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putados, propuso el Sr. Polo, y aprobaron las Córtes, que se refiriese á la Regencia el caso ocurrido, expresándola que era contrario á lo resuelto por ellas, y encargándola que manifestase en qué habia consistido y quién habia motivado aquella novedad. Por indicacion del Sr. Conde de Toreno se adicionó la propuesta del Sr. Polo en el sentido de mandar á la Regencia que evacuara el informe para la sesion secreta del dia siguiente 28.

Así lo hizo en efecto, contestando el Secretario del Despacho de Guerra que la retirada de la guardia de Walonas se habia ejecutado por providencia del coronel del expresado cuerpo, con cuyo motivo se le habia manifestado haberse excedido.

No quedaron las Córtes satisfechas con esta respuesta, y despues de usar de la palabra varios Sres. Diputados, se aprobó la siguiente proposicion del Sr. Calatrava: «Puesto que la Regencia del Reino manifiesta

que

el coronel en comision de Reales Guardias Walonas mandó retirar la guardia de las Córtes sin órden de Su Alteza, y contra lo prevenido en el decreto de S. M. de 10 de Abril último, quieren las Córtes que la Regencia castigue la falta del coronel en comision con arreglo á ordenanza, dando cuenta á S. M. de las providencias que tome para que no se repitan iguales excesos.))

No habiendo contestado la Regencia en los dias 30 y 31 de Julio, en la sesion secreta de 1.° de Agosto inmediato volvieron las Córtes á ocuparse en el mismo asunto, apareciendo marcadamente dos tendencias: la representada por el Sr. Zorraquin, que propuso una especie de apercibimiento á la Regencia, que fué desaprobado, y otra algo más templada, que logró triunfar de la primera, condensando su pensamiento en la siguiente proposicion del Sr. Mexía:

«Digase al Gobierno que resultando del oficio del Ministro de la Guerra de 29 de Julio, que el coronel de Reales Guardias Walonas ignoraba el decreto de las Cortes de 10 de Abril, quieren que si no se hubiese hecho ya, se comunique con la debida formalidad á los jefes militares que corresponda, para que no vuelva á suceder que sus soberanas resoluciones dejen de cumplirse por falta de conocimiento de ellas.))

En 8 del mismo mes ofició el Sr. Presidente de la Regencia al de las Córtes que, la escasez de tropas y la necesidad de emplear toda la de línea veterana para la ejecucion de planes militares obligaban á valerse de los Guardias Españolas y Walonas del servicio de S. M. y A., subrogándolas con voluntarios distinguidos de Cádiz, encargando la pronta resolucion para disponer de las tropas aquella misma tarde, á lo cual accedió el Congreso en sesion secreta del mismo dia.

Esto no obstante, el oficial de Guardias Españolas, al tiempo de sustituirle el cuerpo de voluntarios, no quiso entregarle él la guardia de las Córtes, obligando á

que

el oficial de voluntarios se entendiese con el sargento de dicha guardia, lo cual motivó el arresto del primero de los expresados oficiales, tan luego como el suceso llegó á noticia de la Regencia.

Los voluntarios distinguidos de Cádiz cubrieron el servicio de la guardia hasta el 31 del mismo mes de Agosto, en que con motivo de su relevo por los Guardias Españolas se promovió otro desagradable incidente.

El Gobernador de la plaza de Cádiz remitió una órden al comandante de la guardia de voluntarios, para que se dejara relevar por los Guardias Españolas, precediendo la vénia del Sr. Presidente de las Córtes. Esta orden dió lugar á una larga discusion en sesion secreta, sobre si se ac

cederia ó no al relevo, no habiendo dado parte de él el Presidente de la Regencia al de las Córtes. Entretanto el oficial de los voluntarios aguardaba la resolucion de éstas, permaneciendo en la calle los Guardias Españolas y formándose con este motivo numerosos grupos en las inmediaciones del edificio en que se verificaba la deliberacion. Al fin las Córtes acordaron que los voluntarios se dejasen relevar, aprobando además la siguiente proposicion del señor Mexía:

«Dígase á la Regencia del Reino que las Córtes han extrañado que, antes de enviar la Real Guardia Española á relevar la que tenia el Congreso, no se hubiese pasado por el Presidente de la misma el oficio correspondiente al de las Córtes; y que viendo que el Gobernador de esta es quien ha pasado aviso para dicho relevo al oficial que estaba de faccion, quieren tambien que S. A. informe cómo se ha cumplido la orden de 2 de Agosto último sobre la formal comunicacion del decreto de las Cortes de 10 de Abril anterior á cuantos Jefes y Cuerpos pueda tocar si observancia, y por qué ha venido menor fuerza de la que está mandado.))

Veinte dias antes de estos sucesos, ó sea en 11 del repetido mes de Agosto de 1812, la Comision encargada de formar la tablilla de órdenes

de órdenes que debia observar la guardia de las Córtes, presentó en sesion secreta su dictámen, que fué aprobado en los siguientes términos:

Ordenes para la Guardia de Corps.

Esta guardia se compone de un oficial subalterno, un cadete y 15 guardias. Tiene cinco centinelas: las dos primeras á los lados del retrato del Rey que está en el salon: las dos segundas á los lados de las columnas del mismo,

dando frente al Congreso, y la quinta en el cuerpo de guardia, con la orden de no dejar entrar más personas que los Sres. Diputados y sirvientes del augusto Congreso. Al Capitan, Sargento mayor, Ayudante general, Oficiales mayores y exentos, Capitan de Alabarderos, Coronel de Reales Guardias Españolas, Comandante de Reales Guardias Walonas, les permitirá tambien entrar, pero sin pasar de las columnas: igualmente permitirá entrar a la persona ó personas que mande el Sr. Presidente de las Córtes. La centinela llamará á las armas siempre que pase

el Presidente del Congreso, ó alguna corporacion de él que le

represente. Tambien llamará á las armas, si pasase la Regencia unida, y el Presidente, aunque vaya solo. Este mismo honor hará al Capitan. Llamará á la guardia para el Sargento mayor. Al Ayudante general, Oficiales mayores y exentos del cuerpo, dará un golpe con el pié en el suelo, que servirá de aviso para que todos se pongan en pié, quedándose el centinela cuadrado de frente en su puesto hasta que pase, ejecutando esto mismo cuando pase alguna persona de las que la ordenanza señala estos honores.

Despues que se disuelva el Congreso, y salga el señor Presidente, despedirá la guardia el Comandante, dando la hora á

que deba volverse á reunir, si el mismo Sr. Presidente le previniese que hay sesion extraordinaria, para que se balle reunida con la debida anticipacion.

Durante las veinticuatro horas se reputará esta guardia como de servicio, sin que pueda ser empleada en otro alguno sin órden del Sr. Presidente comunicada á su Comandante verbalmente ó

por

escrito. La guardia se reunirá tambien para hacer la entrega del puesto diariamente á la que deba relevarla, segun la práctica observada hasta ahora.

Concluida la sesion pública, se permitirá entrar en el

órden,

salon á los Oficiales de las guardias de infantería á tomar la

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lo mismo cuando el Sr. Presidente llame a todos ó á alguno para comunicarle las que juzgue necesarias.

No se permitirá la entrada en el salon durante las sesiones secretas sino á los Diputados ó á las personas que con anticipacion designe el Sr. Presidente.

No se permitirá tampoco entrar a la galería llamada de los Jefes de la guardia más que á dichos Jefes, á los Oficiales de la guardia, los exentos, Oficiales mayores y Jefes del cuerpo, á los Oficiales de las guardias de infanteria, y á los Jefes

у Oficiales de estos cuerpos desde Capitan inclusive arriba; á los Jefes de la de Alabarderos, ó á los dependienles de la casa y á los oficiales de Secretaria de las Córtes, y á los Oficiales generales por distincion á sus personas.

Cuando durante la sesion secreta llegase un pliego urgente de la Regencia, llamará un portero a la puerta para que salga alguno de los Secretarios á recibirlo.

Esta tablilla se conservará con el correspondiente esmero, sin que se suprima, añada ni altere nada de lo prevenido en ella sin conocimiento y orden del Sr. Presidente.

Guardias Españolas y Walonas. 1.° Esta guardia se compondrá de la misma fuerza y clases de que actualmente se compone.

2.° Para la vigilancia y para mantener el orden durante las sesiones, se colocarán en las puertas de las galerías y demás puntos del edificio las centinelas que el Comandante de la misma guardia, con conocimiento y aprobacion del Sr. Presidente, juzgue necesario.

3.° En las galerías no se permitirá fumar, entrar con sombrero puesto, armar ruido, ni tomar posturas indecentes.

4.° No se permitirá la entrada al público sino á las ga

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