Imágenes de páginas
PDF
EPUB

solo la verdad. Sin embargo, si el acusado excepcionaba haber cometido homicidio en defensa propia, hallándose en guer. ra con el muerto, prévio legítimo desafiamiento; ó ser el muerto matador de su padre, hijos, hermanos ó consanguineos debíañ admitirse á prueba estas excepciones. Si el acusado no habia sido preso ó no comparecia al emplazamiento, se le declaraba contumaz; la causa seguia y no se le oia, si llegaba á dictarse sentencia definitiva, fuese esta la que fuere; de modo, que no se oia al reo, si despues se presentaba ó era aprehendido, pues la sentencia era ejecutoria. Si se presentaba durante la tramitacion, tomaba el proceso, en el estado que tuviese, pero se le permitia firmar de derecho, lo cual no se le permitia por la ley hecha en las Córtes anteriores de Zaragoza; siguiéndose este juicio prévio, en la misma forma y dentro de los mismos plazos que si hubiese sido preso, ó presentadose al principio de la acusacion. Si el acusador desistia de la acusacion de homicidio, se seguia la causa de oficio, por el procurador fiscal de la poblacion donde se hubiese cometido; y si recaia sentencia condenatoria, se cumplia irremisiblemente sin concederse al rey ni á nadie, el derecho de gracia. Procederíase tambien de oficio, contra los que disparasen dentro de las poblaciones y con ánimo de ofender, aunque no resultase muerte, ó herida, ballestas, arcos, bombardas ó cañones, a no que lo hiciesen en defensa de casa propia: y contra los incendiarios y asaltadores de casa ajena; pero respecto á estos, podia interponerse el derecho de gracia. Las últimas leyes, se dirigian á evitar los excesos, talas, robos é incendios, cometidos por los que estuviesen en guerra familiar ó de pueblo á pueblo, estableciendo una tregua general de cinco años, pero dejando vigente el desafío con arreglo á fuero.

La única ley que se halla en la seccion de actos de Córtes trata, de revocar el privilegio dado por el rey á Calatayud, para poder resistir con la fuerza, á los oficiales y ejecutores que iban á hacer efectivos los créditos por censales y otras deudas; no pudiéndose otorgar en lo sucesivo privilegios de esta clase. Hizose tambien en estas Córtes un catastro del reino de Aragon, del que resultó existir en el realengo un total de cuarenta y dos mil seiscientos ochenta y tres fuegos ó casas.

De las últimas Cortes celebradas por el mismo rey en Perpiñan, Valencia y Barcelona hablaremos á su debido tiempo.

CAPITULO XI.

INTERREGNO.—COMPROMISO DE CASPE.- Preliminares necesarios para la inteli

gencia de este capítulo.-Ultimos años del rey Don Martin.-Muerte de este sin declarar sucesor.-Estado de los reinos de Aragon y Valencia y principado de Cataluña.-Parlamento de Calatayud. — Asesinato del arzobispo de Zaragoza.-Sentencia capónica contra D. Antonio de Luna y sus cómplices.Parlamento de Alcañiz.-Sus trabajos y operaciones.--Parlamento de los disidentes en Mequinenza.-Capítulos acordados en Alcañiz para resolver la cuestion de sucesion.-Delega el Parlamento en el gobernador de Aragon y en el Justicia Mayor la facultad de nombrar jueces compromisarios.-Parlamentos de Barcelona, Montblanch y Tortosa.-Sus trabajos y operaciones.Mayor imparcialidad y autoridad del Parlamento catalan.-Intrigas de los pretendientes al trono.-Delega el Parlamento de Tortosa en una comision de su seno, la facultad de nombrar jueces compromisarios.-Conformidad de esta comision con los nombres propuestos por el gobernador de Aragon y el Justicia Mayor.–Precauciones adoptadas para asegurar la independencia de los jueces compromisarios.--Bandos de Centellas y Vilarragudes en Valencia.-Parlamentos coetáneos en Traiguera, Vinaroz, Paterna y Benicar16.—Batalla de Murviedro y muerte de Bellera partidario del conde de Urgel.-Parlamento general en Valencia.-Cualidades y circunstancias de los Dueve jueces compromisarios.- Instalacion de estos en Caspe.- Medidas que acordaron.-Llamamientos de los pretendientes al trono , asi varones como hembras.-Precauciones de los reinos, para evitar la tiranía.- Demandas y derechos de los pretendientes, duque de Gandía, conde de Prades , Doña Violante y Don Luis de Calabria, Don Fadrique de Sicilia, conde de Urgel, Doña Isabel de Aragon y Don Fernando de Castilla.—Tramitacion y sentencia de este grave negocio.-Es elegido rey Don Fernando de Castilla.-Pormenores de la votacion.-Conducta de los Parlamentos despues de la sentencia.-Juicio critico de la decision de los compromisarios.-Cuestiones fundamentales.-Idem secundarias.-Reflexiones sobre la forma , eleccion y sistema de volacion de los compromisarios y sus opiniones en el fallo.-Influencia del Papa Benedicto XIII y de Fray Vicente Ferrer en este grave negocio.Pruebas de hallarse prejuzgada la cuestion antes de reunirse los compromisarios en Caspe.--Irregularidad en la volacion de los jueces. Para dar estos el trono á Don Fernando , tuvieron que adoptar un principio absoluta- .

mente desconocido en Aragon.-Casi todos los pretendientes eran de mejor derecho que el jorante Don Fernando.-Se demuestra que el conde de Urgel era el agoado preferente. - Derechos de las hembras Doña Vjolante y Doña Isabel.-Interpretacion violenta de las leyes aragonesas, para dar el trono á Don Fernando.-Los jueces compromisarios prescindieron de su mision.-Fueron electores y no jueces.--Arbol genealógico,

Una de las épocas mas importantes de la historia política de Aragon, es el tiempo trascurrido desde el 31 de Mayo de 1440, en que murió Don Martin, hasta el 24 de Julio de 1412 en que fué adjudicado el trono al infante Don Fernando de Castilla. La omnipotencia parlamentaria se vió puesta en práctica de hecho y de derecho , aunque fuertemente combatida por las facciones y bandos que ensangrentaron la monarquía, principalmente en Aragon y Valencia. Pocos ó tal vez ningun otro ejemplo se ha presentado en los siglos modernos, de un trono discutido entre los aspirantes, y otorgado por convencion y sentencia de los mismos súbditos, callando definitivamente las armas, ó no teniéndolas en cuenta , aparentemente al menos. Pocos actos mas dignos de nuestra atencion se presentarán en la seccion aragonesa, por la parte legal que encierra la cuestion en sí y la decision de los compromisarios de Caspe.

Mas antes de tratar extensamente la cuestion legal y politica, aunque sin descender á detalles propios solo para confundirla, preciso es consignar, sucinta pero claramente, el estado del punto relativo á la sucesion, al tiempo de la muerte del rey de Aragon. Ya dejamos dicho que Don Martin de Sicilia murió sin hijos legítimos, dejando tan solo dos naturales, varon y hembra, y que el varon se llamaba Don Fadrique: que este rey dejó á su padre Don Martin por heredero del trono, volviendo la isla á la corona de Aragon, despues de haher estado separada de eļla bastantes años. Hemos tambien

anunciado la muerte de la reina Doña María, primera mujer del rey Don Martin de Aragon: de manera , que a mediados de 1409 se encontraba el reino con un rey viudo y sin sucesion legítima ni esperanza de tenerla.

Todos los súbditos leales que componian los estados del reino, se doljan de la perspectiva que este presentaba, y preveian un funesto porvenir si el rey llegaba á faltar, Este sentimiento parece era entonces general, hallándose poseido de él, hasta el mismo conde de Urgel, que no creia encontrar ri. yal para ocupar el trono, si Don Martin moria sin hijos. Así lo probó al menos una carta del rey dirigida á Pedro Torrellas en 18 de Agosto de 1409, en que le decia habia determinado contraer segundas nupcias, por las repetidas instancias del conde de Urgel, y de todos los demás reunidos en Córtes. Verificose en efecto el matrimonio con Doña Margarita de Prades; pero corrida ya de público la noticia de la inutilidad de este paso, empezaron á concurrir los pretendientes que se creian con derecho a la corona, solicitando de Don Martin hiciese testamento y declarase sucesor.

Ya al mes de haber contraido segundas nupcias, se le presentaron los embajadores de Don Luis rey de Nápoles, pretendiendo, que para el caso de no pertenecer la sucesion á Doña Violante, mujer del rey Luis é hija del rey Don Juan de Aragon, tuviese á bien Don Martin, que el príncipe Luis se criara en este reino, para que aprendiera sus costumbres y gobierno. El rey oyó con harto disgusto tal pretension, y la negó á los embajadores. Sin embargo, no partieron estos á Francia y quedaron en Barcelona, sin perder esperanza de ganar por entonces su causa con el rey, porque este acordó reunir en su palacio defensores de los varios pretendientes, y aparentaba mucho gusto en oir los razonamientos del derecho que cada uno creia asistirle. Por la reina de Nápoles y el principe Don Luis informaban D. Guillen de Moncada y el obispo de Cosserans; por el conde de Urgel Bernardo de Centellas, y por el anciano duque de Gandia, Bernardo de Vilarig; pero

« AnteriorContinuar »