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MEMORIAS HISTÓRICAS

DE

VIZCAYA,

POR

D. FIDEI DE SAGARNÍNGU,

Diputado del Bando Oñacino,

elegido en las Juntas Generales del Señorío, congregadas el año de 1876.

BILBO)

IMP. LIT. Y LIB. DE JUAN E. Delmas, Correo 24.

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HARVARD

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ROUND SEP 111911

Dijeron que habian de Fuero y Ley, y Franqueza, y Libertad que cualquier Carta, ó Provission Real, que el dicho Señor de Vizcaya diere, ó mandare dar, ó proveer, que sea, ó ser pueda, contra las Leyes y Fueros de Vizcaya, directe ó indirecte, que sea obedecida, y no cumplida.

LEY XT, Tirino I DEI FIERO DE VIZCAYA.

PROLOGO.

D

las

os de los cinco tratados que comprende este libro se reimprimen ahora con leves correcciones, dejando en pié su contexto, porque si bien la materia tratada en ellos es susceptible de mucho mayor desenvolvimiento que el que yo le he dado, me ha parecido conveniente dejarlos en la forma que tienen, como bosquejo de lo que pueden ser estudios mas copiosos y fundamentales, que habrán de terminarse algun dia. Refierense ambos al estudio de las instituciones políticas vizcainas, materia compleja, y nada se perderá con presentar de nuevo á la consideracion del público, porque hoy mas que nunca deben estudiarse y controvertirse. Traté en el primero de ellos de las cosas de Vizcaya, con libertad completa, y del modo en que la ocasion en que las traté requeria. No negaré ahora tampoco, que a tratar nuevamente el mismo asunto, habria de exponer tambien nuevas observaciones adecuadas al estado presente del pais, y á la política que en mi opinion debe reinar aqui exclusivamente, como iré explicándolo mas adelante. Pero el motivo que me induce á reimprimir sin grave alteracion lo escrito, fuera de la importancia de la materia estudiada, es cabalmente la 4 necesidad de acreditar de un modo irrecusable que han podido defenderse nuestros derechos históricos, sea cual fuese el bando politico en que se hubiere militado en otros tiempos, de una manera incondicional y absoluta, y que lo que en otras ocasiones ha sido licito y plausible debe repetirse con mayoria de razon, hoy que para defender con ventaja aquellos derechos se necesita dar de mano á los antecedentes de los partidos. Sirva esta adverteucia de contes

W

tacion anticipada á los que quisieren arguir con tal o cual concepto que á opiniones particulares trascienda, estampado en lo que ahora se reimprime, la dificultad de que se entiendan en nuestro pais las personas que tuvieron distintas opiniones políticas, pues mal pudo pensarse en los medios de avenencia y acuerdo, cuando las lecciones dolorosísimas de la experiencia no nos habian demostrado aun la necesidad imperiosa de que los vascongados se desprendieran de sus antiguos afectos políticos para salvar, ante todo, las instituciones de su tierra. Creo que sea redundante y hasta pueril el decir que si hubiésemos estado antes unidos, no habria necesidad de unirnos ahora; pero hay ocasiones en que lo que parece redundante y ocioso viene a ser conveniente y aun necesario para destruir ciertas prevenciones, ó desvanecer, por lo menos, pretex'tos especiosos y frivolos, hijos de cavilosidad ó malevolencia. Bueno es que me dé prisa, por mi parte, á ofrecer al juicio del público, en general, los escritos que se han buscado diligentemente por mis enemigos para infundir sospechas sobre la sinceridad de mi conducta, porque así tendrá todo el mundo una prueba mas de la sinceridad puesta en duda, y quedará bien claro y demostrado que, con acierto ó sin él, tomé hace tiemy la pluma para explanar y defender tambien los sagrados derechos históricos de mi patria, siquiera fuese con otro intento del que ahora me mueve. Lo que hoy se necesita es que todo el mundo de iguales testimonios de abnegacion en obsequio de la causa vascongada, prestándose á atemperar sus opiniones en lo que al pais se refiere, cuanto sea indispensable para quitar el menor pretexto de division y discordia. No seria menos temerario insistir hoy en la conveniencia de reformas forales en sentido que á ciertas doctrinas trascendiera, que perseverar en el propósito de mantener indisolublemente unida la defensa de nuestros Fueros con el partido que representa en España la tradi

cion de la monarquía absoluta. - No se dirá, por otra parte, que en el escrito á que me refiero hube de servir á propósitos de ningun gobierno contrarios á nuestros principios históricos, ni prestarme mucho menos á cooperacion alguna que diese por resultado la pérdida ó renuncia de nuestros derechos. Lo que allí resulta, ante todo, á vueltas de mis opiniones particulares acerca de tal ó cual punto, que sobre no ser nunca infalibles, pueden no ser siempre oportunas, como acontece con todas las cosas que al servicio de la república pertenecen, es cabalmente la afirmacion de nuestra autonomia foral, tan encarecida y sublimada, por cierto, que vengo a dejar á su lado muy reducido á veces * valor de nuestras prácticas y costumbres antiguas. No fueron mas terminantes las Juntas generales del Señorío el 4 de Octubre de 1876, en cuanto al concepto de la incolumidad de nuestros sagralos derechos que lo fui yo al exponer, siquiera harto brevemente, el origen y sentido de la constitucion de Vizcaya.

Lo que en otro tiempo pude escribir sin peligro alguno para el pais, ajustándome á las doctrinas particulares que no he ocultado haberlas defendido, con tanto derecho y con la misma sinceridad en que otras personas defendieron las suyas; careceria hoy por completo de razon y fundamento, cuando no es oportuno pensar en reformas de ningun género, sino en la necesidad indiscutible de unirnos estrechamente con el propósito de recuperar las instituciones perdidas. Equivaldria el discurrir de otro modo á entretenernos en maniobras y ejercicios, muy útiles en tiempo de paz, pro peligrosísimos en tiempo de guerra, á la vista y alcance del enemigo, expuestos á su fuego mortífero, sin amparo ni medios de defensa.

El tercer tratado que ahora se publica, aunque es asimismo rr'impresion, como los anteriores, ofrece interés especial é indispotable, y debe preservarse del olvido, en tanto que no haya otro escrito que ventajosamente le sustituya, por referirse á lo ocurrido en las conferencias celebradas en 1876 con el presidente del Consrjo de ministros por los comisionados en córte de las Provincias Vascongadas, para tratar de la audiencia establecida por la ley de 35 de Octubre de 1839, con respecto a la modificacion de los Fuerus á la sazon reconocidos.

La circunstancia de que fuesen aquellas conferencias prólogo, per decirlo así, de todo lo que despues tuvo efecto, con relacion á la ley de 21 de Julio de 1876, es motivo bastante para que mis #teservaciones, á falta, repito, de otra cosa mejor, pasen de las Olumnas de un diario, donde tiene vida fugacísima cuanto se imprime, á las páginas mas duraderas del libro, destinado á trasmitir a la posteridad el cuadro de los sucesos de la edad presente.

Es el cuarto tratado una serie de articulos escritos para La Paz 5 comenzada el verano del año último, de los cuales tan solo el

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