El trovador de la niñez: Colección de composiciones en verso para ejercitarse los niños en la lectura de poesías, ordenada por d.a Pilar Pascual de San juán

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A.J. Bastinos, 1891 - 200 páginas
 

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Página 110 - Un ángulo me basta entre mis lares," un libro y un amigo, un sueño breve que no perturben deudas ni pesares.
Página 106 - El que no las limare o las rompiere, ni el nombre de varón ha merecido, ni subir al honor que pretendiere. El ánimo plebeyo y abatido elija, en sus Intentos temeroso, primero estar suspenso que caído; que el corazón entero y generoso al caso adverso Inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso.
Página 111 - Que moran nuestras plazas macilentos, De la virtud infames histriones; Esos inmundos trágicos, atentos Al aplauso común, cuyas entrañas Son infaustos y oscuros monumentos. ¡Cuan callada que pasa las montañas El aura, respirando mansamente! ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! ¡Qué muda la virtud por el prudente! ¡Qué redundante y llena de ruido Por el vano, ambicioso y aparente!
Página 112 - La codicia en las manos de la suerte Se arroja al mar, la ira a las espadas, Y la ambición se ríe de la muerte.
Página 109 - Pasáronse las flores del verano, El otoño pasó con sus racimos, Pasó el invierno con sus nieves cano. Las hojas que en las altas selvas vimos, Cayeron, y nosotros á porfía En nuestro engaño inmóviles vivimos. Temamos al Señor que nos envía Las espigas del año y la hartura, Y la temprana pluvia y la tardía. No imitemos la tierra siempre dura A las aguas del cielo y al arado, Ni la vid cuyo fruto no madura.
Página 107 - Busca, pues el sosiego dulce y caro, como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro ; que si acortas y ciñes tu deseo, dirás : «Lo que desprecio he conseguido ; que la opinión vulgar es devaneo...
Página 109 - ¿Piensas acaso tú que fue criado el varón para rayo de la guerra, para surcar el piélago salado, para medir el orbe de la tierra, y el cerco donde el sol siempre camina? ¡ Oh, quien así lo entiende, cuánto yerra ! Esta nuestra porción, alta y divina, a mayores acciones es llamada y en más nobles objetos se termina.
Página 81 - Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que cogía. ¿Habrá otro (entre sí decía) más pobre y triste que yo?
Página 108 - ¿Será que pueda ver que me desvío de la vida viviendo, y que está unida la cauta muerte al simple vivir mío? Como los ríos, que en veloz corrida se llevan a la mar, tal soy llevado al último suspiro de mi vida.
Página 107 - Adonde, por lo menos, cuando oprima nuestro cuerpo la tierra, dirá alguno: "Blanda le sea...

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