Imágenes de páginas
PDF
EPUB

to expreso), restituye también a la síntesis de lo real fenómenos ordinariamente considerados en la abstracción que el análisis impone. Claro es que no siempre mantiene Sanctius en términos prudenciales la referencia a los límites, extensión y carácter de los curiosos procesos elípticos. Se entrega con lamentable facilidad a admitir su existencia a explicar con ellos dificultades, que de momento no se resigna a reconocer. Resulta así la teoría “sanciana” de la Elipsis influida con exceso por un censurable “a priorismo intelectualista”, pero de todos modos conserva “valor significativo de la época” en que apareció (1).

Mas para fundamentar con solidez esos asertos, sería preciso exponer detenidamente la concepción que de la Elipsis se formó en la época en que Sánchez vivía (pues entonces sabido es que se sintió una exagerada preferencia por admitir y utilizar como instrumento de explicación dicho fenómeno), la que a su vez nuestro autor elaboró en la “Minerva” y los precedentes de esta última acusados en el opúsculo “Verae brevesque Grammatices Latinæ institutiones" (2). Pero además, sólo con la documentada aportación de esos antecedentes, podríamos decidir si la concepción de Sanctius significa un retroceso, un avance o el mantenimiento del statu quo en su época, y si en la evolución de sus propias construcciones gramaticales, nues

[ocr errors]

(1) “La Elipsis según el Brocense en relación con su sistema gramatical", por D. M. S. Barrado, pág. 102 y 99.

(2) Los dos primeros temas han sido tratados con gran amplitud por Michelsen, Golling y Sánchez Barrado (vid. opúsculos anteriormente citados de estos autores). Para el estudio del último nos permitimos ofrecer los siguientes pasajes de las “Verae brevesque... institutiones” (pág. 170, nota f): “Illud inprimis acriter advertendum, et saepè pueris inculcandum, propter sola adjectiva reperta esse in substantivis genera... Nec adjectiva genus habent, sed terminationes praescriptas ad genus... Hinc iam colligamus genus in illis nominibus non esse quaerendum, quae adjectivis adjungi non possunt, qualia sunt Ego, tu... Si enim dicas: tu es doctus sed ille est doctior deest homo, vide Homo in Ellipsi”; (páginas 171-172, nota k): “Multa erant olim ambigua quae nunc non sunt ut callis, cinis... ; multa enim ex dubiorum numero rejeci, quae alii admiserant, ut nomina animalium, quae sub uno fine utrumque sexum significant. Haec enim Epicoena dicuntur à Graecis, sed sunt masculina, ut corvus, bubo, aut foeminina, ut aquila, dama. Vide foemina in Ellipsi”; (pág. 206): “Quinque sunt verba quae genitivum regere videntur, miseret, taedet, pudet, piget, paenitet; sed genitivus a nomine quod in his verbis intelligitur dependet, est enim, teste Prisciano, miseret me tui, miseratio tenet me tui”.

tro autor acentúa o atenúa paulatinamente sus preferencias por la Elipsis. Inútil parece advertir que ni aun en síntesis nos es posible dilucidar en este“Ensayo" tema tan complejo. Conste, de todas suertes, que no nos producirá extrañeza comprobar que acentuó el Brocense y no atenuo con los años esas predilecciones. Cuanto más nos familiarizamos en el trato diario de la meditación y del estudio con un autor, más “nos ponemos en él” o “nos damos a él”, llegando a conceder valor objetivo a subjetivismos que en un principio no alcanzaron apenas consistencia: ese fenómeno se ofrece con particular intensidad en el trato continuo con las obras maestras del arte literario, que como todas las creaciones geniales, son eminentemente sugestivas. Del subjetivismo consustancial con las abusivas generalizaciones y explicaciones en que se hace intervenir a la Elipsis, no se libraría, pues, sin duda, Sánchez de las Brozas al familiarizarse, en el transcurso de los años de su labor literaria y profesional, con las obras maestras de la antigüedad clásica. Y esta presunción nuestra adquiere particular valor, si pensamos que tan verosimiles y humanas exaltaciones subjetivas, no hallarían en el siglo xvi el contrapeso de una seria investigación histórica.

Mas creemos que de semejantes faltas y deficiencias no se puede, ni se debe afirmar haya sido principal o único responsable nuestro autor, pues el Brocense vivía en un tiempo en que aún las hipótesis instrumentales alcanzaban la consideración de valores absolutos, nunca rectificables, aunque apareciesen contradichos por los datos de la experiencia (I).

Otras reservas, en cambio, contra las doctrinas de nuestro autor formuladas, no logran convencernos. A la observación de Michelsen, que refiriéndose a la teoría casual expuesta en la “Minerva" echa de menos la distinción de "caso flectivo” y “caso gramatical", prescindiendo de la vaguedad censurable de esos términos, sólo nos

(1) Y, sin embargo, vislumbra Sánchez la necesidad de objetivar nuestras concepciones al escribir las siguientes sugestivas palabras: verissimum est, quod Paulus tradit. Regula est quae rem, quae est breviter enarrat; non ut ex regula ius sumatur, sed ex jure quod est regula fiat”. (Minerva, lib. I, cap. II, fol. 7 vuelto.)

permitiríamos oponer la prudente reserva de Brugmann (1), que no cree posible determinar el llamado “sentido fundamental de los casos" y que aconseja considerar ese pretendido sentido básico como una cómoda generalización, susceptible y necesitada siempre de todas las consiguientes rectificaciones.

Porque no es precisamente en los momentos en que a las audaces generalizaciones se consagra, cuando el acierto se hace esclavo de nuestro autor. Sus curiosas (aunque a nuestro juicio inexactas) teorías de los modi (2), de los participia (3), de los tempora (4), etc., podrían aducirse en comprobación de nuestras aseveraciones.

Mas para concretar, y dejando aparte otros puntos de las doctrinas gramaticales del Brocense (5), téngase en cuenta que en la posición de nuestro autor, apreciamos las ventajas y lamentamos los peligros propios de toda dirección racionalista, exaltadas aquéllas y atenuados éstos por las especiales dotes y el admirable buen sentido del insigne escritor. Concebir los fenómenos lingüísticos como procesos sometidos a las leyes de la causalidad, supone salir del empirismo del usus, para elevarse a las alturas

(1) Abrégé de Grammaire comparée des langues indo-européennes... traduit par Bloch, Cuny et Ernout sous la direction de Meiliet et Gauthiot (París, Klincksieck, 1905), pág. 441.

(2) Minerva, lib. I, cap. XIII, fol. 30 vuelto : Modus in verbis, quae species vocatur à Varrone, non attingit verbi naturam, ideo verborum attributum non est. Sed explicatur frequentius per casum sextum, ut, mea sponte, tuo iussu feci”.

(3) Minerva, lib. I, cap. XV, fol. 38 vuelto: “Amatus non solius praeteriti est sed omnium. At vero quia omnia verba in or carent praeteritis grammatici inculcarunt pueris hoc participium pro praeterito perfecto. Unde creditum est esse praeteritum passivum. Sed revera, sum amatus praesentis est : Eram amatus, imperfecti: Fui amatus, praeteriti, Ero amatus, futuri”.

(4) Minerva, lib. I, cap. XIII, fol. 32 vuelto: “In futuro tertio, quod imperativum vocant, hae voces, ama, et amato, non differunt. Nam vulgo putant ama praesentis esse, et amato futuri remotissimi, quasi vero possimus, nisi de futuro imperare", etc.

(5) Aludimos principalmente a las teorías de la concordia, de la rectio y de las particulae. Y para hacer referencia a alguna de ellas, a título de specimen, notaremos el acierto de Sánchez tratando de la conjunción, de la que nuestro autor dice (Minerva, lib. I, cap. XVIII, fol. 43 vuelto): “Conjunctio non iungit similes casus, ut inepte traditur, sed tantum iungit sententias. Nam quum dicis: Emi equum centum aureis, et pluris: Sintaxis est. Ego emi equum centum aureis, et ego emi equum pretio pluris aeris". Cree

de la ratio, en las que se forjan y concretan las concepciones científicas. En tal sentido, la indicada posición plantea a la Ciencia un verdadero dilema: o acepta ésta sus postulados, o debe resignarse, en caso contrario, a perecer.

Pero no debemos olvidar que no todo el mundo de los fenómenos se somete "prima facie" y de una vez a las categorías de la razón; incluso cabe pensar en la posibilidad de verros al atribuír formas racionales a los contenidos de la experiencia. Sin embargo, no seimpre, ni siquiera frecuentemente, obramos con la debida circunspección. Así, mientras el investigador experimental reconoce generalmente los límites de su conocimiento histórico y se resigna a ignorar, el estudioso entregado a la especulación no suele ser tan circunspecto, ya que niega de plano, en absoluto y sin reservas toda tesis, que no refleja o recoge la luz de su hipótesis. De semejante conducta al dogmatismo más desenfadado y pernicioso, no media larga distancia.

¿Antídotos contra ese terrible mal? No conocemos más que uno: la resignación activa del que, reconociendo que ignora y esperando siempre ignorar, va paulatinamente ampliando la esfera de sus personales conocimientos. El principio de toda ciencia supondrá según el precepto clásico el reconocimiento de la propia ignorancia.

Ya el mismo Brocense advirtió que todo debe ser razonado, aunque todo de momento no se razone y que ante los límites de nuestro conocimiento histórico, es más justo reconocer nuestra ignorancia, que declarar de plano ininte

mos además necesario, para hacer un estudio profundo de la "Minerva", completar las doctrinas expuestas en dicha obra con las muy interesantes y sugestivas de que nuestro Brocense se hace eco en sus Paradora. En esta última producción se dilucidan tesis gramaticales tan interesantes como las sugeridas por los siguientes rótulos: Unius vocis unica est significatio, Latinè loqui corrumpit ipsam Latinitatem, Exploditur Grammaticorum Antiphrasis y De verbis passivis disceptatio. Claro es que aun siendo muy humildes, no caben nuestras "Glosas" (en preparación) de los “Paradoxa" sancianos en los límites de esta nota. Vid. de todas suertes en nuestro opúsculo “Varia, Notas y Apuntes sobre temas de Letras clásicas" (Madrid, Suárez, 1916), el cap. V (Latín y romance, pág. 211 a 300), donde trascribimos algunas de esas Glosas". Y perdónese la inmodestia de la autocitación... Todavía queda por incluir entre los desiderata de la cultura hispana contemporánea, la formación de una completa y sistematizada bibliografía del Brocense.

66

ligible e irrazonable lo aun no entendido ni razonado (I). Esta posición expectante, de fe en los progresos de la razón humana, halla diarios estímulos en la investigación científica y nada en definitiva prejuzga. Si por nuestra desventura algún día creyésemos necesario abandonarla, nos quedaría el consuelo “de haber soñado un noble sueño”, sin que al despertar temamos que el torcedor del remordimiento amargue o entenebrezca nuestra vida. Y no nos extrañe que Sánchez de las Brozas viera la luz, sin conseguir iluminar siempre con ella su paso por el mundo, que ese mal aun nos alcanza después de transcurridas unas cuantas centurias. Cuando en forma campanuda se habla de bancarrotas y se fijan estigmas sobre determinadas direcciones doctrinales, se procede dando al dogmatismo rienda suelta y negando a la razón sus indiscutibles derechos. Sepamos esperar, resignémonos a reconocer nuestra ignorancia y seamos tolerantes.

(1) Vid. el texto en el lema de este “Ensayo".

« AnteriorContinuar »