. Esto, señores Diputados, es indudable; el Cuerpo electoral tiene que moverse siempre por determinadas influencias. Porque yo no se si á los señores Diputados les sucederá lo que á mí. Yo no me furmo ilusiones respecto á los sistemas electorales: estoy convencido que cualquiera que sea el sistema que se siga, las nueve décimas partes de los elecres han de ser inconscientes; y esto se' ve en España, en Francia, en Alemania misma, que es uno de los paises mas ilustrados; en todas partes. No es precisamente un gran criterio lo que en el elector se busca; es el ejercicio de un derecho. (Un señor Dipulado: ¡Buena defensa del sistema representatia vo!) Pues esta es la verdad, y la verdad nunca perjudica. Y si se quiere con

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vencer el Sr. Ortiz y Casado, reduzca el censo, conceda el derecho solo á 300 Ó 400 electores por distrito; y aunque ese Cuerpo electoral se componga solo de los que paguen 400 ó mas reales, yo le aseguro á su señoría que las nueve décimas partes de esos electores serán tan iuconscientes como los de un Cuerpo electoral formado por el sufragio universal. Y si se intentara la formacion de un Cuerpo electoral compuesto solo de títulos de Castilla, de los grandes de España, con los altos funcionarios públicos y administrativos de un pais, todavía diria al Sr. Ortiz y Casado que ese Cuerpo electoral.....

»Pues aun cuando el Cuerpo electoral, repito, se compusiese de títulos de Castilla, de grandes de España y de altos funcionarios públicos, todavía podria ser que ese Cuerpo electoral fuera inconsciente en mas de sus nueve décimas partes. ¿Y sabe su señoría por que? Porque las cuestiones políticas son muy complejas, y por lo tanto no están al alcance de la mayor parte de los criterios; porque los fenómenos políticos los producen un sinnúmero de concausas, y es difícil averiguar en qué proporcion está cada una de ellas para producirlos. Esta es la razon porque solo pueden apreciarlos bien los grandes hombres de Estado, y muchas veces por instinto político á el simple sentido comun.

»No hay, pues, que asombrarse al oir decir que en cualquier sistema electoral las nueve décimas partes de los electores son inconscientes, y por lo tanto, estos tendrán que ser influidos. Lo que hay que ver cuáles son las induencias mas legítimas y las mas beneficiosas para los intereses del pais. ¿Lo será, por ejemplo, la que ejerza un ministro de la Gobernacion sobre un Cuerpo electoral para que nombre determinados Diputados? ¿No lo será mas y mas provechosa para los intereses de la nacion la que ejerzan los grandes propietarios, los que tienen grandes intereses en el pais? Esta es la cuestion. Yo he considerado siempre que esta influencia que se ejerce sobre los electores ilustrándolos y determinándolos á votar tal ó cual candidato, o á favor de tal ó cual idea política, esa influencia es mas legítima, tenemos que reconocerlo, que la que ejercen las autoridades desde el ministerio de la Gobernacion.

»He dicho, señores Diputados, que la eleccion por distritos es una eleccion mas liberal, mas democrática, y lo es, porque acerca mas el elector al elegido; es tambien el medio de que el elector de su voto con mas conocimiento de la persona del candidato, puesto que en la mayor parte de los casos conoce o debe conocer al elegido; de modo que si bien por este sistema el elector tambien puede ser defraudado en sus esperanzas, nunca, jamás podrá decir que ba sido sorprendido.

»Tiene tambien le ventaja de que por este método se ejerce ese derecho de una manera mas igual. Así no importa que la provincia sea mayor o menor, ni mayor ni menor el número de colegios, porque la eleccion por provincias, Sr. Ortiz y Casado, hace muy desigual la condicion del ejercicio del sufragio, pues á la vez que en unas provincias el elector vota 10 Diputados que les corresponden, en otras solo vota tres o cuatro. Hay, pues, una gran desiguaidad en el ejercicio de la soberania, en el ejercicio del sufragio. Esta es la razon por qué indicaba no sé quién, me parece que el Sr. Diaz Quintero,

que en efecto, en el sistema de eleccion por provincias habia una desigualdad, porque habia electores que tenian un derecho mayor que otros, porque unos, por ejemplo, podian elegir ucho 6 diez Diputados por corresponder á una provincia de gran número de habitantes, al paso que otros, por ser pequeña su circunscripcion, no podian nombrar mas que tres o cuatro; y esta era una gran desigualdad.

»Por el contrario, el sistema de la eleccion por distritos no tiene, como hemos dicho antes, el peligro de las grandes absorciones: ese sistema dá lugar á que los electores se fijen mas en el individuo: ese sistema respeta mas el derecho del individuo, y por ese sistema se consigué que el individuo ejerza su derecho con mas libertad. ¿Y sucede esto, y aquí me dirijo principalmente á los señores progresistas, que en esta cuestion andan mas preocu. pados; sucede esto con el sistema de eleccion por provincias? ¿Qué es lo que sucede en la eleccion por provincias? Y sobre todo, ¿qué sucede en esa eleccion con el sufragio universal? ¿Qué debe suceder naturalmente en un sis-, tema, por el que, por muy reducidas que sean las circunscripciones, vienen á votar de 30 á 40.000 electores? En primer lugar que el elector, á duras penas, difícilmente conoce á uno de los candidatos que se elijen; y en segundo, que con ese sistema se sorprende mas fácilmente la voluntad de los electores: y no solo eso es mas fácil, sino que con el sistema de provincias se deja sin defensa á las minorías, lo cual debe tener muy en cuenta el Sr. Coronel y Ortiz.

» En una circunscripcion que se compone de cinco ó seis distritos, cuatro pueden opinar de una manera y uno o dos de otra, y los distritos que quedan en minoría no tienen representacion.

»Hay mas, señores Diputados: el sistema de provincias, aun dada la descentralizacion administrativa, aun con el sufragio universal, aun con los derechos individuales, es el único por el cual puede el Gobierno ejercer una gran infidencia en las elecciones. Sin mas que apoderarse de dos o tres Diputados provinciales, sin mas que comprometer ó halagar á dos o tres personas influyentes de una provincia, lo cual es muy fácil á todo Gobierno, en cualquier época puede monopolizar la opinion de los electores de aquella provincia. Esto es sumamente difícil en el sistema de distritos.

»Hay mas: el sistema de eleccion por provincias ha dado lugar á grandes cába las, á monstruosos consorcios, á enormes intrigas y escándalos; y estoy seguro de que no habrá una sola provincia en que esto no haya sucedido. En el sistema de provincias naturalmente combaten frente a frente dos ó tres candidaturas, y ha sido muy frecuente ver en muchas de ellas que vatios individuos de los que figuran, por ejemplo, en una candidatura carlista, ofrezcan sus votos á otros candidatos republicanos para que triunfen, á condicion de que estos les presten su apoyo en otras localidades para vencer ellos: y en estas cábalas, en estos consorcios, en estas intrigas, los señores Diputados saben que siempre queda vencido el candidato mas leal y mas digno.

» Pero se ha dicho, y este es uno de los cargos mas terribles que se hacen al sistema de distritos: por el sisten a de distritos no vendrán aquí

hombres de gran talla política; por el sistema de distritos no vendrán, y esto parece que se dice así con cierta fruicion, mas que notabilidades de campanario. La eleccion por distritos, se ha dicho, no es una eleccion política; es una eleccion que podríamos llamar rural, que algunos se complacen en apellidarla así; es una eleccion que no tiene por objeto mas que traer aquí unos cuantos pobres campesinos que han descollado entre sus vecinos.

>¡Qué no es política la eleccion por distritos! ¿Dónde están los tipos de los antiguos partidos políticos que habia en España mas que en los distritos? Id á los pueblos, y alli vereis el verdadero tipo del antiguo exaltado, firme como una roca, que no concibe las mistificaciones politicas que tienen lugar en este sitio, y que está siempre dispuesto á admitir los progresos de la ciencia política, pero firme en sus principios como una roca; allí encontrareis el verdadero tipo del antiguo moderado doctrinario, firme, inquebrantable en sus principios; á él no han llegado tampoco las mistificaciones, ni los aires que se respiran en esta atmósfera viciada, ni las influencias bastardas que aquí se manejan, y de que a menudo se valen los partidos; él sigue firme en sus principios, en sus doctrinas, y estad seguros de que ese tipo moderado doctrinario no hubiera admitido ni los derechos individuales, ni la libertad de cultos. Allí, Sr. Coronel y Ortiz, es preciso ir á buscar la pureza y la consecuencia política, no en las ciudades, donde sabe su señoría que se bastardean los intereses mas legitimos, y donde se hacen las grandes mistificaciones y ocurren grandes escándalos y grandes decepciones, como la que tuvo lugar aquí en la votacion de ayer.

>¿De dónde han procedido, Sr. Coronel y Ortiz, todos los hombres notables en política que han venido á nuestro Parlamento? ¿De donde han salido los Calatravas, los Mendizabal, los Argüelles, los Jovellanos, todos cuantos hombres políticos notables tenemos en nuestro pais? ¿Han venido de las ciudades, ó han venido de esos distritos que con gran desden calificais de rurales?»

ARTÍculo 109. «La demarcacion de los distritos será objeto de una ley, y no podrá riarse sino por medio de otra.»

Los inconvenientes á que ha dado lugar la arbitrariedad en elecciones anteriores, desaparecerán indudablemente con la previsora determinacion consignada en este artículo, de que la demarcacion de los distritos sea objeto de una ley, la cual no podrá variarse sino en virtud de otra que derogue la anterior.

ARTÍCULO 110. «Los distritos electorales se arreglarán al número de 40.000 almas, á que corresponde un Diputado como mínimun, segun dispone el artículo 65 de la Constitucion.

Será cabeza de distrito electoral el pueblo que sea capital del partido judicial mas céntrico de la demarcacion

Consignado en la Constitucion del Estado el número de 40.000

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