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de cinco dias, si el derecho de firma, ó la firma de derecho, deberia ó no admitirse.=Se imponian penas al judío ó sarraceno que tuviese criado, nodriza ó cualquier sirviente cristiano; y tambien se imponian multas á estos por servir á los sarracenos y judíos.=Se tomaron algunas medidas sobre préstamos de los judíos y sarracenos á los cristianos de realengo; y por último, que las autoridades reales no molestasen bajo ningun pretesto a los judíos y sarracenos de señorío.

En los actos de Córtes impresos al final de los fueros, se encuentra uno en que con referencia al registro de esta legislatura y á la carta 295 se manifiesta, que al abrirse las sesiones se hallaban presentes algunos catalanes y otros extranjeros, señaladamente Mossen Huch de Anglerola, Mossen Guillen Pinyol Uxer, et Mossen Guillen de Lazano. Las Córtes en sus cuatro brazos, suplicaron ante todo al rey, que mandase salir del salon á los catalanes y extranjeros. Alegó Iluch de Anglerola, que él podia y debia tomar asiento en las Córtes, por ser tutor y curador de su hija, noble dama y señora de los lugares de Calasanz, Fenestres, Camporells y otros del condado de Ribagorza, que se hallaba dentro de los límites de Aragon; pero que dejaba el asunto para que el rey lo decidiese. Insistieron las Cortes en su propósito de no admitir á bombre que no fuese nacido en el reino, y el rey, oido este dictámen, resolvió

que Huch de Anglerola, ni en nombre propio, ni como tutor y curador de su hija, podia tomar asiento en las Córtes, y le mandó salir del salon.

Por Abril de 1383 reunió Don Pedro Córtes generales en Monzon. Asistieron de todos los reinos y hasta de Mallorca. El rey las abrió con un largo preámbulo, pidiendo recursos contra los genoveses y sardos que se habian rebelado en Cerdeña. Antes de proveer las Córtes á las indicaciones del rey, acordaron se tratase de los asuntos interiores, y el infante Don Martin en nombre de todos, manifestó: ser muy público y notorio, que en la casa y córte del rey, y en la del duque de Gerona su hijo primogénito, se hacia muy poca justicia; y

1383.

que en sus tierras se imponian exorbitantes tributos, sin que por eso se desahogase el Real Patrimonio, hallándose por el contrario cada vez mas atrasado y comprometido. Que de todo eran culpables los malos consejeros que tenian el rey y su hijo; cuyos favoritos habian revelado los asuntos de estado a los reyes Don Pedro y Don Enrique de Castilla, á los sardos, al duque de Anjou y á los genoveses y sicilianos. Que ellos fueron causa de la guerra con el infante de Mallorca, y de la ignominiosa paz hecha con los genoveses; y que el rey, en vez de castigar los por tales crímenes, les habia otorgado grandes mercedes de lugares y castillos propios de la corona, despues de cobrar gruesas cantidades por soborno, y juramentarse entre si para sostenerse mútuamente. Concluia el infanle suplicando al rey los mandase arrojar de su casa y córte, obligándoles à restituir lo que malamente habian llevado.

Las Cortes sostuvieron las pretensiones del infante, y acordaron el nombramiento de una comision de doce personas, tres por cada brazo, para proseguir este negocio con el rey, y consultarle y dar cuenta á las Córtes. Lograron su objeto estas, porque fueron destituidos de sus oficios, Ramon de Vilanova y Hugo de Santa Pau, camareros del rey; Pedro Jordan. de Urriés y Ramon de Peguera, mayordomos; los consejeros Manuel de Entenza, Ramon de Cervera y Narciso de San Dionis, y protonotario Bernaldo de Bonastre. De casa del infante primogénito Don Juan, fueron destituidos Pedro de Boyl, y Francés

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Doña Constancia de Perellós, con algunos otros caballeros y consejeros suyos; procediéndose además contra otros que se suponia culpados. No fué esta la única desavenencia entre las Cortes y el rey; porque Don Pedro mandó que no entrasen en las Córles algunos de los principales barones de Cataluña, y aun intimó al obispo de Vich saliese de Monzon; pero los cuatro brazos reclamaron la asistencia y admision de estos personajes.

Reunida estuvo la legislatura en Monzon hasta Febrero de 1384; pero habiéndose declarado epidemia, se prorogó a

Tamarite, y de aqui á Fraga. En este punto pidió la reina Dona Sibilia, que las Córtes aprobasen y confirmasen las donaciones que el rey habia hecho á ella

habia hecho á ella y á su hija la infanta Doña Isabel, así como las mercedes que el rey le habia otorgado por cámara y la dote de la infanta. Tambien se aprobaron v confirmaron las donaciones de Don Pedro á su cuñado Bernaldo de Sforcia, para sí y sus sucesores. Finalmente, los reinos de Aragon, Valencia y el condado de Barcelona, prestaron al rey sesenta mil florines para sus necesidades; prorogándose las Cortes el mes de Julio. Estas fueron las últimas del rey Don Pedro, pues aunque en el lib. IX, tit. De forma cliffidamenti del suero impreso, se supone hecha la ley II, en Córtes celebradas en Zaragoza el año 1384, es un error de imprenta, debiendo decir 1348: no siendo este el único que se nota en las diferentes ediciones de los fueros de Aragon.

Murió el rey Don Pedro en Barcelona el 3 de Enero de 1387. Los aragoneses le llaman el Ceremonioso, por lo cscrupuloso que era en la etiqueta de palacio; y los catalanes el rey del Puiñalet, porque siempre iba armado de un puñal. En su testamento, otorgado desde 1379, excluia á las hembras de ·la sucesion al trono, despues de haber conmovido y agitado el reino, de exponerle á la ruina, y destruido los privilegios de la Union, por sostener los derechos de su hija Doña Conslanza.

UNION ARAGONESA.

Hemos dicho en este capítulo, que dedicariamos algunas páginas á explicar los antecedentes en que se fundaban los famosos privilegios de la Union, porque bien merece un lugar en nuestra historia, la institucion politica que por largo tiempo sirvió de salvaguardia á las libertades aragonesas, y que ya hemos visto anulada para siempre en las Córtes de Zaragoza de 1348, despues de la infausta jornada de Epila. Cierto es, que algunas de las causas que justificaban en los privilegios de la Union la hermandad y confederacion del reino, pasaron

á ser atribuciones del Justicia, pero no lo es menos, que perteneciendo su nombramiento al rey, no aparece tan eficaz, aunque revolucionaria, la defensa de los fueros y libertades, como antes de la anulacion de los privilegios.

Los escritores mas clásicos y oficiales de Aragon, y las tradiciones de este reino, convienen, que desde el origen de la monarquía, y como precaucion contra la tiranía de los reyes, instituyeron y conservaron siempre los magnates, caballeros y universidades, el derecho y autorizacion para congregarse y unirse en todo lo concerniente á la defensa de la libertad: y aun Blancas, á quien han seguido algunos otros, supone derivar este derecho del antiguo fuero de Sobrarbe, aunque á nosotros parece un tanto aventurada esta opinion. En virtud de tal derecho, ya aparecen de las historias y crónicas, ejemplos positivos de convenios y confederaciones entre los ricos-hombres, caballeros, ciudades y villas del reino con Zaragoza á la cabeza, cuando Don Pedro II en el año 1225 introdujo generalmente el monedaje, de que estaban libres los caballeros; cuando reconoció vasallaje a la Santa Sede; renunció al Real Patronato, é intentó quitar las caballerías á los ricos-hombres. Pero si bien consta apelase el reino entonces al remedio de la Union, ó sea la insurreccion, no aparecen detalles acerca de la liga y confederacion, porque el mismo Blancas dice: «Quid autem effecerint, non proditur.))

Durante el reinado de Don Jaime el Conquistador, se acu• dió tambien dos veces al remedio de la Union. La primera, cuando siendo aun menor el rey, se confederaron los magnates contra los gobernantes, para defender la paz, «pro pace regni tuenda;» y la segunda, despues de las ocurrencias de las Córtes de Zaragoza de 1264 , de que hemos hablado al tratar de aquella legislatura, en la cual se hicieron al rey varias peticiones antes de concederle el bovaje y herbaje, y se apartó de las Córtes la mayoría de los ricos-hombres y caballeros, constituyéndose en Alagon y despues en Mallen, prévio juramento de unirse conforme á la costumbre antigua del TONO V.

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reino, en defensa de sus libertades y fueros, hasta que Don Jaime reparase los agravios y desafueros que de él habian recibido: y que por último, estas diferencias entre los confederados y el rey, se decidieron por el Justicia de Aragon.

Nueva confederacion del reino se verificó contra el rev Don Pedro en 1283, cuando con motivo de la guerra de Calabria y Sicilia prescindió de las Córtes, pretendiendo introducir nuevos impuestos y tributos, de que el reino habia quedado libre en las de Ejea. Estas causas y otras que se alegaban, obligaron al reino á confederarse segun antigua costumbre, en defensa de sus privilegios, franquezas y libertades, haciendo liga ofensiva y defensiva para ayudarse mútuamente, salva la fidelidad al rey y al derecho y jurisdiccion que sus predecesores habian tenido en el reino. Pero este reconocimiento de fidelidad, no llegaba hasta el caso de que el rey procediese arbitrariamente á prender ó castigar á cualquiera de los confederados, porque si tal hiciese, juraron no tenerle por rey y señor, ni obedecerle como á tal, elevando al trono a su hijo el infante Don Alonso, jurado ya sucesor; el cual deberia unirse á ellos para perseguir al padre y lanzarle del reino; y si á ello se negase, destronar la dinastia. Celebrados por la Union estos acuerdos, mientras estaban reunidas las Córtes en Tarazona, entró en cuentas el rey, y dando esperanzas de arreglo, prorogó las Cortes para Zaragoza.

Presentaron nuevamente en ellas los confederados sus que. jas y agravios, declarando todo el reino, sin excepcion, que la importancia del pais consistia en la libertad, siendo la unánime voluntad, que cuando se acabase la libertad, se acabase el reino. Don Pedro al ver esta resolucion, accedió á cuanto le pidieron, y quedó triunfante la Union, pues el rey sancionó el «Privilegio General) donde estaban consignados los derechos de los nobles. Resentido sin embargo con el Justicia Artasona, que habia sido el alma de la liga, le separó de su cargo y nombró en su lugar á Juan Gil Tarin. Conocieron los coligados que el rey habia cedido a la necesidad; renovaron

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